Niego con una sonrisa al escuchar la absurda pelea que están teniendo mi primo y mi hermano, algo sobre quién debería salir conmigo hoy y porqué sólo puede ser uno. No hacía mucho que llegué a casa con una horrible sensación en la boca del estómago, era tal que no pude emplear mis dotes de actuación por lo que todos se dieron cuenta de que algo pasaba.
Incluso el tío Juan al llegar y verme, me preguntó si debía matar a alguien. Todos insistieron tanto, que terminé soltando lo sucedido en las oficinas —omitiendo los detalles con el director—. Les dije el complot que formó mamá con mi manager, a lo que papá sólo murmuró un "no me sorprende de esa mujer", la abuela lo calló y me instó a continuar. Después les mencioné que, si bien podía rechazar el papel, eso dañaría un poco mi imagen frente a Dominick, quien según investigué es muy reconocido e influyente en el mundo cinematográfico. Eso podría dar pie para que nunca vuelva a querer contratarme y si los medios, o cualquier otro director importante, se enteraban, era probable de que mi carrera se viera afectada más de lo que esos seis meses de vacaciones hicieron.
Podía rechazarlo sí, pero ya tenía el compromiso de al menos leer el guión por todo lo que hablaron mi representante y mi madre con ellos. Además debía de decir una buena explicación del porqué rechazaba semejante papel, no podía simplemente alegar que jamás he llorado y que por más que lo intente nunca pude lograr una buena actuación del llanto o una escena sentimental en sí. Ellos podían soltar el "pero eso es fácil de arreglar" ¿y ahí cómo les explico que no me gusta que "arreglen" las escenas sino que prefiero actuarlas lo más real posible?
Son cosas mías que ellos no entenderán, por lo que fácilmente podrían ponerme en su lista negra y adiós carrera emergente.
—Sólo lee el jodido guión, después les dices el típico "ay es que no soy la indicada para el papel"—soltó la abuela burlándose al final.
—No es tan fácil—le contesté.
Luego volví a explicarle el porqué rechazar a alguien tan influyente en el mundo cinematográfico puede acarrear problemas sin un buen motivo. Más cuando mi manager hizo tantas promesas antes de firmar el contrato. Después de eso, ella simplemente se encogió de hombros y sugirió que saliera a despejarme. A lo que el tío Juan asintió de acuerdo, agregando que sería bueno que fuera con alguien. Dicho eso, procedió a levantarse e irse para cambiarse el uniforme de trabajo, ya que apenas entró, se sentó junto a mí en el enorme sofá a hacerme mil preguntas. Así fue como Toni y Lolo terminaron peleándose entre sí para ver quién me acompañaba a salir.
—¡¿Podrían callarse de una vez?! ¡¿O quieren que los eche a patadas por escandalosos?!—les grita la abuela a todo pulmón. Tanto ellos como yo damos un respingo en nuestro lugar del susto.
Lolo y Toni deciden huir de la sala, subiendo las escaleras para irse al cuarto de mi hermano. Me gritaron un "¡después sube a jugar con nosotros!" antes de subir los últimos escalones.
La abuela los observa irse, y cuando se asegura que ya están en el piso de arriba, se acerca a mí cambiando totalmente su expresión de asesina a una demasiado amable para mi gusto.
—¿Qué quieres?—digo mientras me cruzo de brazos y ruedo los ojos cuando sonríe emocionada. En serio, que ella parece otra niña más aquí.
—Necesito que me lleves a una cafetería—comienza explicando con tono inocente. Entrecierro los ojos, observando cómo está jugueteando con sus largos aretes metálicos. Esto no me va a gustar nada—, quedé con un amigo y bueno, ya sabes que me quitaron la licencia.
