Volví al presente. Por más que Sandra haya resultado ser una solapada, no creo que llegue a ser una maltratadora y menos de su propio hijo. Sin embargo, a estas alturas no puedo meter la mano por nadie. Guardé mis pertenencias, sin embargo, lo último hablado con mi hermana retumbó de nuevo en mi cabeza. —El llevártelo me alegra, el niño necesita protección. Estaré más tranquila, debes estar muy segura Patricia. Trata de preguntarle al niño, y graba lo que diga. Sandra es la mamá de Ernesto. —Y Alejo está inocente de todo. Es como si no estuviera al pendiente de él. —eso me preocupó… Alejo adora a Ernesto—. No sabe o no le importa. —No digas eso. Apuesto que no sabe, somos testigos del amor a su hijo, tal vez el pecado de él es que pasa mucho tiempo lejos y no ve. —En eso tienes razón

