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BELICOSA

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Muchos quieren conocer la historia de está mujer, que dejo de ser una joven adolescente con sueños por cumplir; para abrirse paso en el mundo del crimen y mafias incluidas en dos Países potenciales como lo son: México y Turquía.

Pero eso no termina aquí; la vida de Isla Sanchez, da un giro al ser ultrajada física como psicológica, haciendo de su vida una constante fuerza para salir adelante, pero junto a su única familia su Tío Atticus, se embarca en el mundo de las armas, artes marciales y conocimiento virtual para derrumbar organizaciones de Gobierno y Empresas Corruptas, que manejan el dinero para ver morir a otros.

Todo este trabajo, lo hará una sola mujer y ademas hará pagar a todos lo que abusaron de ella con profundo mal; marcando su alma y eclipsando a la vez, el erotismo no se dejara de lado. Cuando dos hombres acudan a ella, para querer ayudar a cambiar su frío corazón, por aquel que murió al ver a sus Padres morir de la mano de cinco enemigos.

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Prólogo / Capítulo I
Sinopsis: Muchos quieren conocer la historia de está mujer, que dejo de ser una joven adolescente con sueños por cumplir; para abrirse paso en el mundo del crimen y mafias incluidas en dos Países potenciales como lo son: México y Turquía. Pero eso no termina aquí; la vida de Isla Sánchez, da un giro al ser ultrajada física como psicológica, haciendo de su vida una constante fuerza para salir adelante, pero junto a su única familia su Tío Atticus, se embarca en el mundo de las armas, artes marciales y conocimiento virtual para derrumbar organizaciones de Gobierno y Empresas Corruptas, que manejan el dinero para ver morir a otros. Todo este trabajo, lo hará una sola mujer y además hará pagar a todos los que abusaron de ella con profundo mal; marcando su alma y eclipsándolos a la vez; el erotismo no se dejara de lado. Cuando dos hombres acudan a ella, para querer ayudar a cambiar su frío corazón, por aquel que dejó de palpitar emocionalmente, al ver a sus Padres morir de la mano de cinco enemigos. PRÓLOGO: La noche estaba prestada, para los acontecimientos que se hicieron presentes en el pasado de la vida de “ISLA”. Sin embargo su respiración ahora estaba frenética, no paraba de elevarse su pecho una y otra vez, se encontraba en un viejo sistema ferroviario muy apartado de la ciudad. Seguía sosteniendo su herida, que no cesaba de sangrar en un lado de su abdomen por el tiro certero; que le dio su atacante y archirrival que hizo su vida miserable, desde el momento que piso su casa y le arrancó la vida más preciada que tuvo y jamás podrá volver a ver; dejando secuelas de ser una mujer, sin nada de piedad por nada ni nadie. Volvió a tomar una respiración, para pausar su dolor que siempre punzaba a desangrandose, se sintió exhausta no tenía fuerzas para continuar; pero su mente no le dejaba quedarse quieta; quedaba solo uno y no podía dejarlo ir; era el último y él peor de su lista negra de aniquilación. No por algo la llamaban de un modo frío y lúgubre; pero eso a ella, la impulsaba a seguir con pasos duros y matar a cada objetivo su misión no era dudar sino proceder. Sin verlo venir; en el espacio que estaba sentada en el suelo rústico y sucio oculta detrás de varios barriles de posible petróleo; pudo comprender al sentir el aroma de dicha sustancia, incluso las letras rojas que vio, mencionaban a un país tercermundista, que es bañado de tierra con ese componente tan importante. El sonido de pasos fuertes, pero certeros de botas metálicas que han marcado y pisado la sangre de sus víctimas, como inocentes que fueron a parar en sus manos; estaba casi cerca de donde ella se encontraba, pero él hombre estaba solo; sus escoltas fueron asesinados a sangre fría por su mano, cosa que le hirvió las venas de cobrarse el favor, lo