El primer paso hacia el sueño

1375 Words
El día que Erin llegó a la academia militar, el aire estaba cargado de disciplina y tensión. Las filas de cadetes uniformados marchaban con precisión en los patios de entrenamiento, y el sonido de los gritos de los instructores resonaba por todo el lugar. Para cualquiera, aquello habría resultado intimidante, pero para Erin era un respiro de libertad, una promesa de una vida que finalmente había elegido por sí misma. Vestida con ropa sencilla, cargaba una mochila con lo esencial. Al cruzar las puertas principales, sintió cómo el peso de su decisión se mezclaba con una emoción que no experimentaba desde hacía tiempo, esperanza. En el área de registro, un oficial de aspecto severo, con bigote perfectamente recortado y un uniforme impecable, revisaba los documentos de los nuevos reclutas. Cuando fue su turno, Erin entregó sus papeles con firmeza. —¿Nombre? —preguntó el oficial sin levantar la vista. —Erin Linares, señor.--- respondió firme El oficial levantó una ceja al escuchar su apellido y finalmente la miró con atención. —Linares... ¿alguna relación con el general Lisandro Linares?,--- preguntó —Es mi padre, señor.--- respondió Erin El hombre asintió lentamente, escribiendo algo en su libreta. —Espero que tengas lo necesario para estar a la altura de ese nombre. Aquí no hay privilegios, cadete Linares.--- dijo el oficial —No espero ninguno, señor —respondió Erin, con voz firme. El oficial pareció complacido por su respuesta y le entregó una hoja con las asignaciones. —Tu barraca es la número cinco. El entrenamiento comienza mañana al amanecer.--- dijo el oficial Un nuevo inicio para Erin, ahora comenzaba el desafío. La primera noche en la barraca fue más difícil de lo que Erin había anticipado. Compartía el espacio con otras seis mujeres, todas con historias y metas diferentes, pero con algo en común, la determinación de triunfar. Mientras se acostaba en su litera, escuchaba los susurros de las demás, compartiendo sus expectativas y preocupaciones. Aunque no se unió a la conversación, no pudo evitar sonreír al sentir la camaradería que empezaba a formarse. Al amanecer, el grito de un sargento la sacó de sus pensamientos. —¡De pie, cadetes! ¡Tienen cinco minutos para estar listas afuera!,--- grito el sargento Erin saltó de la cama, vestida ya con el uniforme estándar. En menos de lo que habría imaginado, estaba formada junto a las demás, con la espalda recta y la mirada al frente. El sargento caminó frente a ellas, examinándolas con ojos de halcón. —Aquí no nos importa quiénes eran antes de cruzar esas puertas. No nos importan sus familias, sus conexiones, ni sus títulos. Lo único que importa es quiénes serán al salir de aquí. ¿Entendido?, --- la voz de sargento era clara y alta. —¡Sí, señor! —gritaron todas al unísono. El entrenamiento comenzó de inmediato. Durante las primeras horas, Erin sintió que su cuerpo era llevado al límite. Correr con peso, trepar muros, arrastrarse bajo alambres de púas... Cada ejercicio parecía diseñado para romperla, pero con cada desafío superado, sentía cómo su determinación se fortalecía. El primer obstáculo aun estaba por llegar, su apellido es una gran carga, toda su familia ha sobresalido en el servicio militar. Al final del día, mientras limpiaba su equipo, una de sus compañeras, una joven alta y atlética llamada Valeria, se acercó. —¿Linares, verdad? —preguntó, dejando caer su mochila al suelo. Erin asintió, sin detenerse en lo que hacía. —He escuchado rumores. Dicen que tu padre es una leyenda. ¿Es por eso que estás aquí? ¿Para seguir sus pasos?,--- preguntó Valeria Erin se detuvo y levantó la mirada, encontrándose con los ojos curiosos de Valeria. —Estoy aquí para demostrarme a mí misma que puedo hacerlo —respondió con honestidad. Valeria sonrió, como si aprobara su respuesta. —Eso es lo que me gusta escuchar.--- dijo Valeria, extendiendo su mano a Erin. Desde ese momento, Valeria y Erin comenzaron a formar una alianza. Aunque sus personalidades eran diferentes, compartían la misma pasión por el desafío. Al final de la semana, después de un ejercicio especialmente agotador, Erin recibió un sobre en la oficina de correspondencia. Reconoció la letra de inmediato, era de Esteban. Se sentó bajo un árbol en el patio para leerlo. "Erin, Sé que no fue fácil para ti tomar esta decisión, pero quiero que sepas que estoy orgulloso de ti. Papá no lo dice, pero él también lo está. Espero que encuentres en la academia lo que siempre has buscado, tu lugar en el mundo. Tu hermano, Esteban." Erin apretó la carta contra su pecho, dejando que una pequeña sonrisa se formara en sus labios. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que alguien de su familia realmente creía en ella. Con ese pensamiento en mente, se puso de pie, lista para enfrentar lo que viniera. La carta de su hermano renovó su energía, sentía que realmente la apoya. Valeria, ve a Erin sonreír, así que curiosa se acerca, ---¿ un novio?,---- Erin levantó su cabeza, --- no, es mi hermano mayor, --- respondió, pero su mente va al día que conoció a Marcos y como la dejo plantada. --- Los rumores dicen que tus hermanos son muy guapos,---- Dice Valeria --- son mis hermanos para mi son muy guapos,--- respondió Erin, esbozando una gran sonrisa, su rostro se ilumina al hablar de sus hermanos. Valeria es buena observando rostros y analizando. --- quiero conocerlos,--- ---- la primera vez que los veas, vas a decir gui son unos insoportables,----respondió Erin Valeria río a carcajada, de ver el rostro de Erin, ---- bueno tendrás que presentarlos,--- Las dos chicas se sientan a conversar. --- tengo un hermano menor, lo extraño,--- dice Valeria --- yo también los extraño, mucho, pero ...--- Erin hizo una pausa --- si,no quieres hablar, no importa, --- dice Valeria --- mi madre, ella, organizo una boda, tuve que aceptar por su salud, pero el idiota no fue, me dejó plantada de en el altar,--- dijo Erin --- eso no lo esperaba, no te preocupes tu secreto esta a salvo conmigo, y ese idiotase dara cuenta la gran mujer que se perdió, ---- respondió Valeria Erin siente que Valeria la comprende, será que ambas pueden llegar a ser buenas amigas. --- tienes razón, --- dice Erin con una sonrisa en su rostro La conversación de las jóvenes cambio de rumbo, por completo, ambas han empezado a tener algo más que una simple amistad, sin darse cuenta, se tratan como hermanas. A lo lejos eran observadas por el sargento y el capitán a cargo del curso de cadetes. ---¿ que opinas?,--- dice el capitán --- Los Linares tienen buena genética, y la otra chica tiene potencial, --- respondió el sargento Los dos hombres piensan igual, Erin con ese rostro de niña ha resultado más fuerte de lo que esperaban, sin duda la familia Linares, trae el gen militar en la sangre. Mientras los días y meses pasan para Erin en la academia militar, superándose cada dí más, los obstáculos que le han puesto, cada exigencia de sus superiores. Valeria siempre ha tenido un rostro duro sin emociones, tiene en su loquer una foto de su familia, su madre y hermano menor, no habla mucho de su padre, pero el sargento lo conoció y sabe toda la historia, solo que no se lo dice. Él padre de Valeria golpeaba a su madre, y murió en un accidente de tránsito, dejando a la mujer con una niña pequeña y un bebé de días. Erin y Valeria hacían el equipo perfecto, una con liderazgo nato y la otra como su segundo, eso había molestado algunos de sus compañeros hombres ser superados por dos mujeres, una con cara de ángel y la otra de demonio. No tardo en llegar a los oídos de Lucas y Esteban el apodo de su pequeña hermana el ángel y su compañera el demonio, les causó gracia a ambos. Solo Mariana no estaba contenta al escuchar eso, ella no quería su hija fuera militar, pero muy dentro suyo está orgullosa de que su niña rompiera la tradición de las mujeres de su familia, su pequeña es fuerte y puede con eso y más ella lo sabe.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD