Una conversación

719 Words
Después del evento, la familia de Danna insistió en que me uniera a ellos para celebrar. Su madre, siempre amable y cariñosa, me tomó del brazo mientras charlábamos. —Vamos, Aletza, no acepto un no por respuesta. Hoy es un día para celebrar, y tú también eres parte de esto. Agradecí la invitación con una sonrisa, pero me disculpé. —De verdad, doña Marta, muchas gracias, pero prefiero irme a casa. Estoy un poco cansada. Danna me miró con una mezcla de decepción y preocupación, pero no insistió. Ella sabía que algo me pasaba, aunque aún no se lo había contado. Me despedí de todos, prometiendo que pronto los invitaría a algo para compensar. Cuando estaba a punto de salir, lo vi. Carlos apareció de la nada, caminando con esa misma confianza que me había dejado paralizada durante el evento. Mis manos se tensaron al verlo acercarse, pero lo que me desconcertó aún más fue la reacción de la familia de Danna. —¡Carlos! —exclamó el padre de Danna, entusiasmado—. ¡Qué sorpresa verte aquí! Carlos les estrechó la mano con cortesía, como si fueran viejos conocidos. Me quedé allí, inmóvil, observando cómo manejaba la situación con una naturalidad impresionante. —Es un placer volver a verlos —dijo él, con esa voz grave que siempre me atravesaba al escucharla. Entonces, me miró directamente—. Aletza, ¿estás lista? Nos vamos. Sus palabras cayeron como un rayo. Miré a Danna y a su familia, que parecían completamente tranquilos, como si aquello fuera lo más normal del mundo. No sabía qué decir, así que solo asentí, más por vergüenza que por voluntad propia. —Bueno, parece que ya tienes planes —dijo Danna con una sonrisa, aunque su mirada estaba cargada de preguntas. Me despedí rápidamente, tratando de mantener la compostura mientras Carlos y yo nos alejábamos. En cuanto salimos, me detuve en seco. —¿Qué estás haciendo, Carlos? —pregunté, girándome para enfrentarlo. Él se encogió de hombros, como si fuera la cosa más simple del mundo. —Solo quiero hablar contigo. Lo intenté antes, pero no me diste la oportunidad. Ahora es mi turno. —¿Tu turno? —repetí, incrédula. Carlos no respondió de inmediato. En cambio, señaló un coche estacionado cerca. —Vamos, quiero llevarte a cenar. Es tu graduación, y eso merece una celebración. Lo miré con desconfianza. Quería decir que no, que lo que estaba haciendo no tenía sentido, pero algo en su tono, en su mirada, me desarmó. —Carlos, esto no tiene sentido… —Por favor, Aletza. No lo hagas más difícil. Suspiré, resignada, y subí al coche. Durante el trayecto, el silencio era pesado, pero Carlos no parecía incómodo. Solo conducía con calma, como si no hubiera tensiones entre nosotros. Llegamos a un restaurante pequeño y acogedor, con luces cálidas iluminando las mesas. Me sorprendió la elección; no era el tipo de lugar que esperaba de alguien como él. Nos sentamos, y Carlos pidió una botella de vino para acompañar. Apenas podía mirarlo, pero finalmente él rompió el silencio. —Sé que no tienes razones para confiar en mí, pero quería hacer algo por ti esta noche. Es tu día, Aletza, y aunque quizás ahora no signifique nada para ti, quería estar aquí para celebrarlo contigo. Sus palabras me dejaron sin aliento. Había tantas emociones encontradas dentro de mí: enojo, tristeza, confusión… y algo más que no quería admitir. —Carlos, no entiendo qué pretendes. Desapareces y luego reapareces como si nada hubiera pasado. No puedes hacer eso. —Lo sé —respondió él, mirándome directamente—. Pero voy a intentar explicártelo, si me dejas. Bajé la mirada, sin saber qué decir. Por primera vez en mucho tiempo, no sabía cómo reaccionar. El camarero llegó con la comida, interrumpiendo el momento por un instante. Carlos me sirvió una copa de vino y levantó la suya. —Por tu graduación, Aletza. Y por todas las cosas buenas que están por venir. Lo miré, dudando por un momento, pero finalmente levanté mi copa. —Por eso —murmuré, aunque no estaba segura de creer en sus palabras. Di un sorbo al vino y, por un instante, me permití disfrutar del momento, aunque sabía que aquello era solo el comienzo de una conversación que lo cambiaría todo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD