Con la certeza de que todo estará bien de ahora en adelante, Nohelia saludo al portero del hospital, Tadeo ya estaría dormido por la hora, así que tratará de hacer el menor ruido posible, pero, sus ojos se quedaron clavados en ese hombre que a hecho de su vida un infierno.
—¿Qué haces aquí Alfredo? — le pregunto Nohelia con su voz cargada de odio y protección a la vez.
Alfredo está parado al pie de la cama en donde Tadeo ya esta descansando como un niño bueno, Alfredo está acariciando el sedoso cabello del pequeño.
Alfredo levantó su mirada y observó a Nohelia, tenía cinco meses sin verla, a sus ojos estaba más hermosa de lo que la recuerda —He venido a verte, cada vez estás más hermosa, la maternidad te asentó muy bien, solo que— Alfredo hizo una pausa para humillar a la mujer —Lastima que no sirvas ni para traer niños al mundo—
Nohelia parada aun en la puerta aprieta sus puños con molestia, odia que la trate de esa manera —Sal de la habitación de mi hijo, no te necesito— Nohelia se acercó para arrebatar esas manos asquerosa que acarician a su preciado hijo —No me hagas llamar a la policía Alfredo— Nohelia lo amenazó mientras se interpone entre la cama de su hijo y ese hombre.
Alfredo se queda ahí, observando el rostro molesto de la mujer, le encanta que sea así —¿Sabes que me excitas cuando te comportas de esa manera? Tu voz dominante al darme órdenes, aun eres perdición— dijo mientras le acaricia el rostro con suavidad.
Nohelia sintió asco, lo odia por ser un hombre sin sentimientos, —Basta, no me toques— “Cuanto te odio”
Nohelia retrocede, pensó que él jamás volvería a su vida —He venido a negociar contigo— Alfredo miró alrededor y atrajo la silla hacia él, sentándose frente a ella.
—¿Qué quieres ahora? — Nohelia miro al pequeño Tadeo que está profundamente dormido.
—Vamos acompáñame por algo de tomar, no quiero que el niño nos escuche—
Nohelia entrecierra sus ojos, odia a este hombre que solo la ha engañado desde que lo conoce —No puedo dejar a Tadeo solo, y lo sabes muy bien—
Alfredo se levantó y se acercó a ella, en sus ojos había una gran molestia, —¿Sabes cuánto me irritas? He venido por ti, me mudare del país y quiero que comencemos nuestra historia nuevamente, te llevare a los mejores médicos y podríamos intentarlo de nuevo— Alfredo es frío con sus palabras.
—Eres un desgraciado— Nohelia levantó su mano y el sonido se aprovechó de toda la habitación, jamás dudará en ser una leona y defender a su hijo de las garras de ese animal de dos patas.
Alfredo bufo molesto, con movimientos rápidos se acercó y apretó la barbilla de Nohelia, haciendo que ella hiciera un suave quejido —Tienes quince días para pensar lo que piensas hacer, he hablado con servicios sociales, tienen una pareja interesada en tu hijo, han dicho que pagarían una buena pasta, tu decides que hacer, no tienes escapatoria—
—No Alfredo, no puedes hacerme esto, es nuestro hijo— Nohelia estaba desesperada, no dejará que le arrebaten a su hijo.
—Si decides irte conmigo— Alfredo hizo una pausa para acercarse a ella y oler su cuello, le encanta susúrrale palabras al oído —Podría firmar una autorización y le dejarías tu hijo a alguna persona en la que confíes, buenas noches Nohe— Alfredo pasó su lengua por el cuello de la mujer y salió de la habitación, dejando a una Nohelia destrozada, ahora más que nunca necesita trabajar y huir de su ex esposo.
—Mamá, ¿pasa algo? ¿Por qué lloras? — Tadeo se despertó al escuchar a su madre llorar.
Nohelia limpia sus lágrimas y se acerca a la cama del pequeño, —No es nada mi vida, mamá está tan feliz de poder dormir aquí contigo, eres mi vida Tadeo—
—Tengo mucho sueño mamá, te amo— él pequeño está bajo medicación y su sueño es profundo, solo pronunció las palabras y ya se ha vuelto a dormir nuevamente, Nohelia empezó a caminar en la habitación en busca de alguna solución, sabe que, si servicios sociales intervienen, seria el fin de su vida, sin un techo para ofrecerle a su hijo, apenas está en una semana de prueba.
Su mente cayó agotada luego de tanto pensar, un sonido la hizo levantarse de golpe, era Mary llegando.
—No te asustes, solo he pasado a saludar— dijo mientras coloca un vaso de café en sus manos.
Nohelia levantó su mirada hacia la cama del pequeño, quien aún está dormido —Mi ex esposo a regresado— dijo con nervios, su voz entrecortada.
Mary apenas era una nueva amiga, pero quien quedó conmovida con la historia de Nohelia, ella ha luchado tanto por la salud de su pequeño desde que nació, no sabe mucho de su vida personal —¿Es el padre de Tadeo? — dijo con intriga.
Nohelia bajo la mirada antes de responder, le apena decir esas palabras, Alfredo era lo peor que ha conocido en años —Es el progenitor, jamás lo llamaría de otra manera, solo que al ver la condición de Tadeo en su nacimiento — Nohelia hizo una pausa al recordar su hermoso matrimonio hasta el nacimiento de Tadeo, Alfredo al enterarse que el pequeño había nacido con problemas en el corazón, destruyó toda la habitación y se negó quererlo —Rechazo a mi hijo y aun lo sigue haciendo, solo que ahora me ha pedido abandonar a Tadeo—
Mary no puede creer lo que está escuchando, es la primera vez que un relato le rompe el corazón —Deberías denunciar a ese infeliz— dijo ella molesta.
Nohelia observó a su pequeño y le dijo: —En este país no hay justicia, soy una madre soltera y sin un techo digno que ofrecerle— justo cuando la conversación podría ser más larga, Tadeo empezó a moverse en la casa y Nohelia corrió para atenderlo.