¡Sabía que no me iba a gustar! Cuando la abuela pide "ver a un amigo", se refiere a que sea de chaperona mientras se junta con algún chico más joven para tontear. Luego me usa de coartada por si mamá pregunta en dónde estaba, alegando que salió conmigo a algún lugar, sólo las dos sin nadie más. Y yo detesto mentirle a Linda o a cualquiera de mi familia.
—Te la quitaron por conducir ebria, Miriam—le recrimino. Ella hace amagos de querer convencerme con sus excusas de siempre, pero el sonido de mi teléfono la interrumpe antes de poder hablar.
Le pido un minuto, a lo que Miriam bufa y se va refunfuñando quién sabe qué por lo bajo. Una vez desaparece tras el umbral de la cocina, tomo mi móvil de la mesita en medio de los sofá.
—¿Sí?—contesto rápidamente, sin siquiera ver quién es.
—Hija—dice mamá en medio de un suspiro. Se escucha un portazo y el sonido de sus tacones mientras camina.
—Sí soy—bromeo, recibiendo un bufido de su parte.
—Mira, sé que una de las pautas de tu carrera es no hacer películas dramáticas o romances trágicos. ¡Pero esta es una gran oportunidad para ti!
—Sí, gran oportunidad para que vean el fracaso que soy. Mamá, ya he intentado aparecer en escenas dramáticas antes y ambas sabemos lo mal que terminó.
Me remuevo incómoda en el sofá, mirando a todos lados para asegurarme que nadie escuchó lo que dije. Porque...¿cómo admites que no confías en ti mismo cuando se supone que tu carrera se basa en eso? ¿En confiar en tus grandes habilidades de actuación?
—Ann, nadie piensa que eres un fracaso. ¡Te adoran! Los niños te adoran, los adultos te admiran y los directores quedan encantados con tu trabajo. Tal vez antes no pudiste con esas escenas porque aún no crecías lo suficiente profesionalmente, tenías 17 y apenas iniciabas apareciendo como extra. Ahora tienes una carrera hecha, estudiaste actuación y te graduaste con honores, ¡eres increíble!—alaba mi madre con orgullo.
Mordisqueo mis labios con nerviosismo, porque sí bueno, tiene razón. Pero eso es debido a los papeles en películas familiares o comedias que he hecho, películas en las cuales casi no hay drama y mucho menos escenas con llanto. O tal vez sí, pero no las actué yo.
—Bien, tráeme el guión. En cuanto termine de leerlo te digo si acepto o no—me resigno suspirando. Ella suelta un especie de gritito, luego le grita a Billy que acepté.
—En dos minutos te lo doy—dice y corta la llamada.
Me quedo observando la pantalla del móvil como tonta, hasta que empieza a sonar con las notificaciones de las r************* . Ahí es cuando salgo de mi breve trance, silencio el teléfono y deslizo, inevitablemente, mi dedo al buscador de Google.
Allí pongo el nombre Dominick Eragon, obteniendo de inmediato miles de resultados.
Según su biografía en Wikipedia, tiene 31 años y ha producido siete películas. De las cuales, tres fueron todo un éxito, dos de ellas fueron nominadas a los premios Óscar pero sólo una ganó. "Vida prestada, vida robada" obtuvo los premios en las categorías de mejor director y mejor película.
El breve resumen dice que trata sobre un policía que toma la vida de su hermano menor, quien murió a causa de un accidente de auto. Al no poder soportar su perdida, comienza a comportarse como él, vestirse, hablar, se queda con la novia y hasta empieza a mezclarse en el mismo círculo social. Llega hasta el punto de creerse ser el hermano, lo que causa varios problemas en su familia y los que le conocen.
La anoto en el teléfono como recordatorio para verla más tarde, luego sigo leyendo varios blogs que hablan de su talento. Incluso se menciona que trabajó por un tiempo para compañías como "20th Century Fox", aunque no se aclara bien si fue como guionista o como asistente de director.
También hay varios artículos con entrevistas o información sobre su vida personal, pero trato de controlar mi curiosidad. ¿Qué me importa a mí que haya estado cuatro años de relación con una chicas ajena al mundo del cine y que no hable mucho de su vida amorosa desde entonces? ¿O que tenga una hermana, padres separados y que su madre sea enfermera mientras que su padre es doctor?
Bien, sí, puede que haya leído un poquito de su vida personal.
En eso, se escucha la puerta de entrada abrirse y a los segundos aparecen mamá y Billy. Ambos están hablando entre sí de algo que no logro entender, se acercan a mí, me saludan, Linda deja el guión encima de la mesita de café, Billy me da una de esas sonrisas de apoyo suyas y ambos se alejan a la cocina sin dejar de hablarse entre sí.
Confundida ante ese hecho, tomo ese fardo de hojas en mis manos, repasando con mis dedos el título de este.
"Créeme, mi amor".
Sin más, me levanto del sofá, tomo mi celular en mi otra mano, y me apresuro a subir las escaleras a mi cuarto.
Sólo puedo pensar en que por favor no tenga escenas muy dramáticas. Porque sí me dieron ganas de trabajar con ese director, y no porque sea guapo eh, sino por todas las buenas críticas que recibe en internet. En donde lo pintan como un diamante en bruto, el cual podría hacer despegar mi carrera a niveles estratosféricos.
Sólo por eso me siento en la cama a leer las casi quinientas páginas de guión.
Sí, solamente es por eso.
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Lo terminé y me quedé sin palabras.
Es una película muy dramática como lo suponía, pero de otro estilo muy diferente al que tenía en mente. La historia trata de una joven, Amelia, que vive con su abuelo por lo que ella da todo de sí para mantenerlos a ambos, tiene varios empleos de medio tiempo con los que le paga a la cuidadora para quedarse con él mientras ella está fuera de la casa. Además, también estudia enfermería en la universidad.
La cosa se complica cuando la despiden de dos trabajos, por lo que Amelia se desespera para tratar de buscar otros sin éxito alguno. Las cuentas empiezan a acumularse, ya no puede pagarle a la enfermera y mucho menos los medicamentos de su abuelo.
Es entonces cuando una chica, compañera de trabajo suya en el bar Dark Night, le sugiere aceptar encargos de unos tipos que parecen ser mafiosos. El trabajo era simple, ellos le daban un paquete que debía entregar a distintos domicilios, a veces le encargaban colocar cámaras en habitaciones de hoteles haciéndose pasar por mucama, otras también se hacía pasar por esposa de algunos tipos para distintos tipos de eventos "fachada".
Sin embargo, la trama cambia cuando le piden que conquiste a un tipo llamado Dylan Jefferson. Le dijeron que debía tratar de sacarle información sobre el caso de uno de los suyos, pues al perecer Dylan era el abogado encargado de ponerle tras las rejas. Al principio todo va bien, ellos se conocen por "casualidad" en un bar, charlan, empiezan a quedar, pero él jamás revela nada del caso. Por lo que le insisten a Amelia que siga tratando de que el abogado confíe en ella.
Lo inesperado es cuando los sentimientos se involucran y después ella debe decidir si seguir con lo que le dicen o confesarle toda la verdad a Dylan. ¿Y si le dice pero este no cree que ella es solo un peón en todo eso? ¿Y si piensa que Amelia lo engañó, le utilizó y quiere usar esto en su contra?
Hay tanto sentimiento en cada escena, cada diálogo, pero a la vez está ese halo de misterio por saber qué pasará.
¡Pero no estaba el maldito final!
Por lo que, enfurecida y con los sentimientos a mil, bajé rápidamente a la sala buscando a Billy. Al no encontrarlo ahí, me dirigí a la cocina en donde lo vi en el patio a través de las puertas corredizas. Mas me detengo de ir tras él al notar que está en medio de una llamada que parece importante, por todos los ademanes que hace.
