CAPÍTULO SESENTA Y TRES (UN HIJO DE DASTAN)

2485 Words

Llevaba ya varios días despertando en su cama, oliendo su perfume en las sábanas, dejando mis cosas esparcidas por el penthouse como si fuera mi propio hogar. A veces, él me encontraba descalza en la cocina con una camisa suya, o en el sofá con papeles de la empresa entre las manos y el cabello recogido de cualquier manera. No decíamos que vivíamos juntos, pero lo estábamos haciendo. Y todo parecía fluir con una perfección extraña, peligrosa. Y nos amábamos en todas partes: en su cama, en la ducha, contra la pared de la oficina cuando el último asistente se iba, en silencio contenido por la adrenalina del riesgo. Él me tocaba como si el mundo girara en torno a esas caricias, como si no hubiese un mañana sin nuestra piel entrelazada. Esa tarde, tras una intensa reunión sobre la apertura d

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