Un error

1435 Words
Vladimir salió del baño en la noche tenía una reunión, una cena en donde la mayoría de las personas más importantes del gobierno estarían allí. Personas honorables y no tan honorables que tenían negocios con él o que eran posibles clientes. Este tipo de reuniones era todo lo que la alta sociedad consideraba un completo éxito porque las alianzas que se formaban allí se firmaban con sangre si era necesario. Él dio unos cuantos pasos en su habitación hasta sentir que alguien chocó contra su cuerpo mojado, al bajar la mirada se dio cuenta que Abigail estaba frente a él. Ella tenía una expresión cargada de miedo y de sorpresa a la misma vez El rostro de sorpresa por parte de ella le dejaba claro que estaba intentando escapar y había vuelto a la boca del mismísimo diablo. Ella intentó soltarse, separarse, pero él la jaló tirándola a la cama, las gotas de agua caían por el abdomen descubierto de Vladimir. Abigail pasó saliva, hoy que lo veía con claridad no se veía tan tormentoso como la primera vez que lo vio. —¿Qué estás intentando hacer por acá? —dice él, una mirada desafiante sale de él intimidando por completo a Abigail. —Escapar… escapar de este lugar. Irme lejos de aquí —ella respondió apretando sus dientes con fuerza de la rabia que siente en el momento. —¡Qué estúpida eres! Intentas escapar en mi propia casa. ¿Tu plan era quedar en mi habitación…? ¿Qué estás buscando Abigail, que me compadezca de ti? —¿Crees que te estoy buscando para otro tipo de cosas? —dijo Abigail con su cuerpo agitado. —Sí, tal vez asumes que eres el tipo de mujeres que suelen gustarme, pero te equivocas… no me gustan como tú, jamás me fijaría en alguien así. Solo te soporto aquí porque eres el equivalente a mi mercancía, de resto no tendrías el privilegio de pisar mi propiedad, de tenerme cerca y que sigas con vida. Él le da una mirada de arriba abajo y esboza una sonrisa, mientras que da la vuelta para dirigirse a la puerta y colocar un par de seguros más evitando que ella pueda salir, Vladimir agarra el revólver y luego camina de nuevo hasta donde ella y lo pone en su cabeza. —¿Qué no entendiste de ahora que eres de mi propiedad? tú no puedes tomar decisiones por sí sola. Y, escapar definitivamente fue una decisión estúpida. —Yo no soy de tu propiedad, maldito infeliz… —ella dice, pero es silenciada en el momento que él baja el revólver y lo pone en su boca. —Recuerdas que te dije que no me gustan las palabras que salen por esa boca y que me encantaría darte una lección —él habla en voz baja. Vladimir se pone de pie y la mira sonriendo con malicia, ella intenta mantener su mirada en los ojos de aquel despreciable sujeto, en solo su mirada ignorando por completo lo que hay debajo de su cabeza. —Te voy a mostrar que puedo hacer contigo lo que quiera. Intentar escapar fue tu condena para que ahora en adelante todo sea peor para ti. Él camina unos cuantos pasos dando media vuelta, se retira la toalla y se pone un pantalón encima, Abigail se regaña mentalmente por mirar de más, ese hombre no merece ni siquiera un solo segundo de su atención. —Hoy visite a tu hermano. —Abigail abre sus ojos de par en par. —Con mi hermano no. No te metas con él, no te atrevas —ella repite haciendo que él simplemente se burle. —¿Así que no quieres que me meta con tu hermano? ¿Entonces qué crees que deberías hacer para que eso no suceda? Como consejo deberías evitar cometer estupideces como intentar escapar de este lugar ¿te queda claro Abigail? —Ella se queda en silencio, su cuerpo tiembla del miedo, de la rabia, de la frustración— ¿que si te queda claro? —Me queda claro, ahora ya sé que estoy en tus manos y no puedo hacer nada para salirme de esto. —Perfecto te quedarás aquí amarrada, al menos en la otra habitación tenías la posibilidad de tomar agua o que te echaran agua… aquí no, aquí te quedarás pensando si lo que hiciste estuvo bien o estuvo mal. —No me puedes dejar aquí encerrada… ¡no me puedes dejar encerrada…! —¿Apostamos para que veas que sí puedo? —Te voy a decir algo imbécil, si tú me sigues tratando de la misma manera yo me encargaré de que no recuperes lo que supuestamente te pertenece… como acabas de decir tengo harta influencia en él —dice ella en medio de su rabia y desesperación. Vladimir la mira y la agarra del cuello, ella comienza a tener dificultad para respirar. —Así que lo de no saber nada sobre esto es una mentira, el peor error que pudiste cometer, no fue escapar, el peor error fue tomar la decisión de no cooperar. Él comienza a reír, da unos cuantos pasos, ella comienza a toser cuando recupera la respiración, él saca un lazo y camina hasta donde ella. Abigail comienza a patalear a medida que él se va acercando, Vladimir se queda quieto cuando recibe un golpe de ella y su rostro se transforma por completo mostrando el infierno que puede desatar esa pequeña acción. Vladimir la levanta de la cama con fuerza mientras la sujeta apretando sus dedos sobre la piel de ella, Abigail observa los ojos de él, su mirada transmite todo menos algo bueno. —Donde tú me vuelvas a golpear se me va a olvidar por completo que eres lo único que me da garantía para recuperar mis cosas y te acabaré como a un pequeño insecto, te aplastaré, te haré sufrir hasta el último maldito segundo en el que respires. —Él la lanza a la cama de nuevo, esta vez con más fuerza, la agarra de las manos bruscamente y la amarra de manos y pies a la cama. Vladimir se contiene, está siendo benevolente y está siendo una persona buena con ella porque de eso depende que toda la mercancía vuelva a sus manos. Luego de eso la vida insignificante de ella no tendrá ningún sentido, ningún valor. Abigail se queja cuando él hace presión en sus pies, la caída hizo que se lastimara más de lo que llegó a imaginar. —Que tengas una feliz noche —él menciona con sarcasmo y automáticamente sale de allí. Abigail no aguanta más las lágrimas empiezan a salir una tras otra. Ella no dimensiona exactamente lo que acaba de pasar, el hecho de que haya perdido su libertad en menos de nada, que ahora está en manos de un hombre despiadado y cruel. Vladimir al otro lado de la puerta escucha su llanto, suelta una gran carcajada, hacer sufrir a los demás es vital tanto o más que respirar. Él sale directo a su reunión, tener contactos tanto en el mundo oscuro como en el mundo legal siempre ha sido su mayor cualidad, poder manejar a todos independiente de donde sea lo toma como una victoria. Vladimir recibe una llamada, sonríe al ver el nombre en la pantalla, siempre le ha funcionado cada cosa que hace y esta no iba a ser la excepción —Esperaba tu llamada Derek amigo mío —se escuchó la risa al otro lado de la línea. —Tú y yo no somos amigos, pero me convenciste, me convenciste infeliz. Quiero ver de vuelta a mi lado a Abigail, así que te daré lo que te pertenece. Te espero en el muelle y te daré el cargamento. La llamada terminó, Vladimir tomó su teléfono y llamó a sus hombres, los planes habían cambiado y no confiaba por completo en Derek, pero tampoco tenía nada que perder en ir hasta allá. Las camionetas de Vladimir llegaron hasta el punto acordado, bueno él se ubicó algunos metros atrás mientras que otra de las camionetas llegó muy cerca del puerto, él no tonto, él no era un hombre confiado siempre le gustaba revisar los pros y los contras de cada una de sus acciones. Vladimir se puso sus lentes y llamó a Derek. —Ya estoy en el puerto, quiero mi mercancía y te entregaré a Abigail. —Perfecto, que bueno es hacer negocios contigo Vladimir. Unos minutos más tarde la camioneta de los hombres de Vladimir, la que estaba cerca del punto de encuentro explotó volando en mil pedazos.
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