Once

1421 Words
Al final ese dia no vi Lean. Al siguiente tuvimos una reunion con la señora Gliin, la cual pidio que dejaramos a su hijo unos dias solo, hasta que pueda recuperarse. Y Santiago nos pidio una reunion el dia viernes. Tuve prácticamente toda la semana libre, y en otro momento eso me hubiese gustado, pero realmente queria seguir jugando con Lean Celles, para sacarme esas ganas y poder trabajar en paz. El viernes en la mañana, decidí quedarme en cama hasta tarde, pues la noche anterior fui a una discoteca, en la cual conocí a un hermoso chico; follé con el y regresé de madrugada a casa. Al mediodia comí algo y me entré a duchar. Al salir ya tenia un nuevo mensaje. Lean: ¿Quieres que pase por ti? Traviz: ¿Volveré en taxi otra vez?. Lean: Prometo que no~~~ Traviz: Bien, es una promesa. Lean: Dime tu dirección entonces. Traviz : Buena jugada Celles. ¿La quieres ahora? Es temprano aún. Lean: Podrias invitarme a almorzar o si quieres te invito yo en algun restaurante... debemos hablar sobre el trabajo. Traviz:Jajaja me encantas, ven a buscarme y vamos a un restaurante. Le pasé mi dirección y fui directo a mi habitación, para elegir un atuendo que a el le gustara. Quería seducirlo tanto como el a mi. Un jean n***o rasgado, una camiseta sin mangas de color azul. Mojé mi cabello y lo peiné hacia un costado. Esa vez le hice caso, no le puse colonia a mi piel, solo a mi ropa. Frente del espejo, noté una pequeña marca en mi clavicula, justo al final de mi cuello. Decidí dejarla, pues me beneficiaria que Celles Lean supiera que me encontraba con otras personas. No era bueno que se haga una idea de ser exclusivos. Cuando llegó, tocó el timbre. -Hola.- le dije. Me miró de pies a cabeza, tal y como lo hice con el. Tenia puesto un pantalón corto, una camiseta mangas largas y una gorra. -Hola guapo, tendrias que haberme avisado que te vestirias tan caliente, para hacerlo yo también. -Estas lindo igual, bebe.- salí y cerré la puerta de casa. Lean no dijo nada más y regresó a su coche, donde me subí tambien. -¿Como has estado?.- le pregunté. -Bien, bastante bien. ¿Tu?. -Aburrido, pero aproveché para descansar. ¿Bastante bien...? Explica. -Veo que estuviste aburrido sin mi. Y pues yo si, usé bien la palabra "bastante". Estuve unos dias en Jeju. -¿Te llevó tu novio?. -Patrocinador.- corrigio.- Y si, me llevó el. Pagó todo por supuesto. Solté una risita. -A muy bien precio supongo. -Le pagué con lo que ves.- miró su cuerpo y rápidamente regresó la vista a la carretera. -Tu cuerpo es caro por lo que veo. -No te preocupes, a ti te puedo hacer mitad de precio. -¿Por que? Tu cuerpo a cambio del mio, asi me gusta más.- llevé mi mano a su rodilla desnuda. -Me parece justo. Igualmente deberas esperar unas semanas.- su piel se erizó ante mi toque.- Si quieres, por supuesto. -¿Y eso por que?.- subí un poco mi mano por su muslo. -Falta poco para que termine de pagar mi automóvil.- detuvo el vehículo en un semáforo en rojo.- cuando lo haga, lo dejaré. -¡Oye! Eso es cruel. -¿Cruel?.- me miró fijo.- ¿Y tu trabajo que es?. Le sonreí de costado y me acerqué a el. -No puedo contradecirte.- susurre y lo besé. Maldita sea.. habia extrañado sus labios. Y al parecer el tambien, porque ante el primer toque se empujó a mi y puso posesivamente su mano en mi nuca. Pero al beso lo guié yo. Nos separamos por el sonido de las bocinas, provenientes de los vehículos de atrás cuando el semáforo puso luz verde. Llegamos al restaurante un rato despues y ordebamos rapidamente nuestra comida. -Por cierto.- comencé.- ¿De verdad terminaras con el cuando te pague el automóvil?. -Claro.- se encogio de hombros.- No hay más razones para estar con el. -¿Ni siquiera sexo?. -No es buen sexo después de todo y a eso lo puedo conseguir fácilmente una vez "soltero". No lo hago ahora porque no quiero que se de cuenta, eso es todo. - No se si quiero esperarte.- levanté mi pie para tocar su pierna bajo la mesa.- No soy de los que esperan. Me miró fijamente unos segundos hasta que sus ojos bajaron a mi cuello. -Pero te diviertes.- alzó su mano y tocó la marca.- Puedes esperarme y no aburrite. -Vaya, descubriste rapido la marca. -¿Como no hacerlo? Tu piel es demasiado blanca.- presionó allí.- es un desperdició que la marca sea tan leve. -¿Crees que puedes hacerla mejor?.- lo desafié. -Claro que si, ¿Quieres que te lo demuestre?. -Si, pero ahora no se puede, viene nuestra comida. Me sentí orgulloso de mi mismo, pues el rostro del castaño mostró inconformidad. La comida fue puesta en la mesa y comenzamos a comer. -Tengo todo listo para Letón y Santiago.- dije.- Pero tengo el presentimiento que tendré que cambiar todo. -¿Lo dices porque Santiago nos sitó?. -Si, creo que me hara cambiar el plan. -Entonces no vale la pena que me lo cuentes, esperemos a Santiago. -Bien. -¿A que hora se supone se encontrará con nosotros?. -A las 13:30, en la oficina. Lean miró su celular. -Tenemos 40 minutos aún.- tomó un poco del refresco.- Podemos comer rapido e ir al baño a darnos unos besos. Lo miré con las cejas levantadas. -¿Y quien dice que quiero?. -¿No quieres?. -No se... estoy satisfecho de besos. Soltó una carcajada y se dispuso a terminar de comer. No me dirigio la mirada y cuando estaba a punto de preguntarle si estaba enojado, se puso de pie. Me guiñó el ojo y caminó hasta el baño. Estuve tentado en no ir, y hacer que el me espere también. Pero ¿A quien queria engañar? Me moria por besarlo. Por mi parte no terminé la comida, simplemente me puse de pie y lo seguí. En el baño me aseguré de cerrar con seguro el cubículo donde el estaba; nos miramos con lujuria y nos besamos. Me apoderé de su cintura y lo pegué a mi de manera que nuestras entrepiernas chocaron, provocando un delicioso placer. Sus manos habian llegado a mi nuca, pero lentamente las bajó hasta poder colarse debajo de mi camiseta. Sus manos frias me hicieron temblar. -Tan bien formado.- susurró contra mis labios.- Duro... Mordí su labio inferior y le hice gemir. -¿Quieres ver?.- pregunté. -Claro que si.. Lo solté y el dio un paso hacia atras, tomó mi camiseta y comenzó a subirla poco a poco. A decir verdad siempre estuve orgulloso y muy seguro de mi cuerpo, pero en ese momento me sentí algo ansioso. Me la quitó completamente y clavó sus ojos en mi, supe que todo estaba bien cuando mordió su labio. -Eres caliente.- susurró y estiró sus manos abiertas para abarcar todo lo que quería. -¿Asi que te calienta?.- pregunté mirandole el rostro. Me gustaba como sus ojos mostraban lujuria. -Mucho.- se acercó y dejó un beso en mi clavícula justo donde tenia la marca.-Que suerte tuvieron los que follaron contigo. Chupó en ese lugar, mi m*****o se remiovio dentro de si pantalón. -Podrias ser uno de los afortunados tambien.- susurré y llevé mis manos a su trasero. -Dentro de poco.- bajó un poco e hizo un camino de besos calientes por todo mi torso y abdomen. Llegó al borde de mi pantalón y cayó de rodillas al piso. -Te verias hermoso con mi polla en tu boca. -¿Si...?. Miró mi entrepierna dura y lamió sus labios. Dejó un besito alli. -Tan duro.. y tan grande...- susurró besando otra vez. -La sentiste en tu trasero hace días.. Levantó su mirada e hizo un puchero. -Fuiste muy cruel ese dia.- pasó su mano por toda mi extensión.- No me dejaste verla. Tomó mi cinturon y lo desprendió. -Y ahora tampoco, hermoso.- quité sus manos de mi, tomé su barjilla y empujé mi entrepierna vestida en su boca. Lean se dejó. -La chuparas cuando esté seguro de que te follaré después.- continúe empujando mis caderas. Fue dificil separarme de el, pero lo hice. Si el jugaba, yo también. Lo tomé de los brazos para levantarlo y lo empujé a la puerta; lo besé varios minutos
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