Cuando tenía diez años tuve una pesadilla repetitiva durante al menos medio año, y hasta el día de hoy la recuerdo a la perfección. Me encontraba en un edificio muy alto, de aquellos que tienen más de treinta pisos, aquel apartamento estaba cubierto de amplias ventanas que permitían observar el paisaje de la ciudad. Hermoso e imponente. El sol brillaba más que nunca y podía oír el canto de las aves. De pronto, aquel melodioso y suave cántico se convertía en diversos gritos aterrados de miles de personas, y a través de aquella ventana podía ver una ola inmensa surgir de la nada, atentando contra la vida de todos, en un comienzo me sentía aliviada porque era poco probable que impacte contra mi ubicación, sin embargo, aquella ola crecía y crecía, de una manera descomunal, el pánico invadía

