Viernes...

2060 Words
No hablamos mucho después de eso ya que nos concentramos en alimentarnos, comí tanto que mi estomago empezó a doler, pero no tengo a nadie a quien pedir medicamento; eso me pasa por decidir venir sola. Aunque si quiero lograr mi meta en este lugar, solo existe esta manera. La mañana fue muy ruidosa, Asteria es toda una escandalosa por las mañanas (canta y baila por toda la habitación) Decido levantarme cuando dos mujeres vestidas de manera extraña llegan para entregarme mi uniforme, después de mi ducha corroboro que la talla es perfecta para mí. - ¡Vaya, en verdad luces bien! – Asteria se acerca a mi mientras me observa por el espejo - Gracias – respondo - No hablas mucho ¿verdad? - No hay necesidad de hablar sino tengo nada para decir – respondo - Okay… - ella se gira tomando sus libros – Vámonos o llegaremos tarde – dice, tomo mis libros y camino detrás de ella tratando de memorizar todos los pasillos por los cuales nos conduce, después de varios minutos llegamos a lo que parece ser un corredor, está lleno de estudiantes apresurados por llegar a su salón. - Hay muchos alumnos – suelto - Es un internado ¿Qué esperabas? - No esperaba esto, creí que era más exclusivo – ella se gira para verme - Aparte de nosotros, las personas más pobres de este lugar son los hijos de artistas famosos y créeme cuando digo que ellos tienen bastante dinero – se gira para seguir su camino - Me refería a que hay muchos estudiantes – digo - Bueno, este lugar alberga a 500 estudiantes; eso considerando que su porcentaje de aceptación es del 2% - Creo que debería bajar a 1% - Bueno, eso costará dinero y a los jefes no les agrada recibir menos ganancias - Buen punto – digo - Hemos llegado – dice dramáticamente – Y hemos llegado tarde – suelta mientras observa la clase, me acerco más a la puerta para corroborar que somos las ultimas en llegar - Oh, buen día Señorita Sevilla; me alegra que se haya dignado a aparecer y complacernos con su presencia - Buen día, Sr. Brown – saluda Asteria – Lamento la demora, le mostraba las instalaciones – dice tomándome de los hombros para mostrarme al profesor - Ah, ya veo – dice sonriéndome – Adelante – me invita, un poco nerviosa me acerco a él – Bueno, les presento a su nueva compañera – me muestra a toda la clase como si fuera un juguete nuevo, veo a Asteria correr a su asiento – Ella es la Señorita Atena Pollux – me presenta – Espero que todos la apoyen para que logre establecerse rápido - Ah… - estoy a punto de protestar cuando siento un leve empujón - Por favor, tome asiento – dice, miro a todo el salón en busca de un lugar libre; solo logro visualizar uno así que me dirijo hacia el - No te di permiso para sentarte a mi lado – escucho una voz masculina, al levantar la vista noto que es el chico moreno que nos atormenta ¿Cómo lo llamaron? ¿Dalton? - No sabía que eras parte de la familia Saint-Claire – digo mientras me quedo de pie ante él – O ¿eres parte los De Santi? – continuo – No te había visto y eso que crecí con ellos – ironizo, aprovechando la confusión de identidad, veo a Dalton palidecer - No soy parte de esas familias – dice molesto - Entonces no tienes más derecho que yo de sentarte aquí – empujo sus cosas y me siento a su lado – Y deja de verme así, me incomodas – suelto para luego acomodarme - ¿Quieres morir? – me pregunta acercándose demasiado para mi gusto - La verdad, un poco – digo girando mi rostro para verlo; sus ojos café están clavados en mi - Cuidado con lo que pides – dice para luego regresar a su lugar. Sus amenazas me tienen sin cuidado así que lo ignoro durante toda la aburrida clase. - En verdad tienes agallas – dice Asteria mientras nos dirigimos a otra clase - ¿Por qué lo dices? - Él es nieto del Rector, después de los K`s él es intocable en este lugar - Bueno, no hay mejor manera de tratar con delincuentes juveniles que con otro delincuente juvenil – digo - Supongo que sí, pero debemos tener cuidado – Claramente ignoraré las palabras de Asteria. Después de 4 horas de clases, por fin vamos a almorzar. Asteria me conduce de nuevo por los pasillos para llegar al comedor. Allí nos encontramos con Nicolas y Mary, ella lleva su brazo vendado - ¿Qué sucedió? – pregunta Asteria con tono preocupado - Bueno, estaba cuidando de viernes – dice – El idiota de Dalton lo molestó y… - ¿Dijiste, viernes? – digo sorprendida - Sí - ¿Qué haces cuidando de el? – pregunto molesta - Bueno… Khai me lo pidió – dice - ¿Khai? - Sí - Bueno y ¿Qué pasó? – apremia Asteria interrumpiendo nuestra charla - Pues, intentó morder a Dalton, pero el cobarde me empujó a mí así que terminé siendo mordida en lugar de él – explica - Es un animal peligroso, se supone que no se permiten mascotas ¿Por qué ese perro está aquí? – dice Asteria - Si Dalton está aquí, no veo porque viernes no puede estar también – comento, ellos me ven fijamente para luego reírse - Eso es verdad, ese perro es 100 veces mejor que ese idiota – Nicolas aún sigue riendo - El asunto es, Khai me pidió que te lo entregara, Atena – dice – Dijo que sabrías como cuidarlo - Ese idiota ¿quiere que cuide de el? – digo irritada - ¿Por qué lo dejan con extraños en primer lugar? Sin ofender – digo a Mary - Lo siento tanto, creí que le caía bien, pero últimamente parece estar molesto por algo - ¿Dónde está? – pregunto - En el jardín trasero – dice - ¿Puedes llevarme con el? – pregunto - ¿Ahora? - Sí, ahora – pido poniéndome de pie - Bien, pero te advierto que no está contento – Mary también se pone de pie, la sigo por todo el comedor mientas Asteria y Nicolas nos siguen de cerca, después de caminar un poco llagamos a lo que parece ser un patio trasero abandonado. Al llegar veo a un grupo de estudiantes lanzándole piedras a Viernes, el hermoso perro ladra con furia intentando zafar la cadena que lo mantiene en confinamiento, mi sangre hierve al verlo de esa manera. Los chicos que parecen ser más jóvenes que nosotros se divierten lanzándole rocas, una de ellas golpea de lleno en la cabeza del pobre animal haciéndolo enfurecer más. Me apresuro a llegar al chico que lanzó la piedra, lo tomo por el cuello tomándolo por sorpresa y lo arrastro cerca del animal, Viernes le gruñe y ladra sin parar. - ¡Hey! - se queja el chico, pero no tengo planeado soltarlo, lo arrastro a centímetros del perro quien deja de ladrar y ahora se dedica a gruñir, tomo el brazo del chico y lo acerco al hocico del animal, quien al parecer goza tenerlo cerca - ¡Suéltame! – escucho protestar al estudiante, pero lo ignoro totalmente - Te veías muy valiente lanzándole rocas desde lejos – le digo mientras lo sujeto mas fuerte - ¿No eres tan valiente ahora? – Acerco el brazo del chico al perro quien al verme deja de ladrar y se dedica a gruñirle al asustado chico – Viernes… ¡Muerde! – le ordeno al perro, puedo ver el rostro de terror del chico, el perro obedece enterrando sus dientes en el brazo del estudiante. - ¡Atena! – grita Mary - ¿Qué haces? ¡Suéltalo en este instante! – dice acercándose a nosotros. Suelto al chico quien se queja del dolor, me acerco a él mientras está en el suelo - Recuerda bien esto, no te metas con los Saint-Claire– señalo al perro – Viernes es un Saint-Claire – digo molesta, veo al muchacho ponerse de pie un poco intimidado - ¡Esto no se quedará así! - dice para correr dentro del internado - ¿Acaso estas loca? – dice Mary, haciendo que Viernes le gruña. Ella lo ve atemorizada - Podrían expulsarte por eso – dice Asteria - Te dije que soy un delincuente juvenil – le recuero – Y de los peores, en cuanto al chico – digo acercándome al perro quien me mueve la cola y llora de alegría – Será él quien sea expulsado – digo mientras suelto la correa de Viernes - ¡No! – dice Mary mientras retrocede – Solo su dueño puede controlarlo – dice mientras observa como el canino me rodea felizmente - Es un perro, pero créeme que es tan inteligente como tu – digo acariciando la cabeza de mi mascota – Y cualquiera estaría molesto si lo tuvieran atado en un lugar lejano mientras idiotas como esos chicos lo molestan – Viernes da saltos de alegría a mi alrededor, me arrodillo sobre el césped y lo acaricio - ¿Me extrañaste? – le pregunto, el perro lame mi cara en muestra de cariño – Bien… bien… ya basta – digo, Viernes para de inmediato - Es un perro hermoso – comenta Nicolas - ¿Qué r**a es? – dice acercándose - Un Malamute de Alaska – respondo – Suele ser muy amigable, siempre y cuando no lo amarres o… le lances rocas – digo - ¿Qué se supone que haría? Las mascotas están prohibidas – argumenta Mary - Viernes si está permitido – digo poniéndome de pie – Vamos, es hora de comer – digo marchándome al comedor con Viernes detrás de mí, al entrar los estudiantes me dirigen miradas de sorpresa y desagrado, pero las ignoro todas. Me dirijo a nuestra mesa y pocos minutos después nuestro almuerzo es servido, veo pasar a varios maestros quienes me dirigen una mirada desaprobatoria pero no dicen nada - ¿Estas segura que puedes controlarlo? – pregunta Asteria - No necesito controlarlo – digo dándole una pieza de pollo a Viernes – Tengo su lealtad y cariño, es todo lo que necesito – afirmo. Después de almorzar con Asteria y Mary muy nerviosas, nos dirigimos a clase, Viernes se quedaba en la puerta esperándome mientras recibía la clase, el perro llamaba la atención de todo estudiante que pasaba frente a nuestro salón e incluso los que estaban dentro del mismo, ningún profesor mencionó que los animales estaban prohibidos lo cual generó un poco de desconcierto en mis compañeros. Fui llamada a la oficina del Rector esa tarde, al parecer el chico había decidido denunciarme ante el Rector, quien solamente me advirtió que debía comportarme, ante la mirada sorprendida del chico, después de una rabieta por parte del adolescente salimos de la oficina (con dolor de cabeza de mi parte) - ¿No te disculparas? – pregunta haciendo que gire para verlo - Escucha bien – digo acercándome a él – Lo que te pasó – señalo su brazo vendado – Te lo merecías ¿Cuántas veces lo golpeaste a él mientras estaba atado? – el chico me observa claramente molesto - Sí no pude hacerte pagar por las buenas, será por las malas. Huerfanita – su tono venenoso me molesta - Cuidado con tus palabras – digo irritada – No quieres conocerme molesta, esto – vuelvo a señalar su herida – No es nada comparado con lo que puedo llegar a hacer, recuerda que aquí, no importa quien sea tu familia o cuánto dinero tengan; te defiendes con tus propias fuerzas, ese es el motivo por el cual los envían aquí – afirmo – Tu padre te envió para que aprendieras a ser hombrecito, ya que ellos no tienen ni el tiempo ni las ganas de enseñártelo – digo para luego girarme en dirección a mi dormitorio – Y estaré esperando esa venganza, espero sea buena – digo - ¡Perra! – suelta por lo bajo - Bueno, tu más que nadie sabe cómo duele una mordida, así que ten cuidado de esta… perra – digo cansada de escucharlo
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