CAPÍTULO CINCUENTA Y OCHO (DÍAS DE CRISTAL)

4211 Words

El día siguiente amaneció con la ciudad envuelta en una neblina suave, como si el cielo hubiera decidido darnos un respiro. Me desperté sola. El espacio a mi lado estaba aún tibio, y en la mesilla descansaba una taza de café humeante, junto a una nota doblada con precisión casi ceremonial. "He bajado a correr. Vuelvo antes de que puedas echarme de menos. D." Sonreí. Porque ya le echaba de menos. Me levanté despacio, envuelta en la camisa blanca que aún olía a su piel. Caminé hasta la ventana. El cristal estaba empañado por el contraste entre el calor de la habitación y el fresco del exterior. Apoyé la frente contra él y cerré los ojos. Por primera vez en mucho tiempo, no tenía miedo. Después de la intensidad, de los gestos que no eran sólo físicos, sino profundamente emocionales, algo

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