Mis primas se marcharon dos horas después de lo acordado para hacerme compañía mientras el día acaba, estoy acostada en mi cama sin nada por hacer esperando que solo llegue la noche para dormir y olvidar esta pesadilla.
He bloqueado a Stuart para que deje de llamarme o escribirme, espero poder descansar de él y mañana terminar toda relación que pueda unirme a él.
Lo que más me duele es que haya cambiado tanto y haya destruido el cariño que le tenía.
—Nicole ¿tienes todo listo para mañana?
—Sí, no te preocupes madre, ya hice mis tareas y he planchado mi uniforme.
—Bueno, entonces baja a cenar.
Obedezco, aunque mi apetito es casi nulo.
—La mesa está servida, solo te pido que me ayudes después con la limpieza.
—Está bien madre.
Me concentro a comer lo que ella a preparado, ellos hablan y yo estoy sumida en mi mundo con mi mente en blanco, mirando fijamente el vaso que hay frente a mí.
—Nicole, mañana iré a dejarte, tu padre trabaja más temprano.
—Sí
Respondo cortante, tengo ganas de faltar mañana y quedarme en casa durmiendo para evitar lo que se aproxima con Stuart, debe estar enojado por haberlo ignorado y bloqueado.
—¿Nicole? te estoy hablando.
Sonrío y hago mi mejor cara
—Lo siento dime.
—Después de clases acompáñame al mercado tengo comprar algunas frutas y verduras.
—No hay problema mamá.
Termino de cenar y pido permiso para levantarme, lavo lo que mamá ensució para preparar la comida y espero a que terminen de cenar para lavar sus platos, barro y limpio el área de cocina mientras ellos terminan.
—Estás muy extraña Nicole, no eres así ¿que tienes o qué?
—Nada mamá, creo que es porque Stuart se fue para siempre.
—No comprendo, si lo quieres ¿porqué terminas con él?
—No lo quiero mamá, Stuart tampoco a mí, lo único que quiere es molestarme.
Termino de lavar los platos que faltan y me voy a mi habitación a cepillar mis dientes para irme a dormir.
Por la mañana al llegar a la preparatoria ingreso en busca de mi aula para la primer materia, ahí está él mirándome intensamente como si quisiera acabar conmigo.
Me uní a mis amigas para no estar sola y evitar que se me acerque o intenté insultarme como días anteriores.
Durante la clase se comportó igual, no dejaba de mirarme, aunque no se me acercaba me miraba fijamente intentando intimidarme, pero no se lo iba a permitir y mucho menos a dejar ver que lo estaba logrando.
Saliendo del aula me dirijo hacia las escaleras para ir a comprarme algo de desayunar y Stuart me detiene con fuerza por los brazos.
—Nicole no podemos seguir así, entiende que eres mía y debemos solucionar las cosas entre nosotros por favor.
—No, las cosas entre tu y yo se acabaron Stuart, sabes bien que me has lastimado y no solo con palabras, me golpeaste sin haberte hecho algo, me has ofendido y no quiero más de eso, suéltame por favor.
—No hasta que me perdones Nicole.
—Se terminó Stuart, terminamos, este en el fin, ya no más, no quiero nada contigo, no quiero saber de ti, yo no quiero seguir contigo, por favor deja de molestar y suéltame.
Nuestra discusión se va siendo cada vez más fuerte y algunos se detienen para escuchar lo que estamos hablando.
—Nicole entiende, eres mía y solo mía, no puedes terminarme así.
—Sí, si puedo y ya lo hice, terminamos Stuart, por segunda ves te lo digo, se acabó, ya no más.
—Eres estúpida ¿o qué? —me zangolotea con fuerza —no me puedes terminar, no puedes dejarme así nada más.
—Me lastimas, suéltame —le grito —suéltame.
Por más que le exijo no lo hace
—Maldita estúpida, no puedes dejarme así y cuando te da la gana.
Intento soltarme y Stuart me suelta empujándome hacia las escaleras que dan al primer piso de la institución.
Un grito sale de mí, veinte escalones, fueron veinte escalones los que rodé hasta caer en el pasillo.
—¿Nicole?
Me grita mi mejor amiga Nazareth
—Me duele, me duele mucho.
—No te muevas.
Siento caliente mi rostro y pesadez como si tuviera ganas de dormir.
—Nicole, no hagas nada tonto, ya vienen la ambulancia.
Trato de mantenerme despierta, pero es difícil, los paramédicos llegan y me trasladan rápidamente al hospital más cercano, cada vez es más complicado mantener mis ojos abiertos, siento mis parpados pesados, me duele mucho el cuerpo, mis brazos, el tobillo izquierdo.
—Tiene nos costillas fracturadas y un desguince de segundo grado en el hombro.
Es lo ultimo que escucho antes de cerrar mis ojos.
Despierto en el hospital con una venda en la cabeza y una madre rezando por mí.
—¿Estoy viva?
Mamá se levanta de su silla y viene corriendo hacia mí.
—Nicole nos asustaste mucho hija.
—¿Stuart?
—No lo sé, pero tenemos que hablar muy seriamente contigo.
—Me duele la cabeza mamá.
Ella sale en busca del medico, cuando llega me pregunta por las lesiones antiguas que tengo en mi cuerpo.
—Stuart me estuvo agrediendo
Dije en llanto, en un llanto desgarrador.
El medico me examina y se marcha, tengo algunos medicamentos intravenosos para aliviar el dolor y la inflamación.
Papá entra un poco molesto y supongo que es por las lesiones que he estado escondiéndoles.
—Nicole te recomiendo que por favor interpongas una denuncia, esto no puede seguir así.
—Si papá, no quiero que se me acerque y me vuelva a lastimar, tengo mucho miedo por mi vida.
Sigo llorando mientras explico lo que he vivido a su lado.
—Siento mucho lo que has tenido que pasar, tienes que actuar y ponerle un alto Nicole, te lo dije, te dije que si algo estaba pasando con él me dijeras para ayudarte hija.
—Lo sé papá, pensé que podía solucionarlo por mi cuenta.