Alondra. Estaba decidida a irme del hospital y si no fuera por Ernesto que me deja prácticamente encerrada dentro del auto para ir por Mariano, me habría marchado lejos de todo esto. Apenas vi a Mariano y Ernesto acercarse con premura hacia el auto. Cerré mis ojos, fingiendo dormir. No quería hablar con Mariano y no sabía exactamente la razón. Sentí mi corazón herido sin explicación, quizá fuera el haber visto a David después de tantos años o saber que Mariano y él se conocían, sentía que me estaba perdiendo de algo, que había algo que escapaba a mi conocimiento. Quizá solo fueron ideas mías, aun así, no pude apartarlas de mi cabeza. —Alondra hemos llegado. Abrí los ojos y sin esperar que él descendiera del auto lo hice por la puerta contraria a su lado. Camine con paso firme

