NO TAN MAL

875 Words
Estamos camino al hospital en el auto de Dante. Miro por la ventana la noche ha sido un completo desastre, estamos por llegar cuando comienza a hablarme. -Conozco a Gabriel desde la infancia, pero nuestra relación nunca ha sido buena, quizá después… cuando seamos cercanos pueda contarte la historia. Al principio no la sigo, pero después entiendo que está respondiendo las preguntas que le hice en el club. Asiento con la cabeza y el continúa hablando. -No sabía que estarías ahí, de lo contrario habría pedido que me acompañaras, supe que eras tu cuando me miraste, lo hiciste con el mismo desprecio cuando nos conocimos.- se ríe pero parece un poco… ¿dolido? ¿enojado? Asiento y cuando estoy a punto de hablar me interrumpe. -La mujer con la que estaba es alguien con quien me divierto de vez en cuando, pero nadie importante. -Entiendo.- Respondo y vuelvo la mirada a la ventana del auto. -Ahora, ¿me dirás que hacías ahí? Sola. -No estaba sola, todo fue una desafortunada coincidencia. -¿Estabas con un hombre? -No. -Ya veo. La conversación se corta cuando llegamos al hospital, bajamos y una vez dentro del hospital el medico lo atiende en cuanto lo ve, termina dándole unas puntadas y analgésicos para el dolor solo entonces mi siento más tranquila y lista para volver a casa. Una vez fuera del hospital caminamos un poco al estacionamiento y en un enorme cristal que da vista al interior del hospital me doy cuenta de lo desaliñada que estoy, el vestido esta rasgado de abajo, estoy pálida y ojerosa, mis manos y mejillas están rojas por el frio, Dante se da cuenta y de inmediato se quita el saco para dármelo. -No tienes que hacer esto. -Lo sé, pero nos están observando.- mira detrás de mí y me dedica una sonrisa, se vuelve más amable y me toma de la parte baja de la espalda. -¿Quién? -Reporteros. -¿Lo sabias? -No, acabo de notarlo, así que un poco de cooperación de tu parte no estaría mal, además están aquí por ti. -Está bien.- sin darme cuenta le dedico una gran sonrisa y me observa impresionado, como si le gustara verme sonreír, pero pronto su expresión se frunce -Debería llevarte a casa. Me toma de la mano y caminamos al auto, el silencio invade el auto hasta que aparcamos frente a mi casa lo veo salir para abrirme la puerta. -Merida, sé que todo esto de tener una relación falsa no es precisamente lo que imaginaste cuando empezaste a trabajar como una celebridad, pero creo que dadas las circunstancias es lo mejor, estoy consciente de que todo lo haces por Gabriel y yo no estoy lejos de hacerlo por mi beneficio, así que ¿Por qué no lo intentas? -Parece que esta situación es tan fácil para todos y que la única idiota que no puede aceptarlo soy yo. -No hablo de eso, hablo de salvarlo todo sacrificando unos meses de tu tiempo, no habrá muchos cambios, yo seguiré divirtiéndome por ahí y tú puedes hacer lo que te venga en gana. -Realmente eres un idiota, ¿no? Sus ojos se abren, se sorprende por mi comentario, y yo decido seguir caminando, no estoy dispuesta a pasar por lo que vivieron mis padres, me niego a pensarlo. Comienzo a caminar en dirección a casa y cuando estoy a punto de llegar me toma de la mano bruscamente y comienza a hablar en tono de burla. -¿Importa que sea un idiota? Al final del día harás lo que tu padre diga. Siento como mi cuerpo comienza a temblar de rabia, ¿Qué sabe él sobre mí? Quiero golpearlo pero antes de que pueda hacer algo aparece Vance y lo empuja, no sé de dónde salió ni que hace aquí pero estoy aliviada de verlo, Dante no sabe que pasa, pero en segundos parece darse cuenta de lo que ha hecho, su mirada va en dirección a mi muñeca ya roja por lo fuerte de su agarre y sus ojos se abren como platos su piel empalidece como si hubiera visto un fantasma, trata de acercarse a mí pero Vance se para en medio de los dos, decido no continuar con esto, estoy agotada y lo único que quiero hacer es descansar. -Vete Dante. Trata de decir algo, pero al final solo se aleja y me deja ahí con el frio golpeándome el rostro, ¿Qué sucede con él? Hace unos minutos estábamos bien, no parecía que fuera una mala persona, pero parece que me equivoque. -Mer… -¿Ah?... Oh si, no debiste involucrarte Vance, aunque te lo agradezco. -Parece que no te trata bien. -¿Qué haces aquí?.- cambio el tema, no quiero tener que explicarme. -Sali por un poco de aire fresco, nuestra residencia está a unas calles de aquí. -Ya veo, deberías volver ya es muy tarde. Decido entrar a mi casa, pero Vance me toma de la mano, muy delicadamente como si fuera a romperme, lo miro y me dedica una sonrisa. -Mer, te prometo que voy a cuidar de ti. Asiento y le dedico una sonrisa sincera, lo veo alejarse y pienso que al menos las cosas no están tan mal.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD