CAPÍTULO CINCUENTA Y TRES (DASTAN OTRA VEZ Y MIL VECES)

3827 Words

A veces, después del ruido, queda un silencio que no pesa. Un espacio donde el cuerpo descansa y el alma se acomoda. Así me sentí al salir de aquella cafetería, con el sabor del café en la lengua y algo parecido a la esperanza en el pecho. Dastan no era el mismo. O tal vez sí, pero por primera vez en mucho tiempo, dejaba que lo viera sin la armadura. Eso no borraba lo que había hecho, lo que habíamos vivido, ni todo lo que aún quedaba por resolver. Pero abría una puerta. Y por alguna razón, no quise cerrarla. Más tarde, luego de un día arduo de trabajo, volví al departamento caminando. La tarde estaba tibia. El sol atravesaba los árboles como si tuviera prisa por despedirse, y yo lo acompañé en su retirada, paso a paso, sin música, sin distracciones. Solo conmigo. Y con el eco de sus pal

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD