Me senté a cierta distancia de él, no era que no pudiera controlarme, era que no quería darle motivos para volver a besarme, si dejaba que hiciera eso sería el fin de mi resistencia –¿has pesado en mi propuesta?- su pregunta ya me la esperaba y era mi momento de poner las reglas del juego, si accedía no solo yo saldría beneficiada de todo esto –bueno, la verdad he estado pensando un poco en eso- dije con desinterés, no quería que supiera que desde que me lo propuso es algo que no he podido sacar de mi cabeza, -¿ah sí?, y… ¿Qué decidiste?- insistió mostrando interés –bueno… primero tendría unas condiciones- hable sin rodeos, quería ser directa –y... ¿Cuáles serían tus condiciones?- pregunto con una sonrisa triunfal, parecía sentir que había conseguido su objetivo, por lo que me dio satisfacción imaginar su reacción al exponerle como principal exigencia, el caso de Katty –quizá sean pocas, pero para mí son importantes, la primera es que no debes ser obvio en la universidad, nada de coqueteos, la segunda es que no te meterás en mi vida, solo nos reuniremos para follar y por ultimo- dije mostrando una sonrisa maliciosa –es que debes darle carta abierta a Katty y Luke para que follen a su antojo- podía ver como su sonrisa confiada iba tornándose en una mueca –por supuesto que no- exclamo rápidamente, su rostro pareció haber mutado en una especie de ogro de color rojo y casi pierdo el control de mi sonrisa y me carcajeo en su cara, pero como toda una profesional carraspee y continúe –claro que sí, tú te puedes coger a su amiga, ¿pero ella no puede hacer lo mismo con el tuyo?, me parece muy hipócrita de tu parte- dije indignada tratando de lograr mi objetivo, debía tener muy claro que mi meta era que desistiera de su petición y dejara de acosarme por el bien de mi carrera, o que Katty y yo disfrutáramos de buen sexo, ella con Luke y yo con Josh, aunque mi libido no estaba muy de acuerdo –jamás dejare que eso pase, Luke es un mujeriego, mi prima no formara parte de su larga lista- su doble moral me indignaba, era un completo hipócrita –¿pero yo sí puedo hacer parte de tu lista?- Me miro indignado –no es lo mismo- tenía que mantenerme en mi postura – ¿porque?, ¿Por qué tú eres un hombre y ella es un mujer?, eres un maldito machista- pareció enojarse aún más con mi comentario y se puso de pie, yo también me levante, si creía que me intimidaría por su estatura estaba muy equivocado –no es algo de machismo, no quiero que mi primita de 23 años se revuelque con un tipo diez años mayor que ella- no entendía su posición, solo era follar y ya, así como él quería hacerlo conmigo –no le veo el problema, solo es un acoston- su ira iba en aumento, no podía negar que me estaba comenzando a exasperar –no entiendes, no quiero que Katty se convierta en una puta, como sus amigas- sus palabras llegaron y dieron directo en mi ego, quizá a Fanny no le hubiera importado, ella se sentía orgullosa de llevar ese título, pero en mi caso era diferente por lo que mi reacción inmediata a su comentario termino por dejar una marca roja en su blanca mejilla y mi mano adolorida, trague en seco, había tenido que contener las lágrimas de rabia que amenazaban con salir de mis ojos –largo de mi casa, ahora…- pude articular sin obtener respuesta, lo vi tomar su costosa chaqueta y salir dando un portazo, salí corriendo hacia la puerta, no para detenerlo, sino para dar seguro y poder caer llorando como una idiota al piso, me repetía mil veces que lloraba por lo ofendida que me sentía, pero algo dentro de mi decía que era algo más, algo que ignore adrede para no alargar mi llanto –maldito imbécil- exclame para mi retirando el resto de las lágrimas que se agolpaban en mis mejillas, me puse de pie y trate de entretenerme recogiendo y lavando los platos de la cena, luego me daría una ducha caliente y dormiría hasta mañana, sopese la posibilidad de contarle a las chicas, pero era mejor mantener lo ocurrido solo para mí, me avergonzaba admitir que me había dolido su comentario y hablarlo con las chicas seria revivirlo, ese fin de semana saldríamos y nos pondríamos hasta las narices y así como había llegado a mi pensamiento también se iría Joshua Davis.
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Me había levantado con ánimos renovados y aunque lo ocurrido anoche volvía de vez en cuando a mi cabeza, lo ahuyentaba con otras cosas, como por ejemplo salir a trotar con mis auriculares y la música a todo volumen, luego esa mañana en la ducha cuando trato de atacarme el recuerdo puse el agua un poco más caliente de lo habitual para concentrarme más en el ardor que empezaba a experimentar mi piel que en ese maldito imbécil y su gran bocaza, había llegado un poco más temprano a la facultad y en el camino había comprado unos panecillo de queso deliciosos que a Fanny le encantaban, me encontraba preparando café cuando la escuche saludarme –hola Fanny como termino de irte ayer- bostezo sirviéndose un poco de café también y tomando el pequeño plato con los panecillos, nos sentamos en el sofá de la sala de docentes y la imite, se acercó un poco a mí para hablarme en forma secreta, aunque solo estábamos las dos en el lugar –Me folle a un chico en mi departamento, no sé qué me paso, me ganaron las ganas- su confesión, aunque predecible me causo curiosidad -¿y porque hablas tan bajito?- le pregunte extrañada, se acercó un poco más –es el hijo del profesor Artuz- aun no entendía el porqué de su misteriosa forma de decirlo -¿y?- la inste para que relatara adecuadamente su historia –ah… hoy estas más tarada que nunca wey, Rodrigo Artuz, el profesor de Física, me envió con su hijo Rodri, como él le dice, unos talleres para sus alumnos, él no puede llegar a su hora de clases por exámenes médicos creo- la vi divagar un momento –Fanny, Rodri Artuz, es el hijo mayor del profesor Artuz, ese chico tiene 18 años- mis palabras la hicieron sollozar –lo se… pero su equipo es el de un hombre de 30, pero con la potencia de la juventud- las palabras de Joshua la noche anterior volvieron a golpear mis sesos –eres una perra- susurre –gracias- respondió sin sacar las manos de su cara –la cosa es que el chico llego, me dio los papeles, me pidió agua para tomar y luego vi su paquete maravilloso entre su pantalón, el chico estaba excitado, además ya es mayor de edad- aseguro –Fanny los cumplió hace un mes- mi voz indignada salió furiosa –lo vez, ya no es ilegal- me levante notando como mi enojo iba en aumento, yo no criticaba a mi amiga por sus amoríos de una noche, era su cuerpo y su vida, pero por alguna extraña razón la culpaba del comentario del que había sido víctima la noche anterior –debo ir a mi salón, nos vemos más tarde- tome mi taza y un pequeño plato con dos panecillos y me dirigí a mi primera clase, quizá a eso se refería Joshua, la verdad es que de las tres Katty era la más joven, yo era un par de años mayor y Fanny también, Luisa solo le llevaba un año pero su vida igualmente era algo alocada, mi camino se vio interrumpido por Gerard quien me dio los buenos días sonriendo –¿estas lista para esta noche?- sonreí sin poder llegar a mostrar mis dientes –claro Gerard- me despedí y seguí mi camino, hoy me olvidaría de ese mal nacido hijo de su pu…rísima madre y que Katty me perdone si es su tía, suspire y entre al aula y la jornada continuo sin percances, mi único problema era la última hora, tendría que verle la cara a Joshua y tendría que tratarlo como al resto de mis estudiantes, me dispuse a organizar un examen sorpresa, no lo hacía hasta la tercera semana, pero quería vengarme del infeliz.
Cuando empezaron a llegar los estudiantes note que Joshua no estaba, llame a lista y tache su asistencia injustificada, se había librado del examen sorpresa, pero se había ganado una mala nota y una falta por no presentar excusas por ausencia, eso me hacía sentir un poco aliviada, pero aún no estaba satisfecha, su comentario había despertado en mí una sed de venganza, de hacerlo sentir tan mal como el me hizo sentir a mí, al terminar mi clase, llegue al parqueadero donde se encontraba Gerard esperándome –¿vamos en tu auto o en el mío?- Consultó –creo que deberíamos ir cada quien en su auto, así no sería tedioso tener que venir a recogerlo- sin discutir me dio la dirección y cada uno se encamino al lugar en sus respectivos vehículos, le testeé a Fanny con el fin de tener una cuartada por si el tipo se ponía pesado, no quería pasar un mal momento, luego de unos 30 minutos de viaje llegue al restaurante-bar donde Gerard esperaba para que entráramos juntos, la mesa dispuesta se encontraba en un lugar cerca al gran ventanal que adornaba el lugar con un estilo vintage que me gusto, las sillas y mesas tenían ese toque antiguo que las hacían lucir elegante a pesar de ser un establecimiento en una zona de comercio común, era como un oasis entre los pequeños puestos de comida casera abarrotados por el humo y personas hablando y riendo a carcajadas, me maraville con los cuadros que decoraban el fondo del lugar, eran muy lindos y con acabados dorados que resaltaban la belleza del sitio –Es un lugar hermoso- Gerard sonrió y solo asintió, dispuso la silla para mí lo que lo hizo ver caballeroso, conversamos mientras disfrutábamos de la comida, no me sorprendió que los platos fueran deliciosos, el aspecto del lugar ya hablaba de su gastronomía, todo iba bien hasta que empezó a alardear de sus conquistas y de cuantas chicas estaban interesadas en él, casi volteo los ojos cuando lo escuche auto-alabarse vendiéndose como el mejor de los partidos, si su intención era llamar mi atención, la estaba perdiendo monumentalmente, cuando al fin terminamos de cenar pague mi parte de la comida y el no puso objeción alguna al tema, eso me dejaba más tranquila ya que podía tomar la salida como un encuentro entre colegas, recogí mi bolso y salimos mientras lo escuchaba hablar de lo bien que la había pasado y pidiéndome que volviéramos a salir, solo sonreí, no le rechace, pero tampoco acepte, me sentía agotada mentalmente para pensar en ese hecho así que me acerque a mi auto seguida de sus pisadas –Gracia por todo Gerard, fue agradable hablar fuera de la universidad- comente con el fin de salir pitada de ahí, pero lo que hizo después me desconcertó, se acercó invadiendo mi espacio personal y coloco sus manos sobre mi auto a lado y lado de mi cabeza -¿te iras así?, ¿no hay un premio para mí?- sus preguntas casi me hacen regurgitar el contenido de mi estómago, ¿Qué esperaba este hombre?, ¿Qué follara con él a cambio de haber hablado toda la noche de sus supuestos romances y haber pagado mi parte de la cena? –pues sí, solo vinimos a cenar- fui franca y trate de no ser grosera así que nuevamente encamine la llave en mi mano hacia la portezuela cuando sentí como me giraba en mi eje –creí que saldríamos a hacer algo mas- hablo y me arrincono en mi auto, mis manos instintivamente lo alejaron y mi enojo aumento tratando de soltar su agarre –estas equivocado, yo no salí en ese plan- su risa ronca solo logro aumentar mi ira –no te hagas la difícil- su comentario me encolerizo –si no me sueltas gritare- le advertí con mi tono de voz elevado, pude notar algo de miedo, quizá pensó que solo me estaba mostrando indiferente como un juego, pero al ver mi cara sus ojos no pudieron evitar mostrar algo de vergüenza, y abrió su boca para hablar pero una sombra alta se aposto cerca y lo empujo lejos de mí, tenía la respiración agitada cuando lo note de nalgas en el piso, no me había dado cuenta que estaba temblando cuando alguien a mi lado pregunto -¿estás bien- esa pregunta basto para que mi miedo se desvaneciera y mi enojo tomaras su lugar -¿Qué mierda haces aquí?, ¿me estas siguiendo?- estaba muy enojada –deberías agradecerme, te estoy defendiendo- fue la respuesta que recibí –no pedí tu ayuda, te crees con las pelotas lo suficientemente grandes para defenderme, mírame- dije indignada tomando mis dos pechos –yo tengo dos y más grandes, no necesito que me sigas como una sombra- no recibí respuesta y tampoco la espere, subí a mi auto y di reversa sin importarme si me lo llevaba por delante, era un malnacido, me había seguido hasta aquí, era un enfermo, no llame a las chicas, no quería hablar de mi mala noche con nadie, así que solo me fui a un bar cercano el cual conocía muy bien y en su interior había poca gente por lo que era temprano, pedí un trago de tequila, Fanny siempre decía que para el enojo era lo mejor, luego de sentir el líquido quemar mi garganta, pedí otro y con él siguió una secuencia de 5 en total, ya no sentía el ardor del trago, solo sentía enojo, no se me había pasado –es..toy muy… muy… molesta- le dije al barman que por la cantidad de alcohol en la sangre ahora no recordaba su nombre –ese maldito no deja de perseguirme… y creo que ese francés… es Made in China-