—¿Precisas algo?—pregunta mamá, apareciendo de la nada detrás de mí.
Me llevo una mano al corazón, exagerando el susto que me dio.
—¡Casi me da el patatús, mamá!
Linda se ríe sarcásticamente a la vez que niega con la cabeza. Después se mueve a lo largo de la cocina, sacando ingredientes de los estantes. Es entonces cuando señala los papeles en mi mano.
—No es para tanto, Ann. ¿Terminaste el guión?—suelta cantarina, luego se dispone a hacer galletas con animosidad.
Entrecierro los ojos con sospecha, casi detectando el engaño en su actuación.
—Sí, y adivina qué. No están las escenas finales—refunfuño mientras me siento en los taburetes de la isla, viendo cómo se pasea a lo largo de la amplia cocina.
En un momento, voltea a verme y me guiña un ojo rápido, para luego volver a concentrarse en batir la masa.
—Lo sé, ya lo leí—comenta como si nada.
¡¿Cómo es que sigue tan tranquila?! Yo estoy que me agarro de los pelos.
—Y antes de que digas algo, te iba a advertir de esto. Pero luego pensé que sería interesante ver tu reacción en cuanto termines de leer. ¡Mírate, parece que vas a matar a alguien!—ríe a carcajadas.
Me tiro sobre la isla, completamente descolocada y con el cúmulo de emociones en la piel. Curiosidad, frustración, enojo, entre otras que son difíciles de identificar.
Se escucha la puerta corrediza abrirse a mis espaldas, seguidos de los pasos de mi representante. Segundos después, siento su presencia en el taburete de al lado, pero ni me molesto en levantar la cabeza para verle.
—¿También sabías?
Carraspea un poco, pero luego no duda en contestar en ese tono de sinceridad suyo. Con su voz ronca a causa del cigarrillo y esa lentitud al pronunciar las palabras tan característica de él.
—Me pareció buena idea para que te interesaras por el papel.
—¿Interesarme?—levanto la cabeza de golpe, observándole juguetear con los anillos en sus dedos. Después vuelvo a dejar caer la cabeza entre mis brazos cruzados—Admito que lo lograste, ¡pero eso no quita que hayas jugado sucio!
Tanto él como mi madre vuelven a reírse a mi costa, sacándome un gruñido de molestia.
—Eragon fue el que no quiso darnos el guión completo, yo acepté solo porque me pareció buena idea ya que sabía cuál podría ser tu reacción ante el género de la película—confiesa Billy.
Giro la cabeza sólo para verle un poquito, está con el mismo traje solo que no trae el saco y la camisa está doblada hasta los codos, su cabello n***o con tintes grisáceos ya no están tan engominados sino que los trae revueltos. Su mirada está enfocada en la figura de mi madre cocinando las galletas con total admiración, sus ojos azules le observan brillantes siguiendo cada uno de sus movimientos. Tiene un poco de barba incipiente, pero eso no le quita lo guapo.
He visto varios comentarios en i********: que decían lo guapísimo que era mi mánager, alguna fans hasta decían que quieren sacarse fotos con él y que es su crush, entre otras cosas. No voy a negar lo bien parecido que es Billy, pero eso no quita que tenga cuarenta y ocho, siendo imposible que yo lo vea con otros ojos que no sean la de casi una hija. Pues él estuvo conmigo desde los quince hasta ahora.
Siempre pensé que él estaba enamorado de mi madre, aunque nunca pude confirmarlo. Sobretodo, porque evade el tema cada vez que sale a la luz o alguna entrevistadora lo comenta en las entrevistas. ¿Por qué le preguntan eso? Ni idea.
—¿Qué, acaso se cree Alfred Hichcock, el de Psicosis quien no dejó que nadie del cast supiera el final de su película?—suelto mordaz.
Billy ríe, pero se encoge de hombros en respuesta.
—Tal vez te mostrará el final cuando aceptes el papel—sugiere Linda.
