Capítulo 16.

1034 Words
No recuerdo como Aurelio ha vuelto a la cama, yo no habría podido ayudarle a causa de esa densa sombra que cubrió mi conciencia dejando inerte mi cuerpo sobre el sofá como un c*****r mis ojos están fijos sobre su figura varonil, esa que se resiste hacer algún movimiento dejándome caer en la realidad de su vulnerable condición. —¿Hasta cuándo me verás así? —Su voz es como un estruendo que estremece mi cuerpo, avivando el temblor de mis manos, sin querer desvío la mirada a sus piernas que se ocultan tras las mantas—No finjas pesar sé cuánto te alegra verme así, adelante ven y termina con lo que ellos empezaron. —¿Por qué me trata así?—Cuestiono con la voz en un hilo sintiendo esa nudo en mi garganta cortándome la respiración al recordar lo frío de esa celda junto con el trato cruel de Hank. —¿Que estás esperando? ¡Ven y mátame!—Dice haciendo que su voz retumbe en toda la habitación, su desesperación hace eco en mi pecho chocando con mi propio miedo, me pongo de pie arrastrando mis pies consigo llegar a su lado, ese vacío de sus ojos se encuentra con los míos—¿Por qué? —Porque nunca seré libre, pero me niego a morir en una celda—Confieso dejando que una de mis lágrimas moje su mejilla, lo había entendido, Hank me trajo con la esperanza de terminar con la vida del Rey, él ha sabido tejar el complot para dejarme como la única culpable, estoy en una encrucijada ya mi vida no vale nada. —Estoy condenado, mi propio pueblo me ha condenado—Afirma desviando la mirada, resignándose al destino que ha sido escrito sobre él, me duele ver cómo me da la espalda dejándome a merced de la oscuridad que se ciñe sobre nosotros. —¿Qué no me ves? Yo sigo aquí, tú juraste protegerme—Ruego aferrándome a su espalda, puedo sentir como su cuerpo se tensa al sentirme, mi propio cuerpo tiembla, sin el no seré capaz de sobrevivir a esta hechizada noche. —Te arrastre conmigo al fuego—Se lamenta rehusándose a mirarme a los ojos, intenta apartarme pero me aferro a su cuerpo subiendo sobre la cama me quedo de rodillas abrazando su espalda. —¿Es que no piensa hacer nada? No insulte la memoria de mi Reino, ¿esté es el gran conquistador? —Exclamo sacudiendo su espalda con violencia, dispuesta a forzar una respuesta diferente a la que he oído—¡Soy yo la que aborrece su lástima! —¡Ya basta! —Grita girándose de forma abrupta empujándome haciéndome tabalear al borde de la cama, sus ojos desprenden ese fuego que me hace temblar, mi corazón retumba en mis oídos al ver que me mira con ferocidad. —Si no lucha por sí mismo luche por mí, luche por conquistar mi corazón—Ruego con la voz quebrada luchando por sobrepasar el nudo que me corta la respiración, sus cejas se junta dejando ver su gran confusión. —¿Ya no me aborreces? —Pregunta inclinándose hacia mí guiando su mano hacia mi mejilla con la intencia de acariciarla. —Demuéstreme que es digno de mi amor y mi corazón será suyo—Aseguro tomando su mano entre las mías impidiendo que toque mi mejilla niego sutilmente con la cabeza, miro sus ojos infinitos sintiendo ese fuego que aviva mis esperanzas, es él lo único que me queda. —Atravesaré el infierno por ti, por doblegar tú orgullo haré que me ames y tus ojos solo me mirarán a mí, Wisteria—Pronuncia con su voz profunda erizando mi piel con cada palabra que su lengua acaricia, es como si nuestros ojos estuvieran conectados por un hilo invisible, no puedo dejar de verlo y eso lo hace sonreír lleno de arrogancia. —Aurelio debes descansar—Afirmo desviando la mirada, siento como mi corazón se mantiene inquieto ante sus palabras, aun no consigo medir su poder, pero sé que habla en serio. —Duerme a mi lado—Me ordena al ver que me dispongo a ir de vuelta al sofá, abro los ojos como platos al percibir sus ansias, no lo haría en su estado. —¿Qué desea de mí?—Cuestiono alarmada cubriéndome el pecho con las manos avergonzada. —No me malinterpretes por favor, solo quiero tu compañía—Se apresura a decir suavizando su mirada, lo pienso por algunos segundos, pero mi cuerpo extraña la comodidad de una cama confortable así que me tumbo a su lado, sutilmente Aurelio me cubre con las mantas el calor que emana su cuerpo desplaza el frío que antes sentía, mis ojos pronto se cierran cayendo así en un sueño profundo. *** La luz del sol se cuela por las cortinas interrumpiendo mi sueño, al abrir los ojos puedo verlo al borde de la cama mirando sus piernas sumido en sus pensamientos, en ese momento me pregunto si será capaz de apaciguar las llamas o ambos seremos consumidos. —Aurelio, necesito cambiar mis ropas por unas limpias—Pido justo en el momento que la puerta es golpeada, el me sostiene la mirada notablemente intrigado apretando la mandíbula. —Antes debes ayudarme a llegar al escritorio—Ordena, asiento rodeando la cama hasta llegar a su lado, paso su brazo alrededor de mis hombros Aurelio se impulsa de la cama facilitando que pueda sostenerlo y con su sumo cuidado avanzamos hasta llegar al escritorio que está a mitad de la estancia justo ahí las puertas se abren, mi cuerpo se tensa de inmediato al ver su rostro, como de costumbre no se encuentra feliz de verme. —Majestad, que bueno verlo, ¿Ella estará presente? —Pronuncia Hank desviando la mirada hacia Aurelio haciendo una reverencia, mi sangre hierve al oír como me minimiza. —Marquez Hank te presento a la princesa Wisteria Aileen Roosevolt mi prometida—Anuncia ante él, disfruto de ver la sorpresa plasmada en sus ojos tan abiertos que parece que saltarán de sus cuencas. —Será mejor que no olvide mi nombre de nuevo, Marqués—
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD