-Oh, mierda. - gimió ella mientras su cuerpo se relajaba, sus pies se desprendían de sus hombros. - Guau, eso fue.-rió mientras se soltaba las tetas y se cubría la cara con las manos. - ¡Me corrí tan fuerte!- -Me encantaría ayudar. - le dijo Jimmy, pero no parecía tan emocionado como ella esperaba. - Pero hablando de cosas difíciles. - Tammy se incorporó apoyándose en los codos y vio que él estaba arrodillado entre sus piernas. Su increíble pene estaba de nuevo completamente erecto, a pesar de que lo había excitado hacía solo unos minutos. —Maldita sea —dijo Tammy en voz baja—. Esa mierda cumple su función, ¿verdad? -Me costó mucho la última vez-Jimmy negó con la cabeza. - ¿Cómo demonios voy a...- Su voz se apagó cuando Tammy se deslizó por la cama hasta rodearle las rodillas con los

