I. El Debut de la Reina (La Presentación Oficial) El espejo del vestidor principal del penthouse no mentía, pero la mujer que me devolvía la mirada parecía una extraña. Llevaba un vestido de alta costura en seda color esmeralda profunda, con un escote en la espalda que terminaba justo donde empezaba el misterio. En mi cuello, un collar de diamantes que Sebastián había mandado a buscar exclusivamente para esta noche. Ya no era el uniforme de cuero y encaje de las vitrinas de Ámsterdam; era la armadura de una mujer que poseía la ciudad. —Estás radiante, Lía Van Der Berg —susurró Sebastián, apareciendo detrás de mí. Iba impecable en un esmoquin n***o, pero sus ojos solo tenían reflejos para mí—. ¿Estás lista? Esta noche Nueva York se arrodilla ante ti. Bajamos del coche frente al Museo Met

