Habían pasado quince días desde que Socorro le entregó la notificación de divorcio a César, el próximo martes era el cumpleaños de Samuel, ya cumplirá cuatro años en junio. Por más que no deseaba verlo, debía invitarlo, era su padre después de todo, aunque no planeo hacer una fiesta, si quería hacerle una comida con la familia y compartir la torta con mi loquito. Tres toques en la puerta de mi despacho me trajeron a la realidad. —Adelante. Socorro ingresó vestida de manera ejecutiva. Estaba feliz de ejercer su carrera, aún le faltan unos meses para graduarse. Me llenaba de alegría ver que la gente se supere, creo que estaba encontrando mi misión en la vida y era ayudar a otras personas. «Pero no te ayudas tú». —Señora Maju, ya no tiene más citas, pero el señor Gustavo quiere hablar con

