—Buenos días mi príncipe, ¿necesitas algo? — Nohelia es la madre más dulce que la vida puede conocer, no ve ningún defecto en su hijo.
Tadeo movió sus ojos por la habitación en busca de algo más que la presencia de su madre, observó detenidamente a su madrina Mary y siguió en busca de algo que solo él puede detectar.
—¿Qué buscas mi príncipe? — Nohelia trata se seguir la mirada del pequeño, quien despertó intrigado.
—Mamá, huele a papá, ¿Dónde está él? — para Tadeo ese perfume es el recuerdo de su padre, no puede negar extraña a aquel hombre.
Nohelia siente un nudo en la garganta que la carcome por dentro, es inevitable no sentirse mal con la pregunta que el pequeño le ha formulado, siente que como madre le ha fallado al no poder elegir un buen padre para él, ella observa a Mary, es para que ella pueda darse cuenta del daño que Alfredo le hace a su pequeño terrón de azúcar.
—Papá no ha podido venir, aun esta trabajando lejos de casa, pero te prometo que pronto podrá venir por nosotros— sabe que mentir no es lo mejor, pero Tadeo es tan dulce y inocente, no merece el desprecio de su padre.
El rostro de Tadeo cambia a uno triste, la habitación está impregnada a ese aroma familia, sin embargo, para Nohelia es solo un olor que ahora le causa asco.
—Tu eres todo para mi mamá, eres mi super mamá— Tadeo trata de no sentirse mal, mamá le a ofrecido los mejores días de su vida y aunque papá solo a estado unas pocas veces, no puede olvidarlo.
Mary estaba a un lado escuchando con atención, su salud mental podría desestabilizarse si sigue aún ahí escuchando esta historia tan triste.
De pronto la puerta de la habitación se abre y es donde las enfermeras entran para atender al pequeño.
—Buenos días Tadeo, ¿estas listo? — Las enfermeras se encargan de todo el aseo del pequeño y sus medicaciones, Nohelia se esfuerza cada día para pagar todo lo que su hijo necesita ahí.
—Buenos días babi si— La enfermera se derrite al escuchar la voz del pequeño, ellas taparon toda la visión de Tadeo y Mary aprovechó para coger a su amiga por el brazo y llevarla al exterior de la habitación.
—Vayamos a la cafetería, necesito que me digas todo lo que sucede— Mary se preocupo mucho por la salud y ahora por la estabilidad del pequeño.
—Esta bien vayamos— sin haberse ni lavado la cara, Nohelia coge su balsa en donde lleva todo lo de su aseo, bajaron hasta la cafetería en donde ya los trabajadores conocen a la mamá de Tadeo.
—Pide por mí por favor, iré a lavar mi cara— dijo Nohelia mientras camina al baño de aseo en la cafetería, Mary asintió y espero que el joven camarero la atienda para encargar el desayuno de ambas.
Nohelia lava su rostro con abundante agua fría, necesita despertar de esa pesadilla que la está carcomiendo diariamente, Alfredo a regresado para hacer de su vida un infierno.
Ya con su aseo listo ella sale hacia el cafetín, a lo lejos observa Mary un poco nerviosa tratando de encender un cigarrillo, no es fácil para nadie saber los nuevos planes del padre de Tadeo.
—Deja eso, no me gusta el olor al cigarrillo— dijo Nohelia mientras se sienta al lado de su amiga.
—No importa, solo dime, ¿con quién te casaste? — Mary sabe que un hombre normal no actúa de esa manera.
Nohelia suspiro un poco, no le contará todo a profundidad, pero compartirá con ella algo de su triste historia.
—No importa con quien me haya casado, el detalle está en que es un desgraciado y solo desea lo peor para mi hijo, ya que él niega a Tadeo, dice que jamás sería padre de un niño enfermo— Las palabras duelen, pero es mejor decirla.
Mary observa que el camarero viene en camino con las bandejas de la comida y hace una señal a Nohelia para que ella haga silencio, no quiere que las personas se enteren de lo que está sucediendo.
—Buen provecho señora— dijo el joven y Mary lo miró con odio, sin dejar de hacerle una mira de malos ojos.
—Oigan a este, ¿Cuál señora papito? Soy una mujer soltera y sin hijos, atrevido— Mary es de esas mujeres sin pelos en la lengua, directas y sin filtros, Nohelia estaba apenada, cada día va a la cafetería y jamás a tenido alguna riña en el lugar.
—Perdona joven, mi amiga está un poco alterada, gracias— Nohelia se levantó para recibir la bandeja y disculparse, mientras que entre el joven y Mary había un cruce de mirada, odio profundo de cada uno.
—Pierda cuidado señora, buen provecho para usted— el joven terminó sus palabras y dio la espalda, mientras que Mary la saca la lengua molesta.
—Miren a este, mocosa— Mary estaba enojada.
—Vamos Mary deja de pelear, comamos que pronto debo de volver a la habitación— Nohelia tiene muchos problemas en su día a día, no desea sumar uno más.
Ambas empezaron a comer, pero las ganas de Mary por saber la historia completa no la detuvieron —Dime, ¿A que regreso tu ex esposo? —
—Quiere que me vaya con él a otro país— dijo Nohelia mientras come, no dejara que ese desgraciado le quite el apetito.
—¿Pero Tadeo no puede viajar cierto? mamita — Mary no sabe es nada.
—Quiere que me vaya con él y abandone a Tadeo—
—Jajajajaja, ¿acaso ese hombre no te ha visto trabajar? Eres una mamita guerrera que ha sacado a su pequeño adelante— a Mary no se le escapa la admiración que tiene por Nohelia.
Nohelia soltó una suave y dura sonrisa antes de pronunciar las siguientes palabras —Tengo quince días para aceptar su propuesta o los servicios sociales meterán la mano con mi situación— era una amarga historia la de Nohelia.