Llegado el fin de semana ocurrió algo un tanto perturbador. Era domingo y me encontraba en el apartamento de mi hermana. Estaba su novio presente, ese ser con cuerpo de embudo que ahora lo veía comer fritanga, totalmente repulsivo y mi primo quién miraba irritado la situación, no había dejado de estornudar desde que Esteffano llegó. —¿Qué opinas? ¿este año quieres ser tío o qué? —preguntó mi tenebroso cuñado quién me abrazó por mis hombros y lo miré de reojo. —¿Qué? ¿es que preñaste a Eva o qué? —Tal vez, tiene un retraso. Todo es posible. —Y si ella está embarazada, ¿tú eres el papá del niño o? —pregunté, Julián rompió en risas y Esteffano me miró echando chispas por los ojos. —Claro que sería mío, ¿o es que sabes algo más? ¿tu hermana me ha estado poniendo los cuernos o qué? ¿es

