Compré algunas chucherías para disimular a lo que había venido y después de eso me fui del apartamento. Ahora más que nunca tenía que buscar cómo salir bien librada de todo esto, sabía bien la suerte que tendría este bebé en manos de Jesse, al final de cuentas era el asesino de su hermano. — Así que andabas en el supermercado — Jesse miró las bolsas de las chucherías — no comas tantas porquerías, no quiero estar casado con una mujer gorda. — No te preocupes que no lo estarás — sonreí con sarcasmo — ahora déjame de joder y cierra la maldita boca que es lo único que puedes hacer bien. — ¡Espera! — Jesse se levantó y caminó en mi dirección — escuché que nuestro querido vecino vino, ve a hacer lo que te dije. La boda no será el lunes como dices, sino que será este viernes, nos iremos de via

