LA RECESIÓN DEL 2002

1190 Words
Una de las bendiciones de las que siempre pude aprovechar en mi vida, es estar siempre ocupado, es decir; estar empleado, con que proveer a mi familia, hasta que en febrero del año 2002. Nuestro país sufrió una terrible recesión, donde no teníamos como buscar el sustento para la familia, recuerdo que termine desempleado en esa fecha por la crisis social que había comenzado, reducción masiva de la masa obrera, teníamos que empezar a remar fuerte contra la corriente, tenía en mi bolsillo una liquidación que, -En tiempos normales- era una buena cantidad para mantener alimentada a mi pequeña familia al menos un par de meses. Las preguntas eran: ¿Cuánto duraría esta recesión? ¿Cuánto me duraría ese dinero, de que viviríamos para entonces? Me desesperaba la idea de no poder proveer a los míos, lo peor de todo es que aun con dinero, no había que comprar, para ese entonces tenía ofrecido un vehículo en óptimas condiciones, maravilloso justo lo que quería, pero si invertía mi dinero en un vehículo pero: ¿Qué comeríamos?. Sentado en mi vieja silla de mimbre frente a la casa, con los pies apoyados sobre la cerca de ciclón, mi cerebro comenzó a batallar para saber qué decisión tomar, ya de por si el vehículo quedaba descartado, pero había la inquietud de una inversión. Comencé hacer consultas de algunos supuestos emprendedores del barrio, hasta con algunos posibles ‘expertos en supervivencia social’ como les llamaba, todos coincidían en invertir mi capital en negocios para ellos rentables como: Depósitos de licores, Bancas de apuestas, Agencias de lotería; que se yo que otras tonterías me formulaban, en realidad eran minas de oro, porque la gente de mi pueblo y como todos, prefieren la ingesta de alcohol y dejar su suerte al azar, perdiendo dinero para conseguir dinero fácil. ¡Qué Dilema! A todas estas, en aquellos tiempos donde las distracciones de las tecnologías aún se limitaban a un equipo de sonido, música a través de las Ondas Hertzianas y alquiler de películas por videocasete, dije en mi mente: “¡Eso es!” así que me incliné al negocio de montar un Club de Videos. Me asocie con un amigo que tenía uno, me sentía muy contento, tendría mucho entretenimiento y hacia algún dinerito extra con el alquiler; así que convertí la pequeña sala de nuestra casa en mostrador de carátula categorizando los géneros de las películas, conseguí un rebobinador de cintas y hasta carnet de afiliados fabrique para el control de los videos. Sin dudar alguna una experiencia única trabajar en algo que te gusta, sin aburrirte o explotarte, lo vi un negocio redondo, la habitación de mi hija, pues tuve que expropiarle para darle cabida a las películas, ya que debían estar en aire para que no se dañaran y Jessica paso a dormir en nuestra habitación, fue interesante pero hubo algo que no había tomado en cuenta, cada mes llegaban unos [30] treinta o [40] cuarenta videocasete con títulos reciente, toda una primicia y aun con mi desocupado tiempo, no podría ver el contenido de las películas y las condiciones por si alguna salía mal para cambiarla, pues la solución llego a mi casa enseguida. Tenía un vecino muchísimo más desocupado que me podría servir de agente de control de calidad, le hice la sugerencia y le brillaron los ojos enseguida, su trabajo consistía en llevar cuantas películas le permitiera su cerebro procesar en unos [3] tres o [4] cuatro días, verlas y después me echaba el cuento del contenido, con esa información ya podía darles referencia a los clientes, es decir; le daba un “Tráiler de las películas”, para llenarlos de intriga y emoción. ¿Y adivinen? Llego a ser una excelente estrategia, salían de docenas por cliente semanal, clientes fijos, satisfechos, siempre volvían por mas, todo iba viento en popa. Pero una mañana llego mi hermano mayor, aprovechaba las películas gratis, -Privilegio de parentesco- y pues me pidió si mudábamos el club a su casa, ya que había más espacio y yo podía hacer otras cosas, entre dudas e intranquilidad y para apoyarle también a él acepte la propuesta, -Resulto ser una terrible decisión- los clientes exclusivos comenzaron a llegar con quejas del mal trato que se les estaba dando, no hubo el apoyo en los contenidos y paso lo inevitable, se cerró el negocio. Volví de nuevo al sitio de meditación, mi silla de mimbre y los pies sobre la cerca, donde la pantalla de terapias era la de ver pasar los vehículos y transeúntes, hasta que se me volvió encender el bombillo, pues me dio por vender periódicos. Las personas dejaban de comer, pero les encantaba tener en sus casas los periódicos para saber que pasa en el mundo, pues no fue muy fácil ser vendedor de periódicos, antes debía convencer a los proveedores que vendería, que mi casa era un buen punto y que no quedarían aboyados. Logrado el cometido, fui puesto a prueba, me proporcionaban [5] cinco ejemplares diarios con la condición que no aceptarían devoluciones; es decir, no debían quedar, sabía de antemano que eso sucedería, pero no se los diría, opte por botar cada día los periódicos que quedaban sin vender ya que nadie sabía que los vendía, para así demostrar que se podían vender, pero pasaron dos semanas antes de poder tener la aceptación del proveedor y tener una normal distribución de los ejemplares y ya podía regresar los que no se vendían, tenía la aceptación de hasta [5] cinco periódicos tanto regionales como nacionales. Todo caminaba muy bien, contrate a mi esposa también como periodista; es decir, vendedora de periódicos -Broma que le hacían nuestros amigos cuando lo supieron- lo importante es que juntos emprendíamos para que no faltara nada en casa, pero poco después, pude conseguir vender revistas de variedades, y como les comente en alguna oportunidad, aun no haba el auge de la tecnología, y lo más cerca de las r************* eran las revistas de Farándula, de noticias, de investigación y claro, de entretenimiento, y hasta lubricantes para vehículos teníamos en venta. Sin dudar alguna nuestro Padre Eterno nunca nos abandonó. El sistema no nos había vencido, pudimos eludir las estocadas del adversario, así pasaron los años y ese fue nuestro mayor y mejor manera de producción, un año después todo comenzaba a normalizarse, ya las empresas comenzaron sus actividades, y fui llamado nuevamente a activarme en mis labores, pero los negocios quedaron en casa como entrada adicional, pero consideré esto como muy buena experiencia de emprendimiento. Mi esposa con mucho entusiasmo también mantuvo estos negocios de casa funcionando, mientras yo partía a las rutinas diarias en las empresas para llevar sustento al hogar. Cada prueba vivida me ha enseñado a lo largo y recorrido de ella, que nos enseñan, nos preparan y nos traen propósitos de los cuales jamás conocemos, pero que sin dudar alguna son muy buenos para cada uno de nosotros. Así que, amigo lector, aunque pases un mal momento mantén la calma, que pronto hallarás solución a tus problemas y hallarás eso que tanto necesitas para resolver los problemas de tu vida.
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