Emilia Schneider —Ven a aquí anda —dice sonriendo. Salto de la cama directo a sus brazos y le aprieto como si no hubiera pasado ni un solo día sin hacerlo. Por mucho que me aleje de mi padre, cuando vuelvo a sus brazos me siento como siempre, como cada día. Es estar en casa, la definición del amor incondicional que sé que me tiene. —Te he echado de menos, papá —me alza en sus brazos y luego me pone en el suelo de nuevo —; pero esto que has hecho es una locura. Él va a venir por mi, sabrá que me tienes tu. Él es muy listo y celoso de lo suyo, no me dejará aquí así como así. —Esa es la idea cariño —me lleva al sofá y tomamos asiento juntos —. Quiero que venga por ti, que me declare la guerra y te de la oportunidad de saber que se ha enamorado de ti. Quiero que sufra cuando le dejes y v

