Capitulo: 3 Gatito

1298 Words
¡Si! Sí hazlo déjate llevar por este fuego, deja que ese Dios griego te devore entera... Me grita mi voz interior, pero a último momento reaccionó. ¡No! Esto no está bien, follar con Ian significaría condenarlo a muerte, eso es lo que menos quiero. Tomando todo mi autocontrol, colocó mis manos en su duro y musculoso pecho, haciendo que este deje su rico recorrido de besos por mi cuello. Ian me mira con un brillo hermoso en sus ojos, un brillo especial, no solo es de deseo. Esos ojos por unos segundos me dejan sin aliento y logró olvidar lo que diría. — Eres presiosa, tienes una nariz muy mona... Me gusta ese gesto que haces cuando te sonrojas, esa pequeñita nariz se mueve de un lado al otro y eso se me hace parecido a la brujita de una muy chistosa serie. – De nuevo sus palabras me hacen sonrojar. — Ves ahí está, ese movimiento tan lindo y sexy. Me gusta tu nariz. – Ian intenta volver a besarme pero yo lo detengo. — Debemos parar, por favor quítate de encima y... Vete. – Su rostro es todo un poema. Su seño se arruga. — ¿Quieres que salga? – Mientras me pregunta eso, a mi mente llegan imágenes de Tomy, el chico que amo mi hermana, el también la amaba pero la última vez que lo ví fue... Muriendo mientras que Rous era sostenida por otras brujas, obligada a ver al hombre que amo morir frente a ella. Solo ese recuerdo bastó para que yo tomase la decisión más correcta. — Ian, podrías levantarte ya de mi cuerpo. Es incómodo que me sigas restregando tu... "Cosa" – Trato de empujarlo para que se levanté rápido pero este no se mueve ni un centímetro. — También debo decirte qué aparte de hermosa, eres muy extraña y... Loca. – Luego de decirme en mi cara, lo qué yo yá sabía se levanta visiblemente molesto. Camina hasta donde está su toalla tirada en el piso, la coloca en su cintura, y voltea a verme. — Que pases linda noche, espero logres tener una buena imagen de mi en tu mente, para que así logres masturbarte, y quitarte la calentura. – Sus palabras me dejan perpleja y no me da tiempo a recuperarme de la vergüenza que siento pues el sale de mi habitación como si no fuese dicho, lo que dijo. ¡Ah! Lo que tiene de guapo y sexy, lo tiene de engreído. ¡Idiota! Visualizo por mi ventana que ya es de día y yo aún sin dormir, ¡Maldita sea!. Pase toda la noche pensando en el... Sus besos esas manos tocando mi piel, y su... Mejor no sigo por ese camino o terminaré buscándolo y cabalgando sobre su... Un alarido extraño y aterrador, interrumpe mi erótica imaginación. ¿Acaso están matando un burro a pellizco? Me río internamente por las locuras que suelo decir o pensar. Salgo de mi camita camino por el pasillo siguiendo los gritos de no sé quién... Los alaridos me guían hasta la habitación de Ian, ¡Maldita sea! Por favor que no sea lo que estoy pensando. Suplico en mi mente, pero al pegar mi oído a la puerta escucho con más claridad, entonces entiendo que no son gritos de tortura... Esos son gemidos. Empujo un poco la puerta, y está medio se abre dejándome ver a Ian completamente desnudo... Bueno supongo que debe estar desnudo, son las conclusiones que hago al ver a una chica rubia cabalgar como loca sobre el, Ian le da un par de nalgadas y está gime de una forma que cualquiera que la escuché diría que la están torturando... Bueno si esa es una tortura yo también quiero. De nuevo habla mi voz interior pervertida. Mi ser se llena de rabia, y no se porque el y yo no somos nada de hecho apenas y se su nombre, entonces por qué siento celos, por qué quiero arrancarle ese cabello rubio a la chica y luego estampar mi puño en si fea cara. Que imbécil, ayer casi me follar a mi y hoy está ahí cogiendo con esa... ¡Ya sal de aquí! Me digo mentalmente. Me obligó a girarme sobre mis pies y salgo sin hacer ruido para que ellos no noten que estuve viéndolos follar. Ha pero esto no se quedará así. Ese puto debe aprender a no decirle cosas lindas a una, y al día siguiente follar con otra. Pienso, y pienso en algo para fastidiarle su encuentro, pero nada viene a mi mente hasta que veo a un amiguito... — Ven Michu, ven hermoso acércate un poco, te ofresere un negocio. – Le hablo a un hermoso gatito angora. Este me responde ronroneando, y se acerca para que yo lo cargue. — Eso precioso, me imagino quien es tu dueño. Y bueno tal vez te niegues a hacer lo que te pediré, pero aún así te lo diré... Mi amiguito peludo, serías tan amable de ir y darle un par de arañazos a esa rubia teñida. Te prometo que luego te compro unas ricas galletitas, ¿Que dices, amiguito? – La respuesta de mi peludo amigo fue restregarse en mis brazos. — Bien tenemos un trato entonces. – Lo colocó en el piso y este sale disparado había el cuarto. Vuelvo a abrir un poco, y logro ver cuándo el gatito salta a la cama y luego sobre la cabeza de esa chica. Lo veo pegado a su cabello mientras emite sonidos salvajes, veo como le da arañazos en los hombros. La chica grita con desesperación. — ¡Ian! Maldita sea... ¡Quítame este endemoniado animal! – Ian está completamente sorprendido al ver a su gato tirarle arañazos. Este intenta quitarle el gato. Pero mi amiguito salta sobre el y es hora de que Ian también reciba su merecido. El gato ahora está sobre Ian parece un animalito poseído. Dándole con sus garras a ese puto. Y yo, yo no puedo dejar de reír... En silencio veo todo el show, la rubia intenta alejarse, pero muevo mis dedos haciendo que ese dulce gatito voltee a verla, ella comienza a gritar y correr por toda la habitación. Mientras que Michu la persigue, logra alcanzarla y se tira sobre ella, la rubia tiene el cabello hecho un nido, mientras que el angora está pegado a ella. — ¡Maldita sea! Por favor ¡Quítame lo! — ¡Ya basta! Monse suéltala. – Ian intenta acercarse pero recibe una advertencia de parte de su mascota. — ¡Ay! Suéltame maldito animal. – Yo no puedo parar de reír mientras la veo correr con el gato en si cabeza y... Desnuda. Pero sin poder evitarlo una carcajada ruidosa sale mi garganta, haciendo que Ian, y la chica miren hacia la puerta. Yo en automático salgo corriendo rogando ni ser vista, llegó hasta mi cuarto entro y cierro la puerta tras de mi. Me tiró a la cama y me cubro completa con las sábanas. Poco después escucho pasos en el pasillo, luego tocan mi puerta, pero no contesto. Enseguida los pasos se alejan y ya puedo respirar, me río por lo bajo al recordar todo lo que pasó. De seguro Ian pasara todo el día con dolor en las bolas. Estoy segura que mi interrupción no lo dejo terminar. Me levanto y camino a ducha tratando de no pensar en quien no debo, es que aún no entiendo porque sentí celos al verlo con esa mujer. El y yo solo somos dos desconocidos. ¡Mierda! Yo ni siquiera debería estar aquí. Hoy mismo me iré, bueno luego de que me duche me iré, no puedo dejar que el se siga metiendo en mi cabeza. Pues si lo hago esto no acaba bien.
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