—Ajá sí, pero la escena en la que Amelia llora mientras le explica lo que hace a su abuelo no la podré hacer ni en mil años.
Ni siquiera puedo llorar cuando me golpeo o me caigo. No sé porqué, pero así es.
—La puede hacer una doble.
—Pueden hacer esos trucos para que llores, ¿o no Billy?
Ambos sugieren, pero declino todo negando con la cabeza.
—Ni siquiera sabemos cuáles son las escenas finales, ¿y si también debo llorar ahí? No puedo simplemente grabar todas las escenas para que después salga una doble, esas cosas se notan. Además, son más gastos y no creo que el director Eragon quiera aceptar eso—expongo con una mueca.
Ambos se quedan pensantes un rato, discutiendo entre ellos qué podrían hacer. En tanto yo voy en busca de mi teléfono a mi cuarto, el cual tiene la pantalla encendida ante varias notificaciones de mensajes.
Les mandé un par de fragmentos al grupo que tengo con Ness y Jess, solamente porque tenía que compartir con alguien lo que estaba leyendo o sentía que me moriría de la intriga. Ambos estaban igual de exaltados que yo, pidiéndome explicaciones.
Al final tuve que contarles lo sucedido en la mañana, recibiendo chillidos de Jess porque decía que el director era el amor de su vida y que amaba cada una de sus películas. Ness también estaba emocionado, sólo que a un nivel más tranquilo.
Ness:
Sólo acepta el papel, mujer. ¡Qué importa si lloras o no! Además esa horrible experiencia que tuviste fue a los 17. ¡Quién dice y sales toda una llorona por la tele!
Jess:
IMAGINA ESTAR AL LADO DE SEMEJANTE PAPASITO LA MAYOR PARTE DEL DÍA. JSKSJDKD COLAPSO.
Ness:
MUJER PARALE A LOS CHILLIDOS QUE ESTOY A TU LADO. ¿QUÉ EDAD TIENES, DOCE? LOCA HORMONAL
Jess:
Te apuesto que si Anne baby dice que trabajará con esa modelo que tanto admiras estarías COLAPSANDO como yo.
Jess:
YA RECUERDO SU NOMBRE. ES KISHA LEE
Ness:
Jamás podría comportarme tan loca como tú. ANN ME OBLIGÓ A MIRARME TODAS LAS ENTREVISTAS DE ESE DIRECTOR
Y los mensajes siguen sin parar, en todos siguen discutiendo como dos críos. Unos cuantos hacen que suelte carcajadas mientras bajo las escaleras, sobretodo cuando Jess empieza a mandar fotos de la modelo Kisha, pero la mayoría son memes o son Photoshop en donde está la cara de la chica con el cuerpo de un rinoceronte.
Tecleo varios "JAJA" y muchos "ya cálmense, chicos" antes de llegar a la cocina. Una vez cruzo el umbral de esta, un fuerte jalón me saca el teléfono de las manos.
—¡Abuela!—chillo en protesta.
—Te estoy hablando, Annelise—dice en tono amenazante, por lo que rápidamente me callo.
Doy una rápida mirada por el lugar, Billy sigue en el taburete y mamá está sentada frente a él ahora, ambos están hablando en sus respectivos teléfonos. Siendo mi representante el primero en voltear a verme y hacerme una seña para que me acerque.
—¿Qué pasa?
Él se levanta, se pone enfrente de mí y coloca sus manos en mis hombros mientras mantiene una media sonrisa en sus labios.
—Responde sí o no. ¿Quieres que mañana contacte a el abogado del director?
—Sí—digo sin pensarlo. Pero al momento de soltarlo, me arrepiento de inmediato. Pero es muy tarde, porque tanto mi abuela, mi madre y mi padre, el cual por cierto está en el patio con Toni y Lolo, sueltan grititos de alegría.
¿Pero por qué siento que acabo de condenarme a mí misma?