Capítulo 4

1262 Words
Otro día, y los asesinatos continúan aumentando. Estoy que hiervo de la rabia, no solo los demonios han atacado sino que también los vampiros. Hoy me llegó el informe del jefe de la policía, decía que habían encontrado varios cuerpos desangrados con mordidas en sus cuellos. —¡Malditos vampiros! —escupí con odio y furia. —Niall —habló Oscar por el link. —¿Qué quieres? —gruñí molesto. Ahora no estaba de ánimos para nada, lo que quería en estos momentos era destrozar algo, o alguien, quería destrozar a esos infelices. —Hay una anciana exigiendo verte, esta medio loca —informó con tranquilidad en su voz. Odiaba que fuera así, actuaba como si no le importara nada, siempre mantenía esa actitud relajada que era remplazada solo con enojo en pocas ocasiones. —¿Que anciana?, solo dile que se largue, y si no quiere irse sacala a patadas si es necesario —ordené. —Es la bruja Niall —dijo con su típico tono sereno, que lo único que hace es aumentar mi rabia. Mierda. Sabía que no debí ir a verla. —¡Sacala a patadas!. No quiero que esté en mi manada, ordenale a todos que si la vuelven a ver rondando no le permitan el paso —demandé con voz de Alpha. Tenía cosas mucho más importantes de las que preocuparme como para venir a perder el tiempo con una bruja. De pronto mi celular comienza a sonar, al tomarlo vi que se trataba del jefe de la policía, inmediatamente contesté. —¿Que pasó? —no tenía el maldito tiempo de andar con formalidades. —Alpha, necesitamos que venga urgente a la estación. Hubo otro ataque —fruncí el ceño, apreté con fuerza el celular hasta romperlo, ya hecho mierda lo estrello en el piso. En ese momento la puerta de mi despacho es tocada y antes de que pueda decir algo esta es abierta por nana. —Vete nana, ahora no estoy de ánimos —le pedí lo más calmado posible. —Niall, vengo a... —¡Que ahora no! —advertí elevando la voz. Ella frunció el ceño —a mi no me hables en ese tono jovencito —regañó seria. Rodé los ojos, inhale y exhale tratando de calamar mi ira. Sin éxito caminé hacia la puerta con intención de salir pero antes de poder hacerlo una mano en mi antebrazo me detuvo, suspiro frustrado. —¿A donde vas? —me miró examinando mi rostro. Solo me solté de su agarre y salí de ahí. Subí a la segunda planta hasta entrar en la habitación de Emma en donde se encontraba Andrea en el suelo jugando con mi mate. —Déjame a solas —pronuncié antes que dijera algo. Ella me miró con desaprobación, aún así sin decir nada se puso de pie dejando a Emma en la cuna para posteriormente salir de la habitación dejándome solo. Respiro profundo inhalando el aroma a vainilla y chocolate que me envolvía. Como por arte de magia el enojo se esfumó, ahora ya calmado me acerqué a la cuna, al ver el tierno e inocente rostro de mi bebé todo problema desapareció. Me perdí en sus ojos, solo estaba enfocado en ella, con cuidado la tomé en mis brazos. Sentía bien tenerla así de cerca, una tranquilidad y felicidad me invadió. Su aroma me arrullaba, con mi nariz acaricie su mejilla cerrando los ojos dejándome deleitar por su exquisito aroma. Me acosté en la cama colocándola en mi pecho. El silencio reinaba en la habitación, pero aún así mi total atención y pensamiento era para ella, no había nada más que importara en estos momentos. Ya había pasado casi una semana desde que la encontré y la tenía conmigo. Hasta el momento no había tenido ningún problema relacionado a ella, pero eso no significaba que no estuviera en peligro ya que si pertenecía al clan Raissa cualquier cosa podría pasar y debía estar preparado. Nana estaba enterada de todo, sin ningún problema aceptó cuidarla como si de su hija se tratase. De hecho fue ella misma quien pidió una habitación aparte para Emma. Al principio me negué, hubo varios días en los que durmió a mi lado pero luego pensé las cosas y terminé aceptando. Con nana quedamos en que cuando mi pequeña Emma cumpliera sus cinco años se encargaría totalmente de ella, estuve de acuerdo en decirle que es nieta de nana. Era lo mejor para que estuviera a salvo. Mi Emma, al fin después de años tenía a mi mate, tanto que sufrí sin ella, las noches que rogué a la diosa Luna poder encontrar a mi mate. Dejo un beso en su cabecita, bajo la mirada a mi pequeña Emma que estaba entretenida jugando con el cierre de mi jacket, después de todo este tiempo por fin la tenía conmigo pero, sin embargo, tendría que esperar hasta que creciera. Pero era lo que menos me importaba, verla crecer sería algo increíble y haría nuestro vínculo más fuerte. Ya esperé bastante por ella, otro poco que importaba, ya estaba conmigo y sabía que en unos años sería mía, se convertiría en mi luna. Siento unas manitas golpear mi rostro haciendo que salga de mis pensamientos, sonreí al tratarse de Emma, esta jugando con mi cabello, se encontraba casi en mi rostro y no se en que momento llegó hasta allí. Al alejarla de mi ella abrió y cerró sus manitas arrugando su bello rostro, reí levemente por esa acción. Besé sus mejillas haciendo que ría, comencé a jugar haciéndole cosquillas, se sentía bien oírla reír. Tocaron la puerta y por ella entró Andrea, gruñí por haber arruinado el momento con mi mate. —Perdón por interrumpir, pero ya le toca comer —informó desde el marco de la puerta. Asentí en respuesta, ella con cautela se acercó a la cama para tomar a Emma en sus brazos y llevársela. Me quedé un momento más en la habitación, pero recordé la llamada del oficial y lo que dijo. Instantáneamente el odio volvió a mi, la rabia de saber que los vampiros también están atacando a los humanos e incluso a nosotros. Salí de la habitación, baje siguiendo mi camino hasta salir de la mansión sin hacerle caso a nadie. —Hay que arrancarles la lengua a esos malditos —gruñó Declan lleno de odio. Caminé hasta el inicio del bosque, dejé salir a Declan quien enseguida comenzó a correr adentrándose en el bosque, ahora lo que quería era matar algo. Correr y sentir el aire era liberador. Después de correr y cazar me dirigía de regreso a la mansión, pero desgraciadamente me encontré con la bruja. —Esta vieja será un dolor de huevos —hablé por el link. —El Alpha —señaló con burla en su voz. —Si escucho salir cualquier cosa de mi mate de su maldita boca le arrancaré la lengua y se la daré a las ratas —rugió con rabia. —La niña... —sus ojos cambiaron a un color n***o —es una banshee, tiene poderes que por ahora están suprimidos por un hechizo. Al cumplir los diez años el hechizo irá perdiendo poder y sus poderes irán apareciendo. Si su mate no la marca al cumplir sus dieciocho años ella morirá y su alma será controlada para destruir no solo la manada Black Moon, sino también el mundo sobrenatural. Finalizó la bruja para así desaparecer entre humo. Quedé en shock, esta mierda no podía ser verdad, tiene que ser mentira, una maldita broma.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD