capitulo 12: Nuestro hijo

1483 Words
Al día siguiente Héctor estaba sentado en la oficina de su club, un exclusivo establecimiento que servía como fachada para las operaciones de la familia Ayscesie. Sus manos jugaban nerviosamente con un vaso de whisky mientras su mente repasaba una y otra vez las palabras de Elise: “Este será el primer hijo que tendré con Maurice”. Aquellas palabras no dejaban de resonar en su cabeza, haciéndole cuestionarse todo. Si Leonard no era hijo de Maurice, entonces… ¿era suyo? El pensamiento lo carcomía. Tenía que saber la verdad. Sin perder más tiempo, tomó su teléfono y marcó un número. Al otro lado respondió una voz fría y calculadora. —sergio, necesito que hagas algo por mí. —Dime qué necesitas, jefe —respondió el hombre. —Quiero que investigues a Maurice Meyer. Movimientos bancarios, historial médico, cualquier cosa que pueda darme información sobre su vida en los últimos cinco años. También quiero un análisis de ADN discreto. —Su voz era firme, autoritaria. Sergio no cuestionó, solo que asintió. —¿Y la muestra de ADN? Héctor respiró hondo. —Leonard. Consigue algo de él. Un cabello, saliva, lo que sea. Pero que nadie lo note. Quiero respuestas. —Hecho, jefe. Te llamaré en cuanto tenga algo. Colgó, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. Sabía que estaba cruzando un límite peligroso, pero no podía vivir con esa duda. Si Leonard realmente era su hijo, nada en el mundo lo detendría para recuperarlo. 2 días después, Sergio llegó con resultados. —Tenemos un problema, jefe —dijo con tono sombrío al entrar en la oficina de Héctor. Héctor se levantó de su asiento de inmediato, su corazón acelerado. —¿Qué encontraste? Sergio extendió un sobre. —Hice la prueba de ADN comparando el cabello de Leonard con el tuyo… es tu hijo, Héctor. El mundo de Héctor se detuvo. Por un instante sintió una mezcla de alivio y furia desgarradora. Elise le había ocultado a su propio hijo. Pero antes de que pudiera explotar, Sergio continuó. —Eso no es todo. Revisé los movimientos bancarios de Maurice. Hace cinco años, justo después de casarse con Elise, recibió una transferencia millonaria de una cuenta anónima… una cuenta que pertenece a la familia Lambert. —¿Qué demonios estás diciendo? —Héctor frunció el ceño. —Elise fue vendida, jefe. Su familia la obligó a casarse con Maurice. Fue un acuerdo encubierto. Maurice recibió el dinero a cambio de casarse con ella y reconocer al niño como suyo. —sergio hablaba con la frialdad de quien ya estaba acostumbrado a descubrir secretos sucios. Héctor sintió que la sangre hervía en sus venas. Todo fue una farsa. Su hijo, su amor, su vida… todo había sido arrebatado bajo un pacto retorcido. —Encuentra pruebas físicas. Documentos, contratos, lo que sea. Voy a desmantelar a los Lambert… y voy a recuperar a mi hijo. Sérgio asintió y se retiró. Héctor, ahora consumido por un instinto protector y vengativo, sabía que estaba a punto de iniciar una guerra. Pero esta vez, no lo hacía por poder… lo hacía por sangre. Elise… nunca debiste ocultarme a mi hijo. Esa misma tarde con las pruebas en mano dadas por Sergio se dirigió a una comida familiar íntima entre los Lambert y los Meyer Mientras Héctor se dirige a la residencia de los Lambert para aclarar aquellos papeles Leonard se encontraba jugando con la niñera mientras Elise en la sala de alada en lo que parecía una reunión para el ascenso de su padre ayudado por los Meyer se debatía si debía decir la verdad de una vez Dink donk La puerta se abrió de golpe, y antes de que la trabajadora pudiera reaccionar, Héctor irrumpió en la casa como un huracán desatado. Su pecho subía y bajaba con violencia, sus ojos encendidos en furia. —¡Elise! ¡Leonard! —rugió con fuerza. Elise, que se encontraba en la sala junto a Maurice, sus padres y algunos miembros de la familia Meyer, sintió que el alma se le desplomaba. Su corazón comenzó a latir desenfrenado, su rostro empalideció al reconocer esa voz que jamás había dejado de amar… y odiar. La copa de agua que sostenía en la mano tembló antes de caer al suelo y estrellarse en mil