Niklas Schneider La luz de la luna me despierta. Mis pies enmarañados con los de mi pelirroja se sienten fríos. Creo que es la única parte de mi cuerpo que no arde siempre que la toca. Supongo que la temperatura de la sangre en mis venas se refleja así. Aún no hemos hablado de nada, todo se va quedando a medias y a veces siento que es algo que hago para no verme obligado a ser radical. Estoy loco por ella, por su cuerpo y por la fiera y misteriosa forma de ser que tiene pero algo muy dentro de mi me dice que el fin de Emilia será el que estaba en el plan inicial. Por mucho que me guste, por mucho que me cueste dejarla ir, así será... lo sé. Las cosas que se esconden entre los dos son difíciles de manejar y me crean dudas, bastantes en ocasiones. Separo su pierna de encima de las mí

