Niklas Schneider —¡Quiero saber, ¿Qué mierda ha pasado?! —bramo lanzando el vaso de whisky contra la pared. Han raptado a mi mujer delante de mis narices. Los imbéciles que trabajan para mí jamás en todo el tiempo que llevan conmigo habían permitido que algo así sucediera y justo tuvo que ser a ella. Estamos en el bunquer, donde debí haberla traído a ella cuando todo esto pasó. Nunca debí mover la a mi casa segura porque estaba más en peligro allí que en ninguna parte. Mi club es famoso sobre todo por albergar muchas mafias, y muchas chicas que saben entretener a gente poderosa que en privado se le va la lengua y recabamos información así pero, no puedo dejar de reconocer que no todos son mis amigos. Que ponerla allí fue como darle carnada a quien nos ha agredido estos últimos días.

