Capítulo 1 Houston (Texas)
Houston (Texas)
Jade despertó antes del amanecer y como solía hacer cuando le pasaba se vistió rápido y salió rumbo a los criaderos de caballos donde dormía Gitana su hermosa yegua negra como el ébano, regalo de su padre el jeque por su 15 cumpleaños.
Los caballos eran su mayor pasión. Vivía junto a su madre en un rancho a las afueras de Houston en una tranquila y más bien sencilla vida comparada a la opulencia del gran palacio de su padre.
A la edad de 6 años sus padres se divorciaron y su madre Azahara decidió abandonar Emiratos llevándosela con ella. Tras una férrea oposición del emir consiguió llevarse a su hija a EE.UU. El jeque junto con su séquito de abogados estableció que Jade pasaría temporadas en Abu Dhabi con él, se educaría bajo las leyes del islam, estudiaría en un colegio sólo para niñas y su padre decidiría sus estudios y futuro.
Su afición por los caballos era lo que más le unía a su padre y ella más disfrutaba con él. El jeque era un gran aficionado a los caballos, tenía pura sangre en los mejores centros de ecuestres del mundo.
Aunque adoraba a su padre y le gustaba visitarlo en Abu Dhabi no se acoplada demasiado a las rejias normas que en ese país se llevaban, ni tampoco a su familia paterna con la que consideraba que tampoco tenían mucho en común. Más bien la veían como una extranjera.
A sus 22 años le quedaban apenas un mes para graduarse en economía y relaciones internacionales, grado que había hecho por "sugerencia" de su padre. A ella le hubiese encantado estudiar veterinaria o algo relacionado con la salud pero ese no era su destino como el decía.
Viendo el amanecer en aquella colina junto a Gitana se preguntaba qué destino le deparará después de graduarse soñaba con trabajar y realizarse pero nunca imaginaba lo que su vida cambiaría tras su vuelta a Abu Dhabi.
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Una mujer de intenso color rojo como fuego y ojos verdes esperaba con un café recien hecho a su hija. Su adorada hija, sino fuera por ella no habría aguantado todo lo que aguantó en ese país y lo que luchó por traerla a casa, a su casa.
Azahara era una mujer americana que por azares del destino conoció a Said Bin Abdullah en una competición ecuestre en Australia. Se conocieron en el hipódromo Flemington en Melbourne y como así pensaba ella en ese momento fue amor a primera vista, 5 meses después ya estaban casados y 11 meses después nació Jade. Pero como todo no es color de rosa igual que el fuego se encendió también se apagó.
(El sonido de unas botas conocidas la llevó al presente)
— Buenos días mamá que pronto despertaste.
Jade se acercó a su madre y como cada día depositó un beso efusivo en la mejilla de su madre.
—Buenos días hija te escuché salir y luego ya no pude volver a dormir. ¿ por qué sales tan de noche y sola no ves que me preocupo?
—Ay tranquila mamá tenemos seguridad en todo el rancho no me va a pasar nada. No ves que es el único momento de mi vida que no me sigue Jalil o alguno de los guardaespaldas. Es mi momento de libertad y paz.
—Ay mi niña tu le sacas alegría a todo. Aunque no debes descuidar tus obligaciones. Recuerda lo que tú padre quiere y espera de ti. No hagas que sus asesores tengan que recordarme a cada rato lo agradecida que tengo que estar al emir por dejarte vivir conmigo.
—Lo sé mamá se cual es mi lugar y mi obligación para con mi familia y llegado el momento solo lo haré por ti.
Jade no estaba muy convencida de todo lo que su madre quería que entendiera. Se sentía tal vez confiada, su padre había rechazado numerosas propuestas de matrimonio para ella. Confiaba en qué llegadi el momento tal vez podría decidir por si misma lo que quería.
—Bueno voy a ducharme, y bajo a desayunar contigo.
Beso otra vez a su madre y se marchó.
Ya en su cuarto se hizo todas sus rutinas de cuidado, era presumida, le gustaba cuidarse aunque no en exceso. Tenía el cabello muy largo, ondulado y muy pelirrojo algo extraño en una árabe, pero en eso se parecía a su madre. En eso y en los ojos verdes, aunque los suyos eran más grandes, con nariz perfilada y labios carnosos.
No era una chica delgada, tenía las caderas anchas y la cintura muy fina debido a Raqs Sharqi " Danza del vientre" que practicaba 3 veces por semana por pedido de su institutriz Hamdah. Una mujer árabe muy devota y demasiado estricta para opinión de Jade, que le enseñaba todo lo que debería saber una mujer árabe antes del matrimonio.
Tras desayunar junto a su madre y Carl se marchó a estudiar a la biblioteca junto con sus amigas Kate y Amira, era sábado le quedaban pocos exámenes para graduarse y sabía que en unos días tendría que volver a Abu Dabhi para la boda de su hermano Ahmed.
El plan no le apetecía mucho pero sabía que no podría escabullirse tan fácilmente ya se había contagiado de gripe, de intensos vómitos, hasta incluso fingió un apendicitis. Pero sabía que a esta boda no podría negarse, su propio padre, el jeque la última vez, ya le dijo que sería capaz de venir él a buscarla y llevarla a rastras si se volvía a negar a una petición suya.
Jade era una chica sociable y extrovertida le encantaba pasar tiempo con sus amigas y conocer otra gente. Tambien colaboraba junto con su madre, en fundaciones benéficas de ayuda a familias necesitadas y sobretodo a niños vulnerables.
Alli siempre conocía mucha gente. Se le acercaban chicos, era normal, era una chica que destacaba. Pero por alguna razón siempre desparencian del mapa o perdían interés por ella.
Como el mes pasado, cuando conoció a Jonas un muchacho que colaboraba en la fundación. Se cayeron bien, se gustaron y de un día para otro dejó la fundación no le volvió a coger mas el teléfono. O otro chico que Kate le presentó en su cumpleaños, ni tan siquiera acudió a la cita que habían acordado por w******p, la dejó plantada. Ella pensaba que tal vez no les gustaba a los chicos, que tal vez era fea. Lejos estaba de imaginarse que Jalil su sombra y guardaespaldas de tantos años espantaba a cada hombre que pudiera llegar a acercarse demasiado a ella por orden del jeque. Era una ardua tarea que el guardaespaldas acomiadaba con una finalidad.
Pasó la tarde junto a sus amigas charlando y riendo de cualquier cosa. Ya bien entrada la noche se despidió de ellas. Sería la última vez que las vería hasta su vuelta de la boda o eso pensaba ella.
Llegó a casa junto a Jalil y Asís dos de sus guardaespaldas. Eran los que más tiempo llevaban con ella. El mismo jeque personalmente les encomendó su protección. Les tenía confianza y los apreciaba a ambos, prácticamente eran de su familia. Aunque a veces se sentía abrumada de siempre llevar a alguien al lado.
Se dio una ducha rápida, se despidió de su madre como cada noche y se fue a dormir. Ya mañana tendría tiempo de preparar sus cosas para el viaje. No pensaba hacer una gran maleta total para unos días. Además que sus ropas eran muy diferente de un país a otro. En EE.UU acostumbraba a llevar de vaqueros y camisetas a vestidos eso si, nada provocativos pero si muy a la moda. Nada que ver con Abu Dabhi donde llevaba abayas, caftanes y vestidos muy elegantes. Le encantaba la moda emirati pero por lo general no utiliza hiyab. Al no estar obligado siempre acostumbraba a llevar un pañuelo a los hombros por si debia colocárselo.