UNA VISITA MUY APROPIADA

1202 Words
Mencione que, en febrero del año de 1999, estaban dos jóvenes extranjeros insistiendo en ser atendidos en la casa de mi vecina, a pesar que ella no tenía el más mínimo interés en abrirles, puesto que alcance ver como ella cerraba la ventana para evitar atender a estos especiales caballeros, con algo de pena ajena intente llamar su atención para cubrir la desatención de aquella vecina, y fingiendo hacer ruido de tos; logre captar sus atenciones. ¡Y lo logre! Sin pensarlo mucho se acercaron al portón de mi casa y enseguida se presentaron, sus antenombres eran ‘ELDERES’, aún recuerdo los nombres de los especiales visitantes: Élder Bird y Élder Mc Bryan. Ya el portón estaba abierto y anticipando su llegada había sacado dos sillas que había colocado frente a la mía; los hice entrar y es allí donde comenzaron mis sorpresas. El relato que trajeron a mi vida aquella oportunidad fue tan impresionante; hablaban de Dios nuestro Padre Celestial E hijo Jesucristo, de su venida y algo que nadie me había dicho, es que tuvimos visitantes de las tribus de Israel en nuestro continente; sí, el continente americano. Siempre fui afecto a la adoración de estos grandes seres supremos. Recuerdo que cuando era niño mis abuelas tenían esa cultura y tradición católica que me la infundieron desde que nací, siendo el único de mis hermanos que disfrutaba las visitas a la iglesia con mis abuelas, sentía mucha espiritualidad en las llamadas ‘Misas Dominicales’.   Lleve mucho tiempo esa vocación de servicio hasta muy mi marcada juventud; a los 14 años de edad pasaba por mi mente servir al Señor de una manera más perenne y prolongada, puedo decir que casi fui ‘Cura’. En una oportunidad que visitaba la parroquia Virgen de Fátima, -Una iglesia ubicada en los campos petroleros- casi con el mismo tiempo de la fundación del pueblo donde nací y crecí, en entrevista con este Párroco; -Y es de explicar que las entrevistas eran llamadas Confesiones Habituales para ver cómo estaba mi vida, mis sentimientos, mi conducta personal y si no estaba bien, tenía penitencias que cumplir. - En fin… Llegue a la parroquia para mi habitual confesión, pero el párroco me refirió que debía volver más tarde porque era hora de su siesta. A sabiendas que estaba bastante retirado de mi casa, así que decidí sentarme en los jardines de la parroquia, a esperar que el señor cura tomara su siesta, era más o menos la una de la tarde. Mientras esperaba, pasaban por mi mente cosas de mi vida, algunas travesuras entre ellas y mi fijación constante era, el distanciamiento que mantenían mis familias. Inmerso en tantos pensamientos, corrió la hora muy deprisa sin percatarme de que más tarde serían las [4]cuatro de la tarde cuando vi salir de nuevo al párroco, pues había terminado su siesta. Pude ver su cara de sorpresa cuando me vio sentado aun donde me dejo, fue cuando comenzó a decirme que veía en mi un deseo de vocación que él no iba desaprovechar, se olvidó de mi confesión y me propuso conseguirme una beca como seminarista, así poder convertirme en Sacerdote, pues; me pareció maravilloso y le acepte la propuesta. Algunos meses después, uno de los músicos de la parroquia, -Quien siempre se la mantenía en la parroquia- me ofreció acompañarle a un viaje para dejar una hermanita que hizo sus votos como Monja y debía ser enviada a Barquisimeto; de paso me mostrarían un Convento para Monjes en el Estado de Yaracuy, Venezuela. Siendo menor de edad, se hicieron los arreglos del viaje y tal como se había agendado, dejamos a la hermana Chinca –Así apodaba- en las Colinas de San Lorenzo, en el Estado Lara, Venezuela. Un convento pequeño, bastante retirado de la población, incluso se sentía mucho la soledad en él, ambiente propicio para la meditación y el distanciamiento del mundo. Algunas horas después salimos al siguiente punto de encuentro en Yaracuy, al arribo divisé una gran estructura cercana a una cancha de futbol, luego supe que era el convento de Los Terciarios Capuchinos, una misión de hermanos que servían atendiendo a jóvenes de la calle, hijos de drogadictos, niños abandonados y los llamados ‘Huele pegas’. –Se les dice a los niños "huelepega" de Venezuela que protagonizan sin saberlo una polémica sobre la conveniencia de incluir un aditivo en los pegamentos para evitar su creciente uso como droga inhalante. - Hacían una obra maravillosa con ellos, pues me presentaron algunos jóvenes y su respeto era increíble, sabiendo de donde venían, les enseñaban oficios de granjas, como cultivar, criar animales –Se especializaban en codornices y conejos muy grandes para exportar casi eran proveedores exclusivos en el mercado de San Felipe, una ciudad cercana del estado.- muy buena labor, me enamore enseguida de esa vocación, pero la vida me llevaría a conocer que era en realidad cual sería mi labor terrenal, pues lo de la beca no se dio ya que al párroco lo cambiaron y el que llego venía desde cero, no insistí y me quede quieto como estaba. Volviendo a los jóvenes misioneros, me dijeron que ellos pertenecían a una religión llamada ‘Santos de los Últimos Días’ como representantes de Cristo, me enseñarían maneras de conocerle y mostrarlo a mi familia, me sentía increíblemente feliz de tenerlos en casa y cada vez más interesado en sus lecciones religiosas, tuve tres visitas de ellos en lo sucesivos, hasta que no volví a verles; pensé, bueno como todos los evangelistas, muestran y ya. Pero ese mismo año 1999, ya para Noviembre la historia se repite en casa de mi vecina, dos nuevos misioneros llegan a su casa, insistente en llamar sin tener respuesta. Entre a casa, saque dos sillas, las coloque en la entrada, abrí el portón y volví hacer ruido de tos para hacerme notar, logrando de nuevo la atención de ambos jóvenes, se acercan y la misma presentación que no terminaron porque casi estaba yo automático y solo les pregunte cual era el nombre que le seguía a sus términos de ‘Élderes’, uno de ellos se presentó como Elder Binch y el otro Elder Sayer, un poco más altos que los primeros, pero igual gringos, les invite pasar y antes que hablaran les di un resumen de lo que los anteriores Élderes me habían enseñado, ahora los sorprendidos era ellos, pues no se esperaban alguien tan receptivo para sus propósitos, luego de continuar me propiciaron una pregunta que me dejo mudo. Ellos me hicieron la propuesta de ser bautizados en su iglesia, ya tenían una fecha de bautismo para el 19 de Diciembre de ese mismo año, mi inquietud para responder era, ¿Qué le diría a mi esposa sobre esa propuesta que había recibido? pues ella no mostro interés en los visitantes y si le decía que debía bautizarme, estaba casi seguro que no estaría de acuerdo, así que no le comente nada y decidí aceptar ser bautizado, ya encontraría la forma de decírselo, sentí que había adquirido un compromiso que no podía quedar mal; así pues, llego el tan esperado día, el Sábado 19 de Diciembre del año de 1999, donde mi vida cambiaria drásticamente. 
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