Saliendo del agua, sintió los ojos de Cruz sobre ella y quiso abofetearlo. ¿Por qué no se iba? Estaba sentado al final de su tumbona, con las manos entrelazadas flojamente entre las rodillas, observándola intensamente. Agarrando su toalla, se secó y luego se envolvió en su pareo. Sin decirle una palabra, comenzó a empacar sus pertenencias. —Mariquita, necesitamos hablar. Mantuvo su silencio y cuando todas sus cosas estuvieron guardadas en su bolsa de playa grande y sus chanclas en sus pies, comenzó a caminar la corta distancia de regreso al hotel. Él caminaba detrás de ella, en silencio, como si esperara que explotara. En el ascensor, estaba contemplando todas las formas en que iba a asesinarlo. Narnurs, el policía intergaláctico, iba a tener una secuela. Él y sus dos p***s iban a mori

