Posando mis labios tiernamente sobre tu piel, recorriendo dulcemente tu calor, sintiendo poco a poco la fuerza salvaje de tu pasión, enamorados de nuestros cuerpos. .... Poco a poco ambos se separaron. Tenían la respiración acelerada, sus mejillas estaban acaloradas, y les costaba una vida mantenerse en posición. Marinette apoyó su frente sobre el pecho de Adrien y cerró los ojos. Escuchó los rápidos e intensos latidos del corazón del chico y sin duda eso la relajó. —¿Qué estamos haciendo Adrien?— preguntó ella aún con los ojos cerrados— los dos sabemos que esto no nos llevará a nada. Adrien la tomó con suavidad de la cintura y la obligó a separarse de él, después sus manos se posaron sobre las mejillas de la joven, se agachó levemente para que sus rostros quedasen a la misma altu

