06:08 am Solo dos días más tarde y ya en convivencia fue cuando empecé a notar cosas extrañas que hacía el acosador y como pensaba que soy imbécil, creía que no iba a notar, pero no, claro que me iba a dar cuenta, pero mis acciones sí que serían cuestionables. Era martes muy temprano por la mañana y como era de esperarse, Santiago madrugó porque tenía clases y lo veía correr antes de irse a la universidad. No sé ni por qué corría, entraba después de las siete y estudia a solo minutos del edificio, pero bueno, es una de las cosas extrañas en él, su excesiva puntualidad. Por mi parte tenía clases en línea a las ocho, así que me lo tomaba con calma. Solo veía las noticias sentado en el comedor, habían atrapado a una banda que se dedicaban a desvalijar autos, lo cual es curioso porque el

