Mientras caminaba al lado de Martina por el pasillo que da hacia la oficina de mi padre, pude darme cuenta de que, si bien es bajita, me queda perfecta, podría hacerle tantas cosas en la cama si ella quisiera. Esta chica tiene algo y se bien que no es ninguna adolescente, sus rasgos faciales me permiten dar cuenta de una que otra marca de expresión que lo único que hacen en su rostro es hacerla más bella… debe tener entre 28 y 35 años, no es algo que me preocupe mucho, sé muy bien que pronto lo averiguare, entre otras cosas mas.
-señor, aquí está la oficina de su padre, -me dijo con esa encantadora voz que tiene la pequeña Martina, -lo dejo, cualquier cosa ya sabe dónde encontrarme.
Pero por supuesto que se dónde encontrarte gacelita en fin, Ingresé a la oficina de mi padre y pude observar que toda su decoración era diferente a como yo recordaba la oficina en el piso 22, esta era moderna, todo reflejaba lujo, pero me llamo la atención que en las paredes tenía fotografías de sus hijos de pequeños junto a mi madre.
-aquí estoy señor Rodríguez- dije de golpe con la intención que este hombre imponente me vea a los ojos, aun a mis 38 años logra desarmarme, mi padre tiene un extraordinario poder para leer a la gente y conocer sus intenciones, jamás pude mentirle siempre supo bien que necesitaba o que ocultaba y creo que aún tiene esa habilidad…
-Alejandro, hijo, lamento que hayas tenido que venir a verme el rostro, sé que desde que tu madre murió, no quieres verme, sé que me culpas por su muerte, pero no es así, ella me pidió que no continuáramos con los tratamientos médicos, su cáncer estaba muy avanzado y ella ya no quería seguir sometiéndose a ese desgaste. Hijo sé bien que no entiendes porque lo hice, pero cuando te enamores, realmente querrás complacer a tu pareja en todo lo que ella quiera, - dijo el señor Rodríguez con un tono de desesperación, sentí por primera vez que buscaba mi aprobación en relación a lo ocurrido con mi madre. Ah mi madre, pero que mujer mas maravillosa, siempre tan alegre, llenaba la casa de risas, siempre había olor a hogar cuando ella estaba ahí, cuando murió ya nada fue igual…
-no te justifiques, no es necesario, ¿qué es lo que quieres de mí?, supongo que no me hiciste viajar desde el otro continente para darme explicaciones de porque dejaste morir a mi madre…
-ya te dije que no es así Alejandro, pero veo que es inútil seguir con el tema. Te seré honesto, me estoy muriendo, tengo una cardiopatía avanzada, y quiero darme más tiempo tratándola en cuba, con un especialista, para esto necesito seis meses, por lo que quiero que seas tu quien se haga cargo de la empresa. Tu hermana Colomba no está capacitada para esto si es que te preguntas porque no la dejo a ella, desde que sale con el imbécil de Antonio que ya no es la misma, pero ella lo ama por lo que estoy seguro de que dejarla a cargo va a significar que Antonio de alguna manera tomara posesión de lo que con tanto esfuerzo he luchado por conservar, mi patrimonio que es para que se quede en mi familia y no para ese imbécil.
-entiendo, la verdad es que no es algo que quiera hacer, pero estoy de acuerdo contigo, viajare a Londres esta noche y regresare la próxima semana a tomar posesión, mientras realizas los arreglos de tu viaje, yo te acompañare a cuba te dejare con los médicos y volveré a hacerme cargo.
-no esperaba menos de ti Alejandro, realmente no sabes el alivio que es para mi saber que la empresa quedara en tus manos y no en las de ese tipejo.- creo que es en lo único que podemos coincidir a estas alturas con mi padres, ese imbécil de Antonio jamás obtendrá nada de nosotros, es mas luchare para que mi dulce Colomba entre en razón.
-ya basta señor Rodríguez, lo hago porque también creo que Colomba está muy equivocada al estar con ese hombre y no quiero que se quede en la calle en caso de que tú le faltases en algún momento. En fin, te dejo. Estamos al habla.
Y así sin más me aleje de la oficina de mi padre con el corazón a mil, ¿Por qué no me lo dijo antes? Habríamos podido evitar este tipo de drama si tan solo me hubiera llamado antes, pero claro como siempre el SEÑOR RODRÍGUEZ quiere hacer todo a su modo y no me permite que ni siquiera le ayude, hasta cuando ya está todo perdido.
Tome el elevador para salir de la empresa no sin antes recordar el beso que hace unos minutos le di a la traviesa de Martina, sin duda la pobre se veía muy angustiada, estaba sufriendo un ataque de pánico, seguramente tiene algo de claustrofobia y yo que le pedí que me acompañara. En fin, creo que la idea de hacerme cargo de la empresa no me desagrada del todo gracias a que ella me hará muy grato todos los días.
Baje del elevador y camine a despedirme de mi pequeña saltamontes, recordé que me gustaba observar cómo su cara cambiaba a medida que leía un documento, como si intentara descifrar que decía. Sin embargo, al llegar a la recepción no la encontré en su habitual puesto de trabajo por lo que me quedo un mal sabor de boca al no poder verla. ¿Dónde te metiste? Me pregunte a mí mismo, en ese momento el ruido de un golpe me llamo la atención y fue precisamente allí donde pude observar su perfecto trasero, Mi pequeña Martina se encontraba agachada en cuatro pies recogiendo algo del piso, al parecer unos documentos se habían caído por todo el lugar, por lo que la falda que traía ajustada hacia resaltar aún más su hermoso trasero en forma de corazón, si porque esta mujer es una obra de arte, tiene curvas de infarto, un busto bastante generoso y su rostro es de un ángel, sus labios son carnosos su nariz es perfecta y esos ojos cafés me traen loco, en conclusión tiene un cuerpo para el pecado y una carita de inocente que la hace más apetitosa. Inmediatamente mi m*****o comenzó a palpitar dentro de mi pantalón por lo que tuve que carraspear para alejar todos los sucios pensamientos que cruzaron por mi cabeza. Ese trasero sera mío, ya lo he decidido.
-te encuentras bien, pequeña- le dije mientras carraspeaba de manera que pudiera llamar su atención.
-señor Alejandro- contesto con las mejillas más que sonrojadas, mientras se incorporaba rápidamente bajando esa falda que a partir de hoy sería mi favorita.
-me voy, pero ya verás que pronto regresare- le dije mientras le guiñaba un ojo. Definitivamente Alejandro tu estadía en esta empresa va a ser muy interesante.