pedazos. —¿Héctor? —su voz apenas fue un susurro cargado de incredulidad y furia contenida. Maurice se puso de pie al instante, colocando su cuerpo frente a Elise en un acto protector. —¿Qué demonios estás haciendo aquí? —exclama Maurice, fingiendo autoridad. Héctor dejó escapar una risa amarga, pero sus ojos jamás se apartaron de Elise. —¿Por qué no me lo dijiste? —la acusó con un tono envenenado—. ¿Por qué me ocultaste a mi hijo? Elise parpadeó, sus labios se entreabrieron, pero una rabia profunda comenzó a arder en su pecho. —¿Ocultarte a tu hijo? —rió con amargura, poniéndose de pie—. ¿De verdad tienes el descaro de decirme eso después de todo? Héctor frunció el ceño, desconcertado. —¿De qué estás hablando? —¿De qué hablo? —soltó una carcajada rota—. ¡Hablo de cuando me abandonaste, Héctor! Sabías que nuestros padres decidieron por nosotros y los dejaste El silencio en la sala era sepulcral. —Eso no es cierto —replicó él, tratando de acercarse—. Yo nunca… —¿No? —lo interrumpió ella con una furia devastadora—. Entonces explícame por qué después de aquella noche me trataste así no me dejaste explicarte , explicarte que no te seguía y que confiaba en ti . ¿Por qué me dejaste sola, embarazada y con un futuro incierto mientras tú te desvanecías en el aire? Héctor quedó helado. Su mente se resistía a aceptar aquellas palabras. —Yo… —balbuceó—. No sabía que estabas embarazada… —¡Porque no te quedaste a averiguarlo! —gritó Elise, sus lágrimas cayendo en cascada—. Te busqué, Héctor te busque todos los días y busque a tus padres antes de la boda quería que supieras que estaba embarazada y te fuiste dejaste que los planes de mi familia sigueran su curso. La mirada de Héctor cayó sobre Maurice, que permanecía en silencio. —¿Planeaban casarte con él? —preguntó con la voz cargada de veneno. Elise rió con desprecio. —No, Héctor. Responde Elise Sabías que te vendieron tu padre le pagó a Maurice para que se casara contigo y criara a mi hijo como suyo. Menciona Héctor Si lo supe un mes después cuando Maurice movió esa transacción a la cuenta de sus padres. Pero ya era tarde Los ojos de Héctor se llenaron de un odio profundo hacia los Lambert. —¿Y por qué no huiste? ¿Por qué no luchaste? Elise lo miró con incredulidad. —¿Huir? ¿Con un hijo en mi vientre y sin ningún lugar al que ir? —su voz se quebró—. Tú eras mi mundo, Héctor… y me lo arrebataste aquella noche y después decidiste marcharte. Héctor negó con la cabeza, acercándose más. —Yo no me fui porque quise, Elise. Me obligaron a hacerlo. Obligarte y el amor que juraste tenerme dice Elise En ese momento tu familia era más poderosa que la mía y tenía que te pasará algo, tu padre me amenazó con nuestras vidas y la de mis padres Elise dejó escapar una carcajada vacía. —¿Y alguna vez pensaste que yo tenía derecho a saberlo? ¿Que tal vez podríamos haber luchado juntos? Pero no, tomaste la decisión por los dos. Me dejaste desprotegida… y tu querido hijo terminó siendo parte de un acuerdo asqueroso. Maurice, sintiendo el peso del odio de ambos, finalmente habló. —Yo solo seguí órdenes… Héctor giró, listo para destrozarlo, pero Elise se interpuso. —No te atrevas —lo desafió—. Si tienes que culpar a alguien, hazlo conmigo. Porque, a pesar de todo, Maurice fue quien estuvo cuando más lo necesité… mientras tú solo fuiste un fantasma. Héctor sintió un golpe directo al pecho. —Pero te sigo amando —susurró. —¿Y de qué sirve eso ahora? —dijo Elise entre lágrimas—. Te llevaste mi corazón contigo… pero regresaste demasiado tarde. Pero entonces, Leonard apareció en la puerta. —Mamá… ¿qué está pasando? —su pequeña voz resonó en la sala. Los tres adultos se congelaron. Héctor giró lentamente, con los ojos vidriosos. —Pequeño… —su voz se quebró—. Yo soy tu papá. Elise apretó los labios, ahogando un sollozo. Maurice cerró los ojos, consciente de que la verdad finalmente había estallado. Y en medio de ese caos, la batalla apenas comenzaba. Héctor había perdido cinco años con su hijo… y estaba dispuesto a recuperarlos, sin importar el costo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD