Trece

1538 Words
Ambos bajamos del vehículo. Williams ya nos esperaba. -Hola Traviz tanto tiempo.- apretó mi mano. -Hola Williams, el es Lean. -Hola.- saludó el castaño. -¿Cuáles son los que están dispuestos a trabajar?.- pregunté mientras entramos. -Esos 6.- señaló. -Bien, Lean ve a hablar con ellos. Recuerda que digan muchas cosas lindas sobre Santiago, que resalten su talento y algo más que se te ocurra. -Bien.- rió y puso una voz extraña.- JEFE. Claramente yo no era su jefe, a pesar de estar actuando como uno. Una vez sólo con Williams le expliqué lo del evento. - No se Traviz, nosotros no hacemos eventos y no creo contar con el presupuesto. -Siempre hay una primera vez.- palmee su hombro.- Y sobre el dinero no te preocupes, solo debes darme permiso de usar el lugar este sábado. -¿Mañana?.- preguntó alarmado. - Si, tenemos poco tiempo. -Bueno.. yo... -Perfecto.- tomé mi celular.- prepararé todo. Puedes invitar a quien quieras, no pasará nada peligroso. -Bien.. -Por cierto... gracias. -Sabes que aún estoy en deuda contigo. Me alejé un poco y comencé a mandar mensajes. Servicio de fiestas, el cual tenía negocio con nuestra empresa. Al ser una fiesta de estímulo debía haber mucha gente que los motive. Le mandé un mensaje a Karlos. Traviz: Karlos, necesito 100 personas para mañana en la noche ¿Puedes conseguir?. Karlos: Siempre a último momento... pero si, puedo conseguir. Traviz: Es una fiesta elegante, y necesito hablar con ellos mañana en la mañana. Karlos: Ok. Llamé al fotógrafo, y a un dj para tener música de calidad. Fui hasta Lean que aún hablaba con esas personas. -¿Qué tal todo?. -Todo muy bien Traviz.. el es Tomy el encargado, el mismo les pedirá a Nicolas y Santiago que participen en la fiesta. ¿Será mañana?. - Si.- me dirigí al mencionado.- Diles que será la canción clímax pero que aún no la escogieron. Que mañana en la mañana les avisaras y podrán practicarla antes de que todo comience. ¿Si? - Si, pero... - No te preocupes.- dijo Lean.- Uno de ellos te dirá que si y el convencerá al otro. Además de ser la canción favorita de uno de ellos, no será difícil. -Bien.. -Se los encargo.- dijimos los dos al mismo tiempo. Nos sonreimos luego de eso. -Tengo una idea de como conseguir su canción favorita. - ¿Si? -Si, solo necesito que vayas a comprar la pastilla para dormir más fuerte que consigas.- comenzó a caminar.- De lo demás me encargo yo. -¿Ahora tu eres el jefe?.- pregunté tomando su muñeca, justo fuera del lugar; en la vereda. -No puedes mandar tu siempre... guapo. Lo giré hacía mi, nuestros pechos chocaron, quedamos demasiado cerca. Miré sus labios. -¿Vamos a trabajar así todo el tiempo?. -¿A qué te refieres?. -¿Desafiando al otro? ¿Insinúando?. -¿No te gusta?. -Por momentos es algo tedioso... - Que mal, porque a mi me encanta.- puso su mano en mi nuca y me besó tan fuerte que mis piernas temblaron. Bufé cuando se separó. -¿Qué harás tu?. -Voy a conseguir un coche. Dicho eso cruzó la calle mientras llamaba a alguien con su celular. Decidí hacerle caso sin preguntar, al fin y al cabo no dudaba de su trabajo. Lo que me lastimaba algo el orgullo era que parecía una competencia de quien se encontraban al mando. Hice una fila larga en la farmacia más cercana, y cuando salí, tenía un mensaje de Santiago, diciendo que ya habían llegado. Regresé a "Song", y reconocí el automóvil de Santiago estacionado, era el único por lo que deduje que Nicolás llegó en el también. -¿Te llevo hermoso?.- escuché detrás de mi. Me giré y enfrenté al conductor de.. -¿Un taxi?.- pregunté levantando una ceja. -¿Te ponen caliente los taxistas?.- preguntó bajando hasta el puente de su nariz las gafas negras. -No uno con un sombrero tan ridículo.- señalé su prenda. - Es el único que cubre casi todo mi cabello y rostro. Puse los ojos en blanco y me acerqué, me apoyé en la puerta. -Dime cuál es tu plan. -Directo al grano, ¿Por qué mejor no entras y te lo digo aquí? - No confío en los taxistas, menos en uno que se llame Celles Lean. -Buen punto.- asentió.- Toma. Miré el destornillador en su mano, lo tomé. -Pincha una llanta del auto de Santiago, y avísale para que tenga que usar este taxi. ¿Tienes la pastilla? -La tengo.- suspiré.- Cuéntame más. -Entra si quieres que lo haga. Rápidamente entré al vehículo y lo tomé del cuello, apreté mis dedos en su suave piel. - No seas un irresponsable en el trabajo.- gruñí y lamí su labio inferior. Me miró intensamente. -¿Eres de los que ahorcan? Porque si es así , quiero que lo hagas ya. Abrió sus piernas y se relajó. -De mandon a sumiso.. me gusta. -Te obedeceré si prometes darme una mamada mañana. -Trato hecho. Lo solté antes de besarlo. Lo besé suavemente, todo lo contrario a lo que el había realizado un rato antes. -Ahora dime.. Me separé de el, y se puso recto en el asiento. -Mi idea es que ellos suban a este taxi, aquí subiré la temperatura y sentirán calor. Para que tengan algo que beber, debes decirle a Santiago que vaya a la tienda y comer dos bebidas, a la de Nicolás le pondrás la pastilla. -¿Y para que quieres dormirlo? -Para usar su celular, allí encontraremos la canción favorita. -Ohh... Bien, ahora mismo le mando un mensaje. Te aviso cuando ellos estén por salir. -¿Te vas? - Si, quiero ver como está yendo todo allí dentro. -Toma.- me tendió las llaves de su auto. -¿Y esto? -Para que me sigas cuando de marcha, no se dormirá aquí mismo. Sin más salí, y me metí sigilosamente al lugar. No tarde en encontrar a Santiago y a Nicolás, ya que estaban riendo fuerte en el escenario, acompañados de los demás. Me quedé detrás de un pilar, para que ninguno de los dos me viera. Tomé mi celular y le mande un mensaje a Santiago. Traviz: La rueda de tu auto se romperá, debes subir al taxi que está fuera. El conductor es Lean, pero con otra ropa, un sombrero gris y gafas negras. Antes de subir dile a Nicolas que irás a comprar bebidas, te esperaré en la tienda que está cruzando la calle, allí te daré una pastilla para que la pongas en la bebida de Nicolas. Ve sólo por favor. Guardé mi celular y me quedé observando, un poco escuchando como es que los presentes allí decían muchas cosas buenas de Santiago y su habilidad de tocar aquel piano. Nicolas se mantuvo en silencio respecto a eso hasta que comenzó a cantar. La voz de Santiago era realmente hermosa, tan hermosa que yo quedé sorprendido. Ni siquiera Nicolás pudo resistirse a felicitarlo. Aún así la mayor sorpresa fue cuando a la voz de Santiago se le sumó la de Nicolás. ¿Eran angeles cantando? Los alabos pasaron de ser actuación a ser reales. Lo disfruté de verdad. De un momento comenzaron a retirarse los demás, ellos fueron llamados por el encargado. Entonces salí y fuera, con mucho cuidado clavé el destornillador en la rueda trasera. Le guiñé el ojo a Lean y crucé la calle. Me quedé en la vereda de la tienda. Cuando los dos salieron y vieron el coche roto, hablaron unos segundos hasta que Santiago le hizo una seña a Lean. Nicolás se subió y Santiago cruzó la calle. Ambos entramos a la tienda. -Toma.- le dije. -¿Para qué es esto?.- preguntó nervioso. -Te explicaremos en un rato. Abrió la bebida y entre ambos le pusimos los pedazos de pastilla que se deshizo dentro. El regresó hasta ellos y yo me subí al coche de Lean. En un principio iban por el camino correcto al edificio, y cuando se desviaron supe que el plan funcionó. El taxi se detuvo en un parque. Buena idea. Me bajé y fui hasta ellos. -¿Todo bien? -¿Qué le dieron?.- preguntó alterado Santiago -Calma es una pastilla para dormir. Abrí la puerta y revise los bolsillos de Nicolas. -Aqui está.- saqué su celular, y tomé su mano para poner la huella digital. Se desbloqueo y entré en su app de música. -¿Cuál es su canción favorita? -Maybe Tomorrow.- contesté. -Perfecto. ¿La conoces?.- le preguntó a Santiago. - Si..  es una bonita canción. -Esa es la que cantarán mañana, práctica está noche para que mañana lo impresiones aún más. Santiago asintió. -Tomaré nota de las más escuchadas. Serán perfectas para el evento. Lo hice y salí del coche. -Ahora regresamos a los edificios. ¿Puedes seguirme Traviz? -Claro bebe. Nos pusimos en marcha otra vez. Al llegar Nicolas ya estaba despierto y fue ayudado por Santiago al salir. Fui hasta Lean -¿Debes devolver el taxi? -Si, vamos te llevo a tu casa. -¿Y tu coche?. -Queda aqui, debo volver. Recuerda que aquí vive mi madre
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