3. Mark Roberts
Teté
La chica aún no puede descubrir lo que pasó, pero la paciencia es una de sus virtudes.
—Aquí está el resultado. —Su prima le entrega un sobre, y por primera vez siente temor de abrirlo.
—¡Lo sabía! —En su organismo fueron encontrados restos de droga alucinógena y potenciadora s*x-ual. Por eso fue que estaba como dijo el hombre…muy entusiasta.
—Gracias prima. —Se acerca para darle un abrazo. De pronto, una hoja cae al piso. —¿Prueba de embarazo? —Le pregunta con curiosidad, mientras la doctora asiente.
—Encontré semen durante la revisión. La prueba dio negativo, pero no ha pasado el tiempo adecuado para saber si existe la posibilidad. ¿Quieres que te de un medicamento para prevenir un embarazo?
Inconscientemente lleva la mano hacia su vientre plano. ¿Sería capaz de matar algo que naciera de ella? Al parecer este error le puede causar más problemas de los que podría imaginar. ¿Qué le diría a su novio? ¿O su padre? ¿Y los miembros de su iglesia?
Pero así como fue criada con la alta moralidad de su padre, también lo hizo con las virtudes inculcadas por su madre, la cual ya no estaba en este mundo. ¿Aprobaría ella un aborto?
—Solo es una posibilidad. Además, ni siquiera estaba en mis días fértiles…pero me da miedo haber contraído alguna enfermedad. ¿Me hiciste pruebas para todo?
Su prima asiente, pues sabiendo que se lo preguntaría decidió adelantarse.
—No te preocupes Teté, te hice estudios completos. ¿Has decidido si vas a demandar?
Ese tema era muy complicado, pues se expondría al escrutinio y podría ser tachada de infiel. No, no puede hacer eso.
—No me voy a arriesgar a que todos se enteren de este pequeño desliz. No solo saldría perjudicada yo, sino Alan y mi familia. Además…el hombre dijo que estuve muy “participativa”…así que puede tener algo en contra mía.
Lory la mira con lástima, pues sabe que está en una encrucijada.
—Sabes que cuentas conmigo. No esperaba verte en mi ciudad en estas circunstancias, pero me alegra estar para tí. —En ese momento el teléfono de Teté comenzó a sonar.
—¡Bruja! ¿Dónde te metiste? Te hemos estado buscando como locas por toda la ciudad. —Cuando terminó de realizarse los análisis, Teté consiguió un cargador para su teléfono y mientras lo dejaba conectado, fue a comer algo.
—Lo siento chicas. Estoy en el hospital donde trabaja mi prima Lory…¿Puede venir por favor? —Su voz se quiebra al final de la frase.
—Vamos para allá. —Su amiga cuelga y ella se tapa el rostro con las manos. Sabía que esta era una mala idea y que no debería haber venido a este sitio.
—¡Ay prima, lo siento mucho! Pero vas a estar bien. —La seguridad en sus palabras no la convence por completo.
Veinte minutos después, un tropel de chicas hermosas ingresa al hospital, dejando con la boca abierta a los hombres con los que se topaban. Una rubia, una pelinegra y una pelirroja, parecían un buffet visual.
—Buenas tardes señorita, buscamos a la paciente Teresa Connors. —La enfermera les indica a dónde dirigirse, así que cuando llegan al piso indicado, una castaña llora sosteniendo su rostro.
—¡Teté! ¿Qué te pasó? —Todas corren al encuentro de su amiga y la abrazan para consolarla.
—Eso quisiera que me explicaran…¿Qué rayos pasó anoche? —Todas lucen nerviosas, pero es Pris, la pelirroja, quien se anima a hablar primero.
—Teté, todo se descontroló. Estábamos bailando, cuando de pronto desapareciste, al igual que el stripper que nos enviaron. Había tanta gente en la discoteca, que pensamos que te molestaste y regresaste al hotel. Somos unas malas amigas, pero todas estábamos muy alcoholizadas.
Sabe que puede confiar en ellas y que nunca le habrían hecho algo a propósito…Pero…¿Entonces qué pasó?
—Pris, precisamente es a tí la última persona que recuerdo consciente. Me entregaste una bebida y después de eso, solo hay flashes de lo que pasó en la noche. En ese momento, su amiga Corinne se pone de pie y pega un grito, el cual intenta ahogar tapándose la boca.
—¡Teté! ¿Qué te pasó en el cuello? —Todas se acercan y la auscultan como a un bicho raro. Entonces recuerda lo que vio en el espejo cuando se despertó.
—¡Me acosté con el stripper! ¿Satisfechas? —Se cubre el rostro con las manos y se echa a llorar.
El silencio predomina en la habitación, hasta que la risa de una ellas, hace que se desencadene una lluvia de risas contagiosas.
—Jajajaja, ya veo porque no te encontrábamos…estabas muy ocupada, haciendo jo…mmmhh, joooo, aaaah, joooo, aaaghh…—Pris acompaña los gemidos con movimientos de sus manos tocando su cuerpo. Teté entrecierra los ojos y las mira con furia.
—¡No es gracioso! ¿Entienden lo que digo? Me acosté con otro hombre…fui infiel. —Las chicas guardan silencio un momento, pero pronto regresan las risas.
—Ay Teté lo sentimos, pero el chico era un bombón asesino. Y con ese traje ajustado se notaba que había mucho “paquete” para enviar, jajaja
Las palabras de Atena, la más seria después de ella, le hace recordar que tienen razón. Incluso en este momento, un ligero calor la recorre.
—De todos modos. Necesito saber si ese hombre estaba limpio. Al imbécil se le ocurrió terminar dentro de mí. —En ese momento todas se quedan calladas.
—Podemos ir a averiguar antes de irnos quien es el hombre y hablar con él…¿te parece?
Teté solo suspira y está de acuerdo.
—Voy a pedirle el alta a Lory y vamos de inmediato. Después de eso, quiero regresar a casa.
Llaman a la enfermera que se comunica con la prima de Teté. No mucho después, es libre de marcharse.
—Esta pomada te ayudará con las marcas y cualqueier molestia, no dudes en ir al médico…sobre todos si…—La chica hace un gesto redondeando su vientre.
—Lo tendré en cuenta…gracias prima.
*****
—¿Están seguras de que aquí es? —En el sitio donde se llevó a cabo la despedida, les indicaron la oficina de Maggie. Su secretaria le avisa y la chica sale a atenderlas.
—¡Hola! Soy Maggie Roblex, casi como el videojuego. —Las chicas se miran una a la otra, pues no entiende a que se refiere. —¿Videojuego, les suena? —Todas siguen sin saber de que habla la mujer, así que se rinde. —Olvídenlo…¿En qué les puedo ayudar?
Las mujeres le parecen conocidas, pero no sabe de dónde.
—Anoche contratamos a un stripper para la despedida de mi amiga, pero pasó un incidente. —Atena jala hacia el cuello de tortuga de la blusa de Teté, mostrando la gran cantidad de marcas.
—¡Por Dios! ¿Qué le pasó? —Teté siente que se muere de vergüenza, así que toma valor y le explica.
—Es lo que quisiéramos saber. Al parecer…ese stripper abusó de mí.
Maggie palidece ante las palabras de la castaña. A su mente vienen las palabras de su jefe: “No prometo no follarme a la novia” . Se pasar la mano por el cabello, pues el idiota lo volvió a hacer, pero normalmente las mujeres quedan muy satisfechas y después quieren repetir una vez más.
—Debe tratarse de un error. Mark no haría eso.
“Así que se llama Mark”
Teté acaba de ponerle nombres a su violad0r.
—¿Por qué está tan segura? —La mujer no da más explicaciones, así que todas piensan que es sospechoso.
—Bueno, él es un hombre serio, que solo hace su trabajo y se retira. Debe haber pasado algo…¿Usted lo sedujo o lo invitó a tener relaciones?
La castaña abre los ojos con sorpresa.
—¡Nooo! Soy una mujer comprometida. ¿Qué le hace pensar que querría engañar a mi novio?
Las amigas se quedan calladas pues han escuchado de sobra las pobres capacidades amatorias de Alan.
—¿Cómo se le ocurre? ¿Dónde puedo hablar con ese hombre?
—Lo siento mucho, pero eso no será posible. Ha viajado a Aspen para pasar las vacaciones navideñas allá. Quizás después de Año Nuevo, pueda localizarlo.
La chica siente como si un bloque de hielo la aplastara.
—¿Al menos me puede decir su nombre completo? —Maggie duda un momento, pero cree que es hora de darle una lección a su jefe.
—Su nombre es Mark Roberts. Le daré su dirección.