Capítulo 08.

1977 Words
¿Qué se supone que debo responder a eso? mierda está tan cerca que me pone los nervios de punta y no puedo pensar con claridad. ¡¡Diablos quiero besarlo!! Pero si acepto su propuesta eso significaría terminar con el corazón roto porque se que si estoy a su alrededor me voy a enamorar de el, el muy maldito es muy lindo y sobre todo tierno y esa es mi debilidad. Aunque me cueste admitirlo se que en el muy en el fondo de mi corazón muy profundo donde hay telarañas y eco, se que ahí se esta formando algo por el. ¿Pero qué es? ¿Cariño? ¿Amor? Imposible no puedo sentir nada por el. Estar con el seria un reto, pues a pesar de que saldré lastimada como la última vez también significa que millones de personas lo sabrán, quedaré como una tonta que se enamoró de su cantante favorito y esté la destrozó, aunque no es mi cantante favorito y no soy su fan, todo el mundo va a pensar eso. No solo quedaré humillada frente a una secundaria como la última vez si no frente a millones de personas. Y estar con el significaría también un paso para la fama, millones de personas sabrán sobre mi vida, las fans de el se que la mitad me odiara y la otra mitad no se, los paparazzi me acosaran y así no podre ser feliz por que en realidad aunque me cueste admitirlo me gusta ser invisible. ¿Entonces qué gano estando con el? Todas las cosas que conllevan a estar con el son negativas, y si hay algo positivo no me Arriesgaré. ¿Estaré dispuesta a arriesgar todo lo que he conseguido hasta ahora? ¿A derribar aquel muro de acero que construí en mi corazón? El amor es una mierda, lo di todo por el amor y mira donde me había llevado, ahora soy así como soy fría, y con amor solo a mis amigos. Ni siquiera de mi familia, aquella que Dios me dio para que me amará y cuidará, ni siquiera de ella recibí el amor que merecía. Solo recibí odio y rechazo y por eso soy como soy, y un chico no me hará cambiar, no me hará derribar aquel muro que protege mi corazón. —¿Entonces qué me dices? –El susurro de Nathan me hace volver a la realidad. Su aliento choca en mi rostro y hace que la piel se me ponga de punta. Esta tan cerca que me pone muy nerviosa, quiero gritarle que se aleje, también quiero gritarle que se acerque más y que me bese, pero no encuentro mi voz, su cercanía me quita hasta el habla. Levantó la vista y descubro que sus ojos están fijos en mis labios, se que quiere besarme tanto como yo quiero besarlo a el. —Lo... Siento. —Tartamudeo. —Mmm sabes que este no era el trato, dijiste que después de la cita y la gala me dejarías en paz. No quiero nada que ver contigo por favor déjame, apártate. —Logro decir, la verdad quiero que se separé de mi para poder pensar bien, pero no hago nada para apartarlo. Mis brazos no responden, no tienen vida propia para moverse. —Sabes muy bien que no quieres que me aparté, quieres esto tanto como yo. —Susurra mientras se acerca aún más. Estoy segura que está sintiendo mis pezones como responden a su cercanía, cierro mis ojos lista para dejarme llevar hasta que un carraspeo me hace volver a la realidad y me hace saltar en mi lugar. —Hola disculpen tortolitos, pero creo que es mejor que vayan hacer sus cochinadas en una habitación y no en el mini living donde la mayoría de nosotros almorzaremos. —Dice Michel con sonrisa pícara. Nate resopla y se separa de mi, no puedo evitar que un suspiro de alivio salga de mi interior. Demonios casi caigo, casi me dejo besar. Camille reacciona es tu enemigo, y no se besa al enemigo.. —¿Qué haces aquí? Pensé que llegabas mañana en la tarde. —Dice Nate a su primo. —Hola primito ¡wow! un mes sin vernos yo también te extrañe muchísimo, me fue genial gracias por preguntar. —Responde Mike sarcásticamente. ¡El sarcasmo se supone que es mio! —Lo siento. —Responde Nate mientras se rasca la nuca. —Estaba algo distraído, pero me alegra mucho verte. —Va donde Mike y se dan un pequeño abrazo. —Ya veo cual era tu distracción. —Responde Mike mientras me mira de arriba abajo, no puedo evitar ruborizarme, estoy un una camisa de Nathan mi ropa esta en el sofá y mi sostén en el suelo. —Y muy buena distracción déjame decirte. —Añade Mike mientras sonríe. Nate ve donde están puesto los ojos de Mike que están sobres mis pezones que sobresalen un poco de la camiseta debido al frío claro está. Cuando Nate lo nota se pone delante de mi para que Mike no pueda seguir mirando. —Ni siquiera lo pienses Mike ella es mía, así que quita tus ojos de ellas. —Especta entre dientes esté. ¿Espera acaba de decir que soy de el? ¿Cree que soy una televisión o qué? —Oh vamos Nate solo estoy mirando no sabias que... —Comienza a decir Mike pero Nathan lo interrumpe. —¡Y una mierda! quiero tus ojos muy lejos de mi chica, que te que claro. Salgo de atrás de Nathan y me ubico en el medio. —Número uno. —Comienzo a decir mientras miro a Nate. —No soy tu chica ni lo seré. No soy un objeto que puedes llamar de tu propiedad yo soy mi propia dueña. —Nate iba a decir algo, pero yo lo interrumpo. —Número dos. —Miro ahora a Mike. —Deja de mirarme como si fuera un pedazo de pastel y quisiera comerme porque no lo harás te lo aseguro muñeco. —Mike iba a decir algo pero también lo interrumpo. —Ahora bajen de esa nube y dejen de pensar que están tan bueno por que no lo están. Bajen de la nube o con mucho gusto lo haré yo. Claro que están bien buenos pero no lo diré en voz alta, no señor. —¡Vaya! —Dice Mike sorprendido. —La chica si que tiene garras. —¿Ves que si? —Dice Nate con una sonrisa, pero luego se borra y frunce el ceño. —¿Espera? ¿acabas de decirle muñeco? No puedes llamar a otros hombres así se supone que este es nuestro apodo romántico. No puedo evitar rodar los ojos y escucho como Mike ríe a carcajadas. —Bueno estoy algo cansado por el viaje así que me despido. Fue un gusto conocerte. —Dice Mike mientas me extiende su mano y yo la estrecho con la de el. —Bueno primo nos vemos mañana, y por favor no quiero escuchar gemidos sean silenciosos. —Vuelvo y me ruborizó. Nate y Michael se dan otro abrazo y Mike desaparece por la puerta. Entonces siento un pequeño empujón que me deja acorralada contra la pared y un cuerpo. ¿Qué tienes este sujeto que me acorrala a cada instante? —Entonces sigamos donde lo dejamos. —Dice Nate demasiado cerca. Iba a estrellar su boca contra la mía pero fui lo suficiente rápida para voltear la cara y que su beso caiga en mi mejilla. —¡Apártate! —Digo entre dientes. —Vamos sabes que lo deseas tanto como yo. —Responde con su boca contra mi mejilla. Va bajando sus besos hasta mi cuello y allí comienza a succionar. ¡Me esta haciendo un puto chupón! Entonces mi rodilla vuela hasta su m*****o en un rápido moviendo. Nate me suelta y cae de rodillas sujetando su m*****o. —Te dije que te apartaras. —Respondo con una linda sonrisa. Entonces Nate levanta la mirada y sonríe diabólicamente. ¡Oh, Oh! Eso no debería de ser nada bueno. Se pone de pie y yo comienzo a correr rápidamente por algún sitio de la casa. Escucho las carcajadas de Nate atrás de mi, muy cerca de mi. Abro un par de puertas y entró sin saber muy bien a donde voy. Sigo corriendo hasta que llegó a la puerta del final del pasillo la abro y entro y trato de ponerle seguro pero ahí la puerta es abierta por Nathan. Iba a comenzar a correr de nuevo pero Nate rápidamente me sostiene por la cintura y pega su pecho a mi espalda. Doy la vuelta para ver donde estoy y me quedó sorprendida. —¿Te gusta lo que vez? —Pregunta Nathan en mi odio. Estoy en su habitación aparentemente, es muy amplía hay una gigante cama en el medio de la habitación y una plasma, la más grande que he visto en toda mi vida, dos mesitas de noche a cada lado de la cama y una tiene una laptop encima y un gran clóset, la habitación esta pintada de un azul oscuro, es una habitación de un adolescentes aparentemente. Pero no es eso lo que llama mi atención sino los cientos de premios a la músicas, muchísimas medallas y trofeos, cientos de reconocimientos y muchas navecitas naranjas. No puedo evitar sonreír, Nathan Jones es mucho más famoso de lo que me imaginé. Pero aún así, ¡no soy su fan! —Es todo muy lindo. —Respondo mientras me doy la vuelta para mirarlo a los ojos. —Pero como quiera ¡No soy tu fan! —Eso lo tengo bien en claro. —Responde con una tierna sonrisa, y mientras acaricia mis mejillas. —Ahora me la pagarás por ese rodillazo. —Dice mientras me sube a su hombro y me deja sobre su cómoda cama y comienza hacerme cosquillas en el estómago. —¡Para! —Chillo entre carcajadas, pero no se detiene. —Dios... tu eres tan... tan maduro... ¡¡Para!! —Las carcajadas no me dejan hablar bien. Estoy segura que parecemos dos niños.. Nate esta literalmente encima de mi, esta sentado sobre mis rodillas impidiendo que mueva mis pies, pero sin dejar caer todo su peso sobre ellas, y tiene una de su gran mano sosteniendo las dos mías por encima de mi cabeza así me tiene a su merced, mientras que con la otra me hace cosquillas. Cuando ya Nate ve que me cuesta respirar bien se detiene. Se acuesta a mi lado y me atrae a su cuerpo mi cabeza queda en su pecho mientras me abraza por la cintura. Estoy cansada por las cosquillas que ni siquiera hago algo para apartarme además estoy bastante cómoda. Nathan me mira y sonríe tiernamente mientras aparta algunos mechones de cabello de mi rostro, yo le devuelvo la sonrisa. —A pesar de todo ha sido una grandiosa cita, nunca en mi vida me he divertido tanto hasta que llegaste a mi vida. Trajiste diversión cuando mi vida era una completa monotonía. —Sus palabras me hacen sonreír, la verdad también me divierto mucho con el. —Mmmm sigo esperando la pizza se supone que era una cena. —Cambio de tema. El pecho de Nathan vibra por su risa y me hace sonreír aún mas. —Vale iré a buscarla, Mark debe estar abajo ya. —Se pone de pie y me pasa el control remoto. —Pon algo en la tele mientras subo y ponte cómoda. Observo como sale de la habitación y vuelvo a sonreír. Dejo el control de lado y me acurrucó en la cama, estoy algo cansada. Poco a poco el sueño se va apoderando de mi. Y mi último pensamiento es que: creo que me estoy enamorando de Nate. ¡Estoy jodida!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD