Las cosas estaban funcionando mejor de lo que había imaginado. Después de tantos tropiezos, después del caos que había sido mi vida durante un tiempo, por fin sentía que el piso bajo mis pies era firme. El plan de expansión de Ramsom marchaba con una precisión admirable. Las tiendas en la Costa Oeste estaban generando los números esperados y las del Este comenzaban a posicionarse con fuerza. Había algo casi embriagador en ver cómo lo que tanto nos costó construir empezaba a dar frutos. Y con Dastan… bueno, con él todo se sentía distinto. Más tranquilo. Más real. No había juegos de poder ni silencios hirientes. Solo nosotros, con nuestras rutinas nuevas, nuestros desayunos sin prisas y las noches compartidas. Él se había convertido en mi refugio, en mi pausa. A veces me asustaba cuánto lo

