Capítulo 49— El renacimiento en seda y acero

633 Words

Los primeros días en el penthouse fueron una burbuja de paz que no creí posible. Nueva York seguía rugiendo allá abajo, a treinta pisos de distancia, pero para nosotros el mundo se había reducido a esas cuatro paredes de cristal, mármol y silencio. Sebastián cumplió su palabra. No hubo teléfonos, no hubo secretarias, no hubo mundo exterior. Recuperar el tiempo perdido no fue solo una frase; fue una dedicación absoluta. Recuerdo una mañana en la que me desperté y lo vi sentado al borde de la cama, simplemente mirándome dormir. —¿Qué haces? —le pregunté con la voz ronca. —Contando las horas que malgasté sin tenerte así —respondió él, acercándose para darme un beso que sabía a café y a una promesa eterna—. No quiero volver a perderme ni un solo parpadeo tuyo, Lía. Pasamos horas en la terr

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD