CAPITULO II.-¡¡¡ ME VA A DAR UNA CRISIS DE PANICO!!!

1469 Words
Me desperté como todos los días a las 6 y 45 hrs de la mañana después de haber soñado toda la noche con el monumento de hombre de Alejandro, DIOS porque no fueron reales esos sueños… en fin me levante tome una ducha muy fría… para poder calmar este fuego que me acompaño toda la noche y me dispuse a alimentar a mi pequeño Bobbi, mi gato, y aunque no me agrada para nada es mi mascota, de hecho creo que el sentimiento es reciproco y que está conmigo solo por interés, ya que es un mantenido por lo que eso incluye su alimentación, pero en fin estoy acostumbrada a ser solitaria por elección y bueno se podría decir que Bobbi me acompaña, obligado, pero me acompaña… Mi casa es pequeña, es de alquiler porque no me alcanza para comprarme una, como ya les comente las deudas una de mis razones es la famosa deuda universitaria y bueno también porque soy amante de la moda y no resisto comprarme ropa de diseñador, (pase por una fase Carrie Bradshaw en su momento) eso me tiene hundida en la miseria económica, pero sin embargo vivo bien, tengo un auto que me lleva y me trae y mi nevera siempre está llena de comida, no muy saludable pero comida que es lo que me da tranquilidad. -Ya me voy monstruo- le grite a mi Bobbi mientras salía de mi humilde morada y me disponía a subir a mi automóvil para colocar la mejor música de todos los tiempos “bad bunny, Daddy Yanque, Wisin y Yandel etc”. Amo los ritmos latinos y el reggaetón es lo único que logra despertarme todas las mañanas así que como la intención es de despertar aquí vamos… -Buenos días, Bertita- saludo a la secretaria de mi jefe quien me mira con mala cara de hecho siempre me mira así, ella cree que me hace falta un maridito para que deje de ser tan impulsiva ¡vieja loca!, aunque creo que es así porque se quedó solterona y gruñona, quizás no quiere que nadie pase por lo que ella, así que me aguanto su mal humor, en eso escucho unos pasos y bueno luego entra el, mi jefe- buenos días señor Rodríguez ¿cómo amaneció? – le pregunto amablemente como todos los días, es mi jefe y sinceramente me nace hacerlo, él es bueno conmigo, no sé porque, pero lo es… -Querida Martina, buenos días que linda te ves hoy… Martina, mi hijo llegara durante la mañana, ¿podrías hacerlo pasar de inmediato? Al parecer y por lo que Colomba me menciono ayer lo conociste, Colomba me comentó otras cosas también, pero más tarde hablaremos de eso. -Sí señor, ningún problema- y mientras le respondía me preguntaba que le habrá comentado esa bruja, seguro le contó todo y este maravilloso caballero solo se hace el desentendido… -Gracias Martina- y así sin más este maravilloso ser humano que es mi jefe ingresa al ascensor. Es raro poder hablar bien de un jefe, sinceramente jamás pensé que encontraría uno así y déjenme decirles que he tenido bastantes patrones, pero el señor Rodríguez es muy paternal con todos, no solo conmigo, creo que el es la prueba de que en el mundo aún existen buenos sujetos. Cinco minutos más tarde y mientras degustaba un delicioso café late, mi mundo se detiene y enserio que sucede que una cuando está obsesionada con un hombre lo ve en cámara lenta, cuando claramente no es así… -Martina… Martina… alo… ¿te sientes bien? - Alejandro me pregunta con una cara entre terror y diversión, pero siempre guapo, él es perfecto… -sí, Buenos días, señor Alejandro… lo siento yo solo estaba pensando, aquí hay muchas cosas que hacer y la verdad en las mañanas me gusta ordenar mentalmente lo que debo hacer durante el día, lo siento…- que vergüenza este bombón ya vio mi cara de estúpida que mal, ya debo empezar a madurar Dios tengo más de 30 años y aun así cada vez que veo a un hombre que me parece relativamente guapo me vuelvo estúpida… imagínense con este dios griego lo que le ocurre a mi cerebro… exacto!!! se congela y me convierto en una total imbécil. - su padre lo espera, déjeme avisarle… -no, la verdad es que aun creo recordar el camino a su oficina, ¿sigue