Episodio 7

1303 Words

La tensión era palpable en la mansión Patrovla, a pesar de los esfuerzos de Raúl por mantener una fachada de tranquilidad. Los guardias adicionales, las cámaras instaladas en cada rincón, y los refuerzos en las puertas y ventanas eran medidas necesarias, pero no suficientes para apaciguar el miedo de Emma. Esa mañana, mientras Raúl salía para una reunión con su equipo legal, Emma se sentó en la mesa del comedor junto a María y Brenda. La niña, ajena al peligro que acechaba, hablaba emocionada sobre el cuento que María le había leído la noche anterior. —¿Y sabes qué? —dijo Brenda, con los ojos brillantes—. El dragón no era malo. Solo estaba triste porque no tenía amigos. Emma sonrió, acariciándole el cabello. —A veces, las personas hacen cosas malas porque están tristes o solas —respond

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