Había perdido la cuenta de la cantidad de tequila que había ingerido – ¿y ese malnacido que se cree?, es un enfermo- comente con el señor de barba que se había sentado a mi lado, el solo movió su cabeza en negación, creo que estaba más alcoholizado que yo y creo que se llama Peter o por lo menos así le empecé a llamar –Pete, los hombre son unos malnacidos, prepo…tentes, creídos…, él es un… puto… y me dice puta… a mi…- mi voz pastosa salía de mi boca sin filtro alguno y note que el tono de mi voz se elevaba una décima más con cada trago de aquel endemoniado licor, quería adormecer mi cabeza, quería dejar de pensar en las palabras de aquel infeliz, no quería admitir que su comentario me había afectado, me sentía ofendida sin sentido y no entendía por qué me dolía tanto, y tampoco quería admitir que codiciaba que me empotrara en la pared y me follara hasta el cansancio –arg… me largo… hip… necesito… meterme un consolador pronto o tendré que correr a follarme al malnacido…- dije poniéndome de pie y tambaleándome en el intento de enderezarme.
JOSHUA
Mi obsesión me había empujado a seguirla, o quizá era esa sensación de peligro con respecto a su ex a quien pude espantar unas cuantas veces, Amanda no era consciente de la amenaza latente que le rondaba, cuando llego al pequeño bar a un par de cuadras de su departamento entre con cautela, no quería que notara mi presencia o la cosa se pondría fea, la vi tomar con un tipo con aspecto de pordiosero y con el cantinero, acercándome un poco la escuche llamarme puto y eso me hizo gracia, ¿Por qué le habría indignado tanto mi comentario?, yo no generalice, sabia por Katty que ella era una mujer decente, más bien creo que pensó que la había incluido, debí ser especifico y decirle que no quería que mi pequeña primita se convirtiera en una versión de su otra amiga, la extranjera, cuando su ebriedad aumento logre acercarme y sentarme a su lado, no estaba dispuesto a que cualquiera de los que estaban a su alrededor se aprovecharan de su estado para abusar de ella, así que cuando la escuche decir que iba a usar un consolador de manera tan natural supe que era la hora de hacerla ir a casa, se puso de pie y le ayude, no me miro, su estado era tan lamentable que no me reconocía –es hora de ir a casa Amanda- le dije cuando casi se cae –espero que la tengas grande campeón, porque el maldito me dejo traumada, dolió, pero fue placentero, espero que lo superes- dijo con una risita, su comentario me hizo reír, así que dolor placentero eh pervertida, pensé mientras la sostenía por la cintura y salíamos de aquel lugar –¿te gusta que te duela?- pregunte un poco entre excitado e intrigado –no… idi…ota... hip…hip… solo me gusto como me lo hizo, es un maldito imbécil… puto… infeliz, pero coge… ufff- sus palabras casi me hacen reír –y quieres que te coja muy duro, ¿cierto?- consulte fuera del bar, muy cerca de su oído, pude sentir su temblor ante el deseo y se giró para besarme, pero en ese momento su cuerpo se sacudió y volteo su rostro a la calle, me ubique tras ella y se reclino a un poste, pase mis manos por su espalda para lograr aliviar un poco sus arcadas, me sentía preocupado, aun no se daba cuenta que era yo, con tacto retire su cabello de la cara y en ese momento una arcada la hizo botar parte de la cena y el licor que había consumido, ¿Por qué era tan irresponsable?, ¿Por qué no llamo a una de sus amigas para que la acompañara?, su vomito salpico parte de mis pantalones y zapatos y tuve que ser ágil cuando empezó a desplomarse, por lo que la cargue y la lleve hasta mi auto, no podía llevarla a su departamento, no estoy muy seguro que el conserje tenga buenas referencias de mi así que mejor la llevare a casa, ahí se recuperara y estaré más tranquilo por su seguridad, ya dentro del auto y habiéndole colocado el cinturón de seguridad me puse en marcha, su móvil no paraba de sonar y ya arto de escucharlo pude ver que eran sus amigas, debía llamar a Katty y decirle que ella estaba conmigo así que marque su numero y puse el altavoz –que quieres idiota, estoy ocupada- su respuesta fue cortante y me hizo rodar los ojos –yo también te quiero pequeña- su resoplido de irritación no se hizo esperar así que continúe para que de su pequeña boca salieran groserías hacia mí –Amanda está conmigo- dije y la escuche gruñir –Como que está contigo, ¿por eso no contesta las llamadas?- no sabía cómo decirle que la seguí hasta un bar y luego la traje conmigo, eso no suena muy normal –bueno, tomo un poco de más en el bar donde estábamos y la traje a casa- escuche a Katty maldecir y decir groserías por un momento –como que se emborracho, que le hiciste malnacido- me sorprendió su pregunta, Katty estaba insinuando que estaba haciéndole algo malo a su amiga –no le he hecho nada, solo se emborracho, eso es normal en ella ¿no?- mi pregunta pareció enojar mas a mi primita y su respuesta me sorprendió, de manera agradable y a la vez me hizo sentir como el más grande de los imbéciles –no… no está acostumbrada idiota, no sabes que Amanda es una mujer muy seria, es completamente diferente nosotras, es… es… como la santa del grupo- la escuche tomar aire y continuar –imbécil, espero que no estuviera tomando por tu culpa, eres el segundo pene de mi amiga, es más podría decir que el primero porque su ex es un mecha corta que jamás la pudo complacer, así que espero que no seas el culpable del estado de Mandy porque te juro que…- no pude dejar que terminara de hablar –no fue por mi culpa ok, ella estaba cenando con un tipo… - me detuve en mi comentario, quizá ella debía decirle lo que había pasado a sus amigas –bueno… ella les contara, te llame para que sepas que está bien, mañana la llevare a recoger su auto y podrás hablar con ella, ¿ok?- Katty resoplo no muy convencida –está bien, le diré a las perras- su comentario me hizo fruncir el ceño, era una forma muy fea de llamar a sus amigas, pero la verdad era lo último que me importaba en el momento,… así que mecha corta, pensé para mi sin poder quitar la sonrisa de mi cara.
AMANDA
Que maldito dolor de cabeza, no puedo creer que bebiera tanto, ni siquiera recuerdo como llegue a casa, no puedo abrir siquiera los ojos, me estiro en la cama y siento las sabanas rozar mis pezones haciendo que se endurezcan, se siente bien, -Mmm…- los aprieto y me arqueo por loa sensación de placer, siento la cama más suave que otros días, será a causa de la monumental resaca que tengo, mientras una de mis manos aprieta de forma intercalada mis pechos, dirijo la otra a la creciente humedad entre mis piernas, quizá ayer no pude usar mi consolador y por eso me siento tan caliente en este momento, cuando llego a mi encharcado centro no puedo evitar jadear –mierda… eres una chica mala- la voz grave me hizo patalear entre las sabanas y enredarme, cayendo sentada en el duro piso azotando mis lindas nalgas en el proceso –¿Qué mierda haces aquí?- mi pregunta se quedó sin respuesta al notar que no estaba en mi departamento –mierda no, mierda no ¿dime que no pasó nada?- mis palabras salieron como una súplica, mientras sostenía las sabanas alrededor de toda mi anatomía solo con el espacio suficiente para que mis ojos pudieran enfocar al hombre parado frente a mí, su vista no se apartó y su sonrisa ladeada me decía que algo había pasado –si es lo que quieres oír… está bien, no pasó nada- un suspiro escapo de sus labios y pude notar que su pantalón de pijama se notaba abultado en su entrepierna, y esa camiseta resaltaba sus músculos muy bien, se me hacía agua la boca solo de imaginarlo sin ese par de prendas –ten, toma esto para la resaca, estarás mejor en poco tiempo, mande tu ropa a la lavandería, agradece que en este edificio ese servicio es 24 horas- hablo mientras colocaba en la mesa de noche lo que había traído para mí –Júrame que no me hiciste nada- hable nuevamente mirándolo indignada- su gesto arrogante me hizo irritar –mírame, ¿crees que necesito aprovecharme de una borracha?- ese comentario había lastimado mi ego igual que el apelativo de zorra que me había lanzado días antes y por el cual no había controlado la bebida ayer –no sé, eres un enfermo de mierda, podría esperar cualquier cosa de ti, además yo no soy ninguna borracha- ataque para lastimar su enorme ego, mirando algo de sorpresa en su rostro, lo vi inclinarse a mi altura y retirar un poco más las sabanas de mi rostro –siento mucho lo que dije el otro día, no quise generalizar al respecto- suspiro pesadamente y pude ver que hablaba con franqueza –Katty es como mi hermanita menor, es mi familiar más cercana y no quiero que sufra por Luke, él es un mujeriego y dudo mucho que vaya a cambiar, yo solo quiero protegerla- en ese momento supe a que se refería, mi hermano era igual de sobreprotector –no siempre podrás evitar que sufra, ella debe aprender a superar muchas cosas, a sobrellevar lo que pueda enfrentar- su gruñido me hizo fruncir el ceño –sí, lo sé, pero no puedo evitar protegerla- bueno, creo que me tomare esto y necesito mi ropa para poder irme a casa- dije tomando con cuidado de no quedar desnuda, el vaso de agua y las pastillas, apreté aquella manta sobre mí, asegurándome de continuar completamente cubierta y me levante para sentarme en la cama –creo que me he ganado una recompensa por cuidarte anoche- lo mire incrédula, en serio este hombre era un maldito pervertido –claro que no, se cuidarme sola- puso sus manos en sus caderas desafiante –claro, por eso casi te vas con el vagabundo que invitaste a tomar- sus palabras me hicieron mirarlo perpleja, no recordaba nada después del 4 trago –¿Qué vagabundo?- sonrió con algo parecido a la burla –uno que sentaste a tu lado y luego empezaste a decirle que necesitabas follar, si no te salvo de eso, estuvieras en la casa de cartón de aquel hombre bajo algún puente - dijo sin dejar de reír, tome mi rostro entre mis manos avergonzada –vamos, será una recompensa que disfrutaras- dijo muy cerca de mí, tiro de la única prenda que mantenía mi dignidad a salvo, tomo mis muñecas para levantar mis brazos y los aprisiono con una sola mano, mientras mi pecho se elevaba agitado, retiró el resto de la sabana con su mano libre y admiro mis pechos que traicioneramente se había endurecido ante sus ojos negros, descendió y su lengua caliente hizo contacto con uno de ellos haciéndome arquear –Josh…- mi voz fue un susurro hasta que sentí su boca succionar deliciosamente –JOSH- casi grite, se alejó de mi gruñendo, y hasta ese instante note que alguien llamaba a la puerta, el timbre no paraba de sonar, así que sentí un alivio al no sucumbir completamente ante el –debe ser de la lavandería- dijo poniéndose de pie, salió, no sin antes acomodar eso que sobresalía entre su piernas, corrí al baño y cerré tras de mí, frente al lavado podía ver a una mujer horrible con unas ojeras profundas, parecía un horrible mapache atropellado, el maquillaje corrido y con el pelo como un nido de ave, pero mal hecho, estaba espantosa y sin embargo él había querido follarme así –arg- tenía que darme una ducha y lavar mis dientes, busque un cepillo de dientes adicional pero no encontré, tome el suyo, sopese lo antihigiénico del asunto, pero luego de analizar la situación decidí usarlo, ya había tenido su p**o en mi boca, que más daba meter su cepillo de dientes también, así que me lave lo dientes y luego entre a la ducha, olía a él, no tuve la oportunidad la última vez pero ahora estaba disfrutando de un agradable baño, lave mi cabello y use su gel corporal, no tenia de otra, debía sacar ese desagradable olor a alcohol de mi cuerpo, luego del agradable baño use un albornoz que estaba en la entrada, y salí secándome el cabello, ya no tenía ese aspecto desagradable, me asegure de que fuera así antes de salir del cuarto de baño -¿Cómo te sientes ahora?- pregunto sentado en el sofá individual que estaba frente a su gran cama –mejor, ¿trajeron mi ropa?, ¿Cuánto te debo por las molestias?- pregunte ignorando su mirada –sabes con que puedes pagarme- dijo sonriendo ampliamente, eso me irrito –no soy una puta- le respondí entre dientes y lo escuche resoplar –te pedí disculpas, pensé que habíamos aclarado la situación- dijo levantándose para acercarse a mí, tenía que poner distancia, o no saldría de esta habitación, camine en dirección contraria a él buscando mi ropa, la encontré doblada y sobre ella mi ropa interior, internamente agradecí su atención, no era capaz de ponerme eso sucio, mientras tomaba las prendas se acercó, paso sus manos por mi cintura y su nariz por mi cuello haciéndome suspirar, no tendría la fuerza de voluntad suficiente para alejarlo, soltó el nudo de mi bata y la dejo caer por mis hombros, pude sentir su dureza friccionar mi espalda baja y solo pude desear ser poseída, aparto mi cabello y beso mi cuello, sus manos viajaron a mis pechos y descaradamente se apretaba a mí –déjame follarte- su voz casi fue una súplica, o por lo menos así lo sentí –no hasta que cumplas mis peticiones- por muy caliente que estuviera no podía dar mi mano a torcer, necesitaba asegurarme que cumpliría –ya lo he hecho, hable con Luke- dijo mordisqueando mi hombro –¿Cómo podrías comprobarlo?- dije tratando de sonar seductora y lo pude escuchar gruñir –le dije que tenía luz verde si quería follar con Katty, pero se negó –me separe levantado la parte de la prenda que se había deslizado y cruce mis manos en el pecho –eres un mentiroso- paso sus manos por la cabeza y me miro seriamente -es en serio, le dije que si le interesaba Katty pues que no le diría nada si decidían enredarse, pero me miro extrañado y me dijo que Katty no era una cualquiera para que se la ofreciera a cambio de un acoston contigo y se fue enojado- mi cara de sorpresa lo dijo todo, quizá Josh sospechaba al igual que yo que Luke sentía un aprecio por la rubia oxigenada, sentí al mismo tiempo algo de compasión con mi amiga porque al parecer no le quedaría fácil conquistar al güerito, como le decía Fanny, tome mi ropa y me dirigí al baño, pudo habérseme pasado la cruda, pero dentro de mi había una resaca moral que ninguna pastilla quitaría.