La joven con algo de desconfianza la tomó entre sus manos. Adrien la tomó de un brazo y la acercó a él de forma que quedaron a muy pocos centímetros de distancia. —Clávamela — aseguró el rubio. Se llevó sus dos manos a los botones de la camisa y comenzó a desabrocharlos dejando así su pecho al descubierto. —¡¿Qué?!—Exclamó Marinette abriendo los ojos como platos. —Que la claves aquí, a la altura del pecho. La azabache retrocedió unos pasos atrás, asustada. —No... No puedo hacerlo... — comenzó a decir.— Adrien, escucha, sé que mi rechazo te dolió mucho pero eso tampoco es motivo para.. — ¡¡No!!— Exclamó Adrien interrumpiéndola, y sus mejillas se tiñeron de rojo al instante. —No es por eso, además ya hablaremos de ello más tarde. — ¡¡¿¿Más tarde??!! ¿Cómo quieres que hablemo

