Abigail comenzó a moverse, necesitaba salir de allí, perdió la noción del tiempo y su cuerpo estaba realmente cansado. Ella necesitaba salir de allí, enfrentar a ese hombre Lombardo y que toda esta pesadilla se acabara lo más pronto posible.
Ya casi estaba sin voz, gritaba y gritaba sin poder detenerse. Estaba sin comer, solo le daban agua… ya había perdido la oportunidad de obtener un buen contrato, ahora iba a perder más oportunidades, las compañías no iban a contratarla. ¿Quién iba a contratar a una mujer que hiciera esos desplantes?
La puerta se abre, de nuevo el mismo hombre calvo y mayor llega a darle supuestamente comida, algo de dudosa procedencia a lo que ella se niega a probar.
—¿Me puede soltar? necesito ir al baño —ella pide.
—No la pienso soltar, ya le dije, haga ahí, al final eso se mezcla con el agua que le echamos a cada hora, ni cuenta nos daremos —él menciona entre risas.
—Ya lo se, cada vez que entra, cada vez que atraviesa esa puerta me dice eso. Pero esta vez no solo tengo ganas de eso… esta vez quiero hacer algo más, ¿acaso no me entiende? esto es vergonzoso para mí, es degradante.
—¿Me cree estúpido? usted lo que quiere es escapar.
—Estoy débil, no he comido lo suficiente, sin contar que este lugar debe estar rodeado de matones como usted, ¿en realidad me cree tan ingenua como para intentar escapar cuando sé que me pueden matar en segundos?
—No la creo ingenua, más bien la veo desesperada, no voy a caer en su juego.
—Usted me vigila, se lo juro. Se hace fuera del baño. —Aquel hombre pasa las manos por su cabeza, suspira y finalmente asiente.
—Está bien, solo espero que no intente nada muchacha, porque me encargaré de hacerle pagar.
Abigail ve como él busca la manera de soltarla, ella siente como su cuerpo pierde un gran peso. Ella se pone de pie y siente como su cuerpo tiembla por lo mareada que está.
Ella camina hasta el baño, él la sigue sin dejarla ni un solo segundo, caminando detrás de ella a pocos milímetros. En la puerta ella se gira y lo mira.
—Usted puede esperar aquí afuera. No pienso quedarme sin ropa frente a usted. —Él la mira y pasa su mano por el rostro de ella.
—Sin ropa va a quedar enfrente de mí, es usted si comete alguna estupidez.
—Eso jamás va a pasar. Ahora retroceda un par de pasos.
Abigail cierra la puerta cuando él hace lo que le pide. Ella comienza a hiperventilar, no tiene manera de salir de allí. Ella mira la ventana que está allí, al mirar hacia abajo, se da cuenta que está en un segundo piso, el golpe al caer de allí sería mortal, pero si no lo intenta, si no busca la manera de escapar… también sería mortal.
Abigail con sus ojos llorosos toma la decisión de saltar. Mira hacia atrás, en cualquier momento ese hombre abre la puerta y ella quedaría completamente expuesta.
Ella cierra los ojos y salta. Al caer tapa su boca para no hacer ruido debido a que su pie derecho se dobla por el impacto, afortunadamente esa parte era un pasillo que conducía a otro lado y no había personal cuidando.
En ese momento, aquel hombre golpea la puerta un par de veces, pero al no responder, él abre la puerta y al ver que ella no está la maldice y sale de la habitación a buscarla, no sin antes avisarle a los demás para que la busquen.
Mientras tanto, Abigail comienza a correr, lo más rápido que puede con su pie lastimado. Ve una casa a unos cuantos kilómetros, ella ve a algunos hombres haciendo guardia allí, sin pensarlo mucho se mete por la parte de atrás luego de golpear a uno que está custodiando ella entra por una puerta que conduce a la cocina.
Abigail escucha que la comenzaron a buscar y que le dirán al jefe.
Ella comienza a caminar por un pasillo, al escuchar que algunas personas se acercan, ella abre una puerta, sin embargo, al entrar allí ella choca cayendo sobre los brazos de alguien… cuando ella levanta la mirada se da cuenta que Vladimir es quien la está sosteniendo.