Era triste, tantos años desperdiciados por el miedo, por la cobardía, y ahora aquellos asuntos amenazaban con atormentar el resto de mi existencia, ¿Acaso el sueño de la ola gigante habrá sido una clase de premonición? Parecía una cruel metáfora, mientras todos a mi alrededor se preocupaban por su futuro o sufrían en la universidad, yo me refugié en el sueño de ser una reconocida escritora, creí que tendría un destino más fácil, y cuando menos lo pensé, la vida adulta me revolcó junto a mis metas y esperanzas. Deudas, trabajos mal pagados, múltiples rechazos editoriales, correcciones, problemas familiares, relaciones amorosas insatisfactorias, depresión, ansiedad, bromas para camuflar lo miserable que me siento. En eso transcurre mi vida, o bueno, transcurría. Todo era un mar de caos,