estando en el piso 22 no es cierto? -La verdad es que ya no se encuentra ahí su oficina, su padre hace tres años solicitó que bajaran su oficina al piso 11, dice que así está en medio de la empresa y le es más asequible a todos los trabajadores encontrarlo. -entonces vas a tener que escoltarme porque la verdad de las cosas no soy su trabajador y no quiero perder tiempo buscando su oficina. -Está bien sígame por favor… Mientras esperábamos el ascensor yo me deleitaba con este imponente hombre, es un tipo tan guapo y esa voz dios mío es que es lo más apetitoso que han visto estos ojos, imagínense que hasta sus músculos se marcan por sobre su traje… no quiero ni pensar en las cosas que me podría hacer a mí que no mido más de 1, 68 y esos músculos prometen… - ¿entramos? - me pregunta el bombón andante mientras me mira divertido, él sabe que es guapo, sabe que es brillante y sabe que derrite todo a su paso por lo que me imagino que está acostumbrado a que mujeres como yo, de poca clase y bastante descaro, lo comamos con la vista. -Si claro-, le respondo, las puertas se abren y Alejandro muy caballeroso permite que ingrese yo primero mientras que las puertas se cierran a sus espaldas y el espejo del fondo de esta caja de metal me permite observar cómo su mirada se conecta con la mía y juro que el me mira de la misma manera que lo realizo en estos momentos, con deseo, como si me desnudara y yo solo quiero que lo haga, mientras que las luces del elevador comienzan a parpadear de una manera muy extraña hasta que un sonido ensordecedor detiene esta maldita cosa, es en ese momento cuando caigo en cuenta de que estoy atrapada con este bello hombre y siento que el aire se me va, entrando en pánico, comienza a faltarme el aire y mi corazón late como si hubiera corrido la maratón, el pecho duele y es como todo comienza otra vez… bienvenido ataque de ansiedad… quiero llorar pero no quiero quedar como una estúpida frente a este hombre por lo que me concentro en respirar y ubico mi mano a la altura de mi pecho para así tener la sensación de que mis pulmones se están llenando del aire vital para que no caiga al suelo desmayada. Alejandro me observa, primero con el ceño fruncido, me escanea como intentando descifrar que me ocurre y es en ese momento en que me ve a los ojos y me besa, mientras que sus manos se posan a lo largo de mi espalda como conteniéndome. Sus labios, saben a gloria y enserio que los síntomas que hace un instante se estaban manifestando con fuerza, ahora desaparecen dando paso a estos nuevos síntomas en donde mi cuerpo se siente muy caliente, mi centro palpita y la respiración se me acelera por la emoción, ya no siento ningún dolor en el pecho y es en ese momento cuando Alejandro continua con su beso y penetra mi boca con su lengua, esta se pasea por toda mi cavidad bucal otorgándome un placer que ningún beso antes me había provocado y créanme que estos labios han besado a muchos otros, no puedo creer que esto esté ocurriendo y así como así, la luz vuelve y el elevador realiza el mismo sonido ensordecedor y retoma su curso. Alejandro se separa de mí, arregla su traje y así sin más pregunta… -¿ya te sientes mejor?, me di cuenta de que estabas a punto de sufrir un ataque de pánico por lo que te pido disculpas si te sentiste ofendida con este beso pero, creí que sería lo más adecuado para distraerte, créeme que contando chistes soy pésimo y eso de besar a bellas damas se me da bien- mientras su sonrisa aparece en ese perfecto rostro. -gracias, si me siento mejor- le respondo con la vergüenza asomándose a mi rostro, debo de estar roja como un tomate, a mi pesar mi piel es tan blanca que por cualquier cosa me delata la vergüenza poniéndome colorada… Eso creí, bueno Martina hemos llegado al piso diez, - me dice Alejandro mientras no para de ver mis labios que para estas alturas deben estar hinchados por la intensidad del beso- ¿me llevas a la oficina del señor Rodríguez?
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