que no paraba de buscar a su objetivo conocía que pudo herirlo, no contaba que su amenaza era una mujer; como tal ella se camuflajeaba con un dispositivo, único y jamás creado. Era su punto a favor; solo que esta vez ella al rasgar una prenda de su ropa interna pudo contener la hemorragia de la sangre; aunque no durará mucho solo minutos, que le darían el chance de terminar su trabajo, estaban solos uno buscando el objetivo y otro siendo precavido para buscar atacar a su captor. Sin esperarlo, el paso se profundizó alertándola saco detrás de su espalda que tenía; su arma favorita una glop blanca con sus iniciales de guerrera y el apellido de su familia, era su identidad para las víctimas que borraba del sistema; pudo agudizar su oído hallando el posible ataque y no se equivocó, el hombre fornido y rudo con mirada negra como la noche tiro el primer disparó, casi cerca de su cuerpo, donde ella salió de su escondite rodando con rapidez, a otro lugar de mucha chatarra esparcida por allí. Pero eso no la detuvo avanzó potente, disparando a su atacante que también se defendía, dejando ruidos y balas dispersadas al ser usados los casquillos de las mismas herramientas, iban y venían ambos se protegían de un lado a otro. En ese mismo proceso sin desistir, logra atravesar una bala en la pierna del hombre, gruñendo de dolor retrocedió a una esquina, pero abriéndole paso a ella para avanzar y eliminarlo. La voz del hombre, se hizo notar aturdiendo sus oídos al estar a dos pasos de llegar a él. — Vaya… por fin veo, al causante de todos mis problemas y no es más que una Perra de porquería. — Bufo neurótico, dónde la mujer no dejo de apuntarlo. — Soy tu desgracia Santino Rizzo, o te digo mejor el “León”. — Pauso, anticipando el arma, para soltar la bala tan esperada. El hombre se carcajeo sorprendido por escuchar su nombre real, y que nunca fue mencionado, desde hace más de quince años; cuando dio sus inicios en el mundo oscuro de la mafia y todo lo que debía hacer, para escalar y ser lo que ahora es… dueño del imperio, más grande de dos países que lo tienen como el mismo héroe siendo su Rey. — No puedo entender, ¿como una mujer tan sexy, pretenda matarme? — hizo la pregunta, pero ella negó riendo, dentro de sí misma. — Simple pedófilo, sicótico, ególatra y basura inmunda; es mejor borrar a gente de tú calaña de esta tierra, no la merecen solo la contaminan. — escupió con molestia, mientras continuaba riéndose el aludido. — Puede que sea todo eso, y más dulzura. — Se detuvo y ella hizo una mueca de disgusto. —, pero no moriré en tus manos, antes te mataré yo. — Acto seguido, saco otra arma que tenía escondida en su tobillo derecho; pero ella no se inmutó solo tomo otra opción, pateando el arma de su mano y quedando otra vez en su posición disparando sin titubeos en su mano, haciéndola sangrar con un agujero en el medio y el líquido carmesí, recorriendo por su pierna herida; hasta llegar al suelo sucio del lugar. El dolor seguía torturando a su objetivo, dejando que brote una sonrisa de lado saboreando su momento, pero no podía darse el lujo de distraerse ese era el peor enemigo, miro todo el lugar percatándose que nadie podía molestarlos fue su plan, sin inocentes cerca y menos personas, que ella debía mantener lejos como los uniformados de color azul y rojo llamados policías. Se le acercó; hasta estar cerca de su cuerpo, pero estando desde arriba lo miraba con suficiencia; pero Santino alias el “león” la detallaba con odio al estado más puro, de querer matarla o mejor aún violar su delicioso cuerpo para así marcarla y asesinarla; sin dejar rastro de su vida. No obstante, fue interrumpido por el sonido de una bala al aire, dado por ella. — Maldita seas… piensas darme lata o qué; si eres tan valiente termina tu trabajo sicaria o debería decir Belicosa. — Volvió a sonreír, dejando su paciencia fuera de ella. Volvió a soltar otro disparo, pero en medio de sus piernas asustándolo mirando a su captor, casi se despedía de su hombría; así que observó su lugar para hallar una salida que la veía muy lejos del otro lado del lugar para llegar. — ¡Oh! TUM TUM TUM. — hizo un sonido juntando sus labios, entre sí, dejando ver su burla, por ese miserable. — Vamos dulzura termina; pero antes ¿Dime tu nombre?, porque ese no es. — — Lo sabrás, al ver este apellido en mi arma favorita. — Le enseñó un lado de la empuñadura de su arma; dónde las letras escritas en oro hacían relucirlo. — ¡No puede ser! — Esas palabras fueron el impulso perfecto, para dejar atrás lo que ahora es… Continuará… Capitulo I Quince años antes… El hermoso país de México, se reflejaba con un agradable clima para todos sus habitantes y más en la capital; donde una familia hogareña, pero con buenas oportunidades le brindaba el amor y cariño a su única hija llamada Isla; ahora la joven estaba en la secundaria, siendo la mejor de su clase, querida por sus amigos y no es para menos su belleza se reflejaba a todo el que la mirase pasar. Por su parte, le tocó clases extras de idioma portugués con su profesora Daniela y como ama ese idioma, no iba a decir que no. Dónde pudo llegar y sentarse cómodamente junto a sus diez compañeros que también le gustaba la asignatura, con el cuaderno y lápiz en mano detallo el sonido de su teléfono recibir un mensaje, enseguida lo saco del bolsillo de su bolso; para ver lo que decía. — Isla no te quedes hasta tarde, hoy hay cena especial y mamá se pondrá molesta si llegas tarde. — Papá. Solo negó sonriendo de lado, por la actitud de su padre en cuanto a las cenas familiares, que hacían cada día era una tradición por parte de ella, su Tía era venezolana que le brindo ese amor y nunca le faltó; pero lastimosamente falleció de un cáncer en el páncreas al saber su estado; fue muy tarde y ella decidió disfrutar el tiempo que le quedaba junto a su Madre y bisabuelos. Ya que nunca tuvo el placer de conocer a sus abuelos, desconoce el ¿porqué oculta esa información? Pero lo deja estar, al mirar sus ojos cristalizarse e irse a dormir. Dejando de lado ese triste pensamiento; Isla se enfrasca en su clase, al ver llegar a su maestra algo sudada por correr y dejar sus cosas en el escritorio para dar comienzo. Así fue, como paso casi dos horas, dónde les dio un examen sorpresa, sobre hacer una historia, pero escrito en portugués culminando con ello. Al estar fuera del aula, logra encontrarse con una de sus mejores amigas Lily, que enseguida la toma del brazo como siempre hacen al verse y comienza a darle los últimos acontecimientos del día. — Isla ¿Qué tal la clase de portugués? — le pregunta, viendo al frente y chicos le guiñan ojos a ambas. — Lo normal amiga, además que tal matemáticas para ti. — le dice, pero ella niega; haciendo una mueca. — ¡Fatal! Sabes que soy mala, y el profesor panzón ¡no ayuda en nada! para que la curse, sin tanto agobio a mi mente. — le respondió, frunciendo los labios y ella reírse por sus gestos. — Bueno tendrás que estudiar y listo no te queda de otra Lily. — ofreció, y ella bufo por lo bajo. — Mejor cambiemos de tema, que te parece si nos quedamos al finalizar la clase, para ir al gimnasio de baloncesto y ver a los chicos. — recomendó pícara, deteniéndose casi cerca de llegar al jardín. — No quiero Lily, sabes que Rafael gusta de mí y quiere conseguir la más mínima oportunidad, para tomar lo más preciado que tengo. — Objeto mordaz, y la aludida ampliar su mirada. — ¡Oh vamos Isla! Los chicos suelen hacer eso; para llamar tu atención, pero después se les quita, créeme Gustavo no es así. — Defendiendo a su querido novio. Siguió caminando dejándola allí, pero ella la tomo del brazo volviendo a detenerla. — Vamos Isla. — insistió. — Hoy no puedo; tengo cena familiar y es especial siempre que estoy, además no pienso llegar otra vez tarde Lily. — defendió su posición y la otra no tuvo más, que darse por vencida. — Está bien tu ganas, pero al menos almuerza con nosotros en la cafetería, no quiero estar sola. — Pestaño muchas veces, en forma de inocencia y ella sonrió aceptando. Enseguida chillo de alegría y siguieron su camino directo a la cafetería su mejor amiga era popular; al igual que ella con la diferencia que Lily era rubia ojos verdes y cuerpo de muñequita. Usando el uniforme del instituto, que era una falda a las rodillas, medias altas en color blanco y camisa manga larga con chaleco en mostaza con el logo de la escuela. Pero Isla no se quedaba atrás, era un poco más alta que Lily cabello largo y n***o como la misma noche; estaba recogido en una cola alta llegándole hasta la pompa, ojos color miel, labios de corazón y cuerpo adecuado casi de modelo por eso los chicos babeaban por ella. Por su parte; lograron llegar a la cafetería y fueron directo a buscar sus alimentos; pero antes dos chicos que reconocieron de inmediato le entregaron sus bandejas, con lo que ellas piden siempre para comer. Ambas toman los aperitivos y los siguen a la mesa, que estaban los demás chicos del equipo de baloncesto junto a unas chicas que también eran novias y otras amigas; Isla frunció el ceño al ver eso siempre; pero reparo que su amiga estaba feliz al llegar a la mesa, y sentarse al lado de Gustavo, que le dio un beso en la boca. Obvio el momento no grato para ella, e iba a tomar asiento cuando nota que Rafael; ya le tenía un lugar a su lado y la invitaba a ocuparlo, detrás de él estaba una chica pelirroja, que lo miraba tanto tratando de llamar su atención; pero el hombre no dejaba de verla es a ella, rodó los ojos tomando asiento ahí, esperando que la hora termine. — Estás hermosa Isla. — dijo en susurros, para que ella nada más lo oyera. — Hola Rafael. — soltó simple, metiendo a su boca una papa frita con salsa de tomate. — Vaya esto es un avance amigo, Isla te saluda. — dijo en broma el tal Gustavo. La mirada de ella fue clavada en el idiota, que soltó un pésimo chiste que todos rieron; siguiéndole la corriente como siempre, dejo de lado eso enfrascándose en su pollo frito y papas, que estaban deliciosas. — Cierra la boca Gustavo, ni mi hermosa Isla o yo queremos seguir escuchando tus malos chistes. — Reprochó dejándolo fuera de base. — ¡Vale compadre! Tu ganas, además es bueno hacer fluir el ambiente. — volvió a hablar y todos los demás reír para seguir comiendo. Lo que antes fue un almuerzo, se convirtió en los compinches de chismes o cuentos de lo que estaba de moda; algo que a Isla le detestaba y aburría; así que trato de comer lo más rápido que pudiera para ir a su siguiente clase. (…) Pasado la hora de almuerzo, salió corriendo para irse lejos de los abrazos de Rafael, que por más que ella insistirá no dejaba de acercarse o dejar de hacerlo; así que logro evadirlo en el momento que la pelirroja le fue a decir algo, agradeciéndole por dentro de su mente. Para escaparse, dónde pudo llegar al pasillo de su clase de laboratorio, que le tocaba; pero al llegar a la puerta observa un aviso. — Alumnos de esta clase, no tendrán tema de estudio, por motivos de que su profesor está enfermo de gripe y tiene reposo de tres días. Atentamente: El Director. Resoplo y piso firme el suelo de cerámica del instituto, viendo que hoy no tendría más clases; así que tomo bien su bolso estando a un lado de su hombro izquierdo, para dar media vuelta e irse a casa, era la única clase, que le faltaba para poder terminar su día. No perdió tiempo y obtuvo su pase; después de unos minutos salió del instituto y fue a la parada para tomar un taxi era mejor que el bus, por suerte su Padre le dio suficiente para pagarlo lo cual agradeció, ya dentro se relajo y le dio la dirección de su casa al chófer bigotudo que comenzaba hablar del gobierno de México, cosa que ignoraba al tener sus audífonos puestos para escuchar su grupo favorito Camila , que tanto adoraba oír siempre, si es posible lo haría, para levantar su ánimo en casos que lo requerían. El recorrido fue tranquilo dejando, que ella disfrutará de la hermosa vista de casas y puestos de comida o tiendas de la ciudad de México. Que sin darse cuenta llegó a su hogar, algo alejado de la ciudad era de campo abierto y le gustaba, le pago al chófer dándole las gracias dejando una propina. Siguió escuchando su música viendo el hermoso jardín, donde su madre le dedicaba el día, regando cada flor que ella misma sembró con sus preciadas manos, sonrió recordando los momentos, que la ayudo a sembrar unas cuantas; pero sus favoritas eran las petunias le daban un olor tan suave y grato para su nariz. Al estar en su puerta de madera pulida pintada en blanco, su hogar era pequeño el frente, pero el interior es grande, como amplio teniendo todo lo que se necesita; sin llegar a lo extravagante pudo abrir con la llave que tenía como collar, pintada de color verde para no olvidarlo, le pasaba siempre y sus padres la regañaban por eso, cada vez que tenían que venir abrirle. Introdujo la llave en la cerradura, y tomo el pomo del mismo abriendo por completo la puerta, donde ingreso sin problemas. Ya adentro se quitó los audífonos guardándolos en su bolso agarrando en su mano derecha el teléfono y en la otra su mochila siguió el paso, hasta llegar a la sala pero sintió algo raro en el ambiente, que no podía describir ¿que era? Así que dejó sus cosas allí; incluso su teléfono para seguir el camino a un sonido de dolor agudo, que no se podía oír bien como si estuviera alguien tapada la boca. Y fue lo que halló; al llegar al comedor central de madera pulida y sus sillas a juego, todo estaba destrozado menos dos sillas, ubicadas lejos de la mesa donde iban a comer la cena de esta noche encontrando a sus Padres atados de manos, pies y amordazados con heridas graves en su cara que no dejaban de sangrar. Solo pudo taparse la boca, llorando en el proceso por encontrarlos en ese estado y no conforme con ello, tenían compañía siendo cinco hombres, con rostros ocultos por pasamontañas en color rojo, algo que la alertó en demasía. — ¡Por Dios! — Fue lo que pudo hablar, y los hombres soltaron risas entre ellos. Lo que la dejo con más nervios, uno de ellos se quitó su pasamontañas; dejando ver su rostro de hombre malo y terrorífico, de aspecto rudo, ojos negros, cabello castaño, estatura de más de dos metros con músculos demasiado sobresaliente; casi como si él hombre tragara píldora para agrandar los músculos. Se fue acercando, pero ella retrocedió sin darse cuenta que él hombre le hace seña a algo que no se percata; hasta que dos hombres más la toman a cada lado de su brazo llevándola al centro, donde están sus padres con una distancia prudente, la sentaron en otra silla y le esposaron las manos al objeto, cosa que ella intento en vano zafarse mirando todo, sin dejar de lado nada. Al mirar reparo, que todos los hombres misteriosos tenían armas de calibre peligroso que ella desconocía; pero al ver películas de acción con su Padre pudo comprender, que esto no era como lo que veía en la televisión sino real. Enseguida; entro en pánico no dejando de llorar, pero la voz del hombre, que podía ver su cara y no saber su nombre hablo sin reparo. — La fiesta dio inicio dulzura, y tú Padre me dará lo que pido al estar tu aquí. — Informo autoritario, haciendo que ella frunciera el ceño mirando a su Padre. — Padre… dile que está equivocado, se confunde de familia ¿Qué puedes tener? — Le hablo; sin dejar de llorar, cosa que el aludido miro a su madre y luego a ella afirmando. — Dulzura créeme tú Padre te oculta cosas y yo estoy aquí, para abrir tu mente. — Soltó con ironía, tocándola con la punta del arma de calibre sobre su cuello y pecho admirando la vista. La joven tragó en seco, dándole asco como el hombre le tocaba y sus Padres estar mal; viendo todo eso, pero esto apenas daba inicio en la vida de ella…

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