El dije. Después de permanecer un rato más abrazados, Ethan le sugirió una ducha en pareja. No sin antes volver a hundirse en ella, creyó por un momento que su necesidad por hacerla suya nunca terminaría. Al terminar de ducharlos, se encargó de atenderla como si de una niña pequeña se tratara. Ella dio un suspiro de resignación, cuando recordó que debía de ponerse la misma ropa, pero esa vez sin bragas. Porque Ethan se había encargado de romperlas una vez más. Lo miró con total desaprobación, pero él solo sonrió y se encogió de hombros, luego se acercó a ella para darle un beso en la punta de la nariz. —Tienes un extraño fetiche de romperme las bragas, Ethan. Todo el tiempo es lo mismo —se quejó ella. —No te preocupes, voy a comprarte más —fue lo único que le dijo, mientras buscaba

