Tammy miró su polla para ver que todavía se movía, pero no parecía tan dura. -Es...- Jimmy bajó la cabeza lentamente, como si le diera miedo mirar. - No duele y... ¡está bajando!- Mientras hablaba, su pene se había ablandado considerablemente. Llevar una erección tan larga y finalmente correrse hizo que su carne cansada se desinflara rápidamente. -Buen trabajo, si me permiten decirlo.- -¡Gracias! ¡Hermana, te debo una grande!- -Simplemente nunca le cuentes esto a nadie.- —Sigues diciendo eso. —Jimmy suspiró aliviado—. ¡Qué bien me senté, y me siento mucho mejor! -¿Esa fue la tercera vez que te corriste?- se secó la barbilla con una punta limpia de la camisa. - Es la descarga más grande que he recibido en mi vida, me salió por la nariz. Creí que lo habían inventado